•   San Ramón, Matagalpa, Nicaragua  |
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La Fundación Red Arco Iris lleva felicidad a familias campesinas del municipio de San Ramón, principalmente a las de la comunidad La Rosa, debido a que estas vivían en casas de plásticos y pedazos de zinc, que con las lluvias del invierno todo se les mojaba, poniendo en peligro la salud de los infantes.

Doña Aura Antonia Dávila, que es madre soltera, aseguró que en su pequeña casita habita con sus siete hijos y dos nietos. Refirió que todos se mojaban pero tenían que aguantar porque no tenían posibilidad de tener una buena casa; tenían que buscar plástico para tapar los hoyos y así pasaban los años sin poder hacer nada.

“Desde los años 80 nosotros venimos a trabajar a las haciendas cafetaleras. Desde entonces vivimos en esta casa, murió mi marido y no pudimos hacer una buena casa. Fue hasta que llegó la fundación Arco Iris que nos tomaron en cuenta en el proyecto y ahora nos están entregando una buena casa. Antes venía la lluvia y nos mojábamos, y el viento se llevaba el plástico que le poníamos", señaló doña Aura Antonia, quien junto a su familia esperaba la llave de su casa que le entregaría los miembros de la Red Arco Iris Internacional de la Iglesia Metodista St. Paul’s, de Misuri, Estados Unidos.

La crisis
Nelson Palacios, coordinador de la red Arco Iris en nuestro país, manifestó que hasta la fecha han construido 190 viviendas para igual número de familias en el municipio de San Ramón. Asimismo, expresó que estas familias nunca habían podido tener una casa digna.   

"Desde el año 2001, cuando la crisis del café, cuando las haciendas cafetaleras estaban quebradas y las familias campesinas estaban en las carreras buscando alimentos, Arco Iris hizo eco y trajo las primeras ayudas a las familias pobres. Arco Iris realizó cinco viajes con alimentos y desde ahí se fue conociendo las necesidades de estas comunidades de San Ramón, que son muy pobres y tenían necesidad de viviendas”, comentó Palacios.

Agregó que uno de los principales requisitos para ser beneficiado con el proyecto, es que la persona sea de escasos recursos y tenga una familia numerosa viviendo en hacinamiento. Aunque Arco iris no les regala las casas, que tienen un costo de cuatro mil dólares, lo que sí se dona es el terreno, luego se busca el financiamiento para las casas y los beneficiarios las pagan a un plazo de 20 años: ellos pagan los mismos cuatro mil dólares, a un aporte de 14 dólares mensuales. Estos sirven para llevar nuevos proyectos a otros comunidades, concluyó.

Al evento asistió una brigada en representación de la Iglesia Metodista de St. Paul‘s, de Misuri, que aportó los 120,000 dólares que costó la construcción de las 25 viviendas. También asistieron representantes del gobierno municipal, entre otras personalidades.

Con la crisis cafetalera que se vivió en el 2001, la  fundación internacional de la Iglesia Metodista St. Paul’s de Misuri, Estados Unidos, llegó al norte del país para ayudar a la población.

 

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