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El acoso callejero, tanto en sus manifestaciones gestuales y verbales como físicas, es una práctica que afecta a 9 de cada 10 mujeres en la zona urbana de Managua, pero ante este las mujeres se encuentran indefensas porque el acoso ha sido naturalizado por la sociedad y Nicaragua carece de un marco legal que lo condene.

Así lo muestra el informe “Aproximación descriptiva sobre el acoso callejero en el área urbana de Managua”, realizado por el Observatorio Contra el Acoso Callejero, OCAC-Nicaragua, con base en una encuesta que aplicaron entre septiembre y diciembre del 2014 a 910 mujeres de entre 14 y 55 años en 20 barrios y 9 paradas de buses de la capital.

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Según los resultados, las reacciones más frecuentes de las mujeres cuando sufren acoso es ignorar al acosador (81.6%) o realizar una expresión no verbal de desagrado (80%). Mientras, otra cantidad opta por enfrentar verbalmente al acosador (51.8%), acusarlo públicamente (30.2%) o responder con una agresión física (8%). Solo una minoría (2.6%) responde con agrado.

Callan por miedo

Estrella Lovo, representante del OCAC-Nicaragua, considera que las reacciones de la mayoría de las mujeres se deben a que no están acostumbradas a defender sus derechos exponiendo lo que no les parece, debido a la naturalización del acoso callejero y a que piensan que pueden ser agredidas por no aceptarlo, ya que muchos prefieren llamarlo “piropo”.

Noelia Gutiérrez, también representante del Observatorio, sugiere que ante esta problemática se debe emplear un enfoque educativo, tanto a nivel familiar como en las estructuras sociales, con el fin de propiciar el respeto hacia las mujeres y promover el uso igualitario de los espacios públicos.

Ambas activistas advierten que no existe un marco legal que establezca el acoso callejero como delito y lo condene, a excepción de los artículos 539 y 540 del Código Penal de Nicaragua que solo se pueden aplicar en los casos de expresiones fuertes de acoso, como asedio o exhibicionismo.

Particularmente, el artículo 539 establece que quien “asedie a otra persona, con impertinencias de hecho, de palabra o por escrito, se le impondrá de diez a quince días multa, o trabajo en beneficio de la comunidad de cinco a veinte jornadas de dos horas diarias”.

En tanto, el artículo 540 indica que “quien se muestre desnudo o exhiba sus órganos genitales en lugares públicos, será sancionado de diez a treinta días multa, o trabajo en beneficio de la comunidad de diez a treinta jornadas de dos horas diarias”.

Adolescentes, el blanco

El estudio del Observatorio también muestra que las principales víctimas del acoso callejero en la capital son las adolescentes, pues el 50% de ellas asegura que sufre diferentes manifestaciones de acoso.

[Estudio: Acosan más a las adolescentes]

Este dato coincide con la encuesta del Sistema de Monitoreo de la Opinión Pública, de la firma M&R Consultores, según la cual la mayoría de las afectadas por el acoso callejero son las mujeres de entre 16 y 19 años de edad, debido a que 8 de cada 10 expresó haber sido blanco de algún tipo de expresión verbal o acción de acoso de parte de hombres.

Gutiérrez explicó que el estudio se enfocó en diferentes aspectos de esta problemática, pero principalmente en el tipo de acoso, la reacción de las mujeres ante este, la reacción del acosador cuando la víctima se defiende, el lugar de ocurrencia y la frecuencia del acoso.

Los gestos o palabras son la forma de acoso con mayor incidencia, principalmente los silbidos o sonidos obscenos (95%), los gestos lascivos (90%) y los comentarios inapropiados u ofensivos sobre el cuerpo (85%).

Sin embargo, el acoso de tipo físico tiene una preocupante frecuencia entre las adolescentes y jóvenes de entre 14 y 18 años, con un 56.3%. Entre esta modalidad caben los roces de forma sexual (66.6%), los acercamientos intimidantes (61.3%), los manoseos (49.1%) y la persecución (47.5%).

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