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¡Asombro! Esa era la expresión que se dibujaba en el rostro de Bea Fernández. Segundos antes de encontrarnos con ella, la habían llevado a recorrer cierto sector del mercado Oriental y ante sus ojos emergió un mundo que en su momento debió parecerle una escena surrealista.

“Es algo que no veo donde vivo. Tengo unas horas aquí y quería conocer qué hacen los padres de los niños que estudian en este colegio. Al ir al mercado pude ver una realidad que no conocía. Ellos mandan a sus hijos al colegio porque no quieren que sus niños trabajen en el mercado, pues no es el lugar ideal para su formación. Esto me abrió los ojos y al verlos me siento más contenta de poder haber venido a este viaje y quiero seguir ayudando”, señaló Fernández.

Esta jovencita de origen cubano llega por primera vez a Nicaragua gracias al proyecto Little Pencil, una hermosa iniciativa creada por Ilse Brenner Manzanarez, quien hace tres años sintió la necesidad de ayudar a los niños del colegio Pan y Amor, ubicado en el mercado Oriental.

A ese centro educativo asisten niños hijos de los vendedores del mercado. Ahí reciben educación y alimentación. La primera vez que Ilse Brenner Manzanarez llegó al colegio fue en Navidad de 2012 y de inmediato sintió que podría aportar algo.

Crecimiento

Le comunicó a su mamá, Ilse Manzanarez, y a su hermana Erica su idea y desde el principio la apoyaron. Y de los deseos pasaron a los hechos creando Little Pencil en el colegio Westminster, de Miami, donde tanto maestros como alumnos han hecho propia la causa.

“Somos 33 este año. Es bonito ver que todos hemos contribuido con el proyecto, que ya en Miami es bien conocido. Hemos tenido donaciones de compañías y de personas que desconocían de Little Pencil. Queríamos que en el colegio supieran lo que está pasando en Nicaragua y que pudieran ayudar”, señaló Brenner.

Asimismo, dijo que en Westminster el nombre de Nicaragua ya forma parte de su cultura de ayuda, ya que generalmente al menos una vez al mes realizan actividades que les permiten recaudar fondos para ayudar a Pan y Amor, también para construir casas con otra iniciativa llamada Club Nicaragua.

“Es bonito ver que con este proyecto han podido aprender de la cultura de Nicaragua. Aquí somos 33, pero en Miami tenemos el aporte como de 500 personas que han donado ropa, zapatos, útiles escolares; una mamá trabaja en hoteles y donó 500 paquetes de aseo personal para los niños. Todos aportan un grano de arena para que esto pueda ser una realidad”, añadió.

Voluntarios pintan un juego en el patio del colegio. ALEJANDRO SÁNCHEZTutorías

Esta jovencita de gran corazón e innegable liderazgo está estudiando su último año en Westminster y afirma que su salida del colegio no significará la muerte del proyecto, pues pretende llevarlo hasta la universidad, aunque también asegura que permanecerá en el colegio porque hay muchas personas que se han enamorado de él y por ello han venido a Nicaragua.

“Venimos a compartir con los niños. En años anteriores hicimos tutorías de inglés y matemáticas, pero este año venimos con el propósito de enfocarnos más en las clases de inglés, porque para los niños es fundamental. Ellos no necesitan solo conocer palabras sino que también deben aprender a conversar en inglés y con cada voluntario trabajarán dos niños para que puedan mejorar y conocer más de esta lengua”, señaló Brenner Manzanarez.

Como todos los años, Ilse Manzanarez viajó junto con su hijo y los demás voluntarios para entregar la ayuda que recaudaron. Ella señaló que van a mejorar la decoración en el patio del colegio y que en cada aula escribirán diferentes versículos bíblicos.

“El grupo es más grande y algunos nicaragüenses se han integrado porque les gusta el proyecto y quieren ayudar y conocer más de él. Vinieron más madres que otros años. También se han integrado niños de otros colegios”, señaló Manzanarez.

La primera vez que Ilse Brenner Manzanarez llegó al colegio Pan y Amor fue en Navidad de 2012 y de inmediato sintió que podría aportar algo para ayudar a los niños que son hijos de vendedores del mercado Oriental. En el centro educativo también se brinda ayuda psicológica a los pequeños.

Nuevos rostros en programa social

Alfredo Lacayo, David Statagen, Roberto Lacayo, Ramiro Manzanarez y José Ignacio Manzanarez son los jóvenes nicaragüenses que este año se integraron a esta iniciativa.

Jessica Dietreth es novia del profesor Ben Warren, director de Activity de Wstminster. Ella es enfermera y se contagió por el entusiasmo que Warren mostró al venir el año pasado y por ello se dispuso a vivir esta experiencia.

“Quería venir a ayudar y para conocer el estado de salud de los niños. Fui a una clase de sexto grado y están muy al tanto de su salud, pero tienen algunos mitos que debemos ayudar a que salgan de su mente. Me encanta la experiencia con este grupo para ayudar a la escuela y quiero seguir siendo parte de esto”, señaló Dietreth.

Los voluntarios se dividieron en varios grupos. Mientras algunos realizaban tutorías, otros abrían tarros de pintura y se ponían brochas a la obra para retocar los juegos infantiles que están ubicados en el patio del colegio, entre ellos un tablero de la popular rayuela.

Sin dudas, esta semana será especial para los niños, que siempre disfrutan de la compañía de los voluntarios de Little Pencil.

15 años tiene de fundado el colegio Pan y Amor en el mercado Oriental.

33 voluntarios vinieron para entregar ayuda y dar tutorías de inglés.

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