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El proyecto Gran Canal Interoceánico de Nicaragua, inaugurado oficialmente el pasado 23 de diciembre, sigue en etapa de análisis, tanto por la comisión interinstitucional liderada por el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales, que revisa los resultados del Estudio de Impacto Ambiental y Social entregado el 31 de mayo reciente, como la propia concesionaria HKND, que a la fecha se mantiene abierta a realizar nuevos ajustes con el fin de reducir más el impacto ambiental y social de esta obra que al inicio fue valorada en US$50,000 millones.

El asesor principal de HKND, Bill Wild, habló en exclusiva con El Nuevo Diario sobre algunos datos de las 11,000 páginas de estudios que entregaron al Gobierno, donde destacan sustanciales cambios en la ruta, medidas de mitigación para proteger el lago y los bosques, así como planes de reasentamiento voluntario para cerca de 7,000 familias que habitan sobre la ruta del canal.
 
Después de los cambios y ajustes en la ruta del canal, ¿considera que sigue siendo viable la selección de la ruta 4?

Estamos convencidos de que solamente eligiendo la ruta 4 es que podríamos satisfacer las buenas prácticas internacionales y las normas estándares globales para construir una obra de este tipo.

Una buena razón que nos satisface es que con la ruta 4 podemos resguardar la Reserva Biológica Indio Maíz y causamos menos interrupción a comunidades locales, porque hay menos población en esta ruta y, de hecho, causamos menos impacto al territorio indígena.

¿Cuánto se afectará al territorio indígena?
Hay que aclarar que en el territorio indígena hay unas 300 familias, de las que solo 25 pertenecen a la etnia rama kriol y el restante son colonos que se han traslado a vivir a ese territorio indígena.

Pero en total, del Pacífico al Caribe la afectación será menor a las 7,000 familias, porque con el mismo censo, el cual sirvió para investigar el área, se hizo ajustes y eso redujo el número de familias afectadas.

Ver infografía
 
¿Qué ofrecerá el plan de reasentamiento humano?
La gente tendrá la opción de tener una compensación monetaria o nuevas viviendas. Estas nuevas villas tendrán toda la infraestructura necesaria con los servicios básicos de electricidad, agua y saneamiento, de salud, educación, seguridad policial, entre otros.

El proyecto del canal es la única vía para resguardar la Reserva Indio Maíz y otras áreas boscosas. Si las familias eligen la alternativa de una nueva casa, pueden estar seguras de que esta será mejor que la que habitan actualmente.

En cambio las personas que opten por dinero en efectivo, recibirán precios justos de mercado por su propiedad y sus viviendas, pero no habrá cabida a precios de especulación.

Trabajamos con el Gobierno para definir las mejores ubicaciones para estas nuevas comunidades. Serán más de cuatro o cinco nuevos  asentamientos, pero eso depende de qué tanta gente escoja una casa en lugar del pago en efectivo.

Según la Ley 840, será la Comisión Nacional del Gran Canal quien garantizará y regulará las compensaciones por la adquisición de propiedades.
 
¿Cuál es el próximo paso tras la entrega de los 14 volúmenes del Estudio de Impacto Ambiental y Social?
Esperamos recibir comentarios por parte del Gobierno o aprobación sobre esos estudios a finales de junio o en julio. Ya empezamos el diseño preliminar del puerto del oeste, en Brito, Rivas, que esperamos empezar a construir a finales de este año.

En los próximos meses, vamos a empezar la perforación en el campo y estudios de las tierras más detallados, que incluirán análisis del movimiento sísmico. Todos esos estudios son paralelos al diseño preliminar y de referencia para el canal.

¿Qué determinó el Estudio de Impacto Ambiental y Social (EIAS)?
Es un estudio inmenso. Tardamos dos años en hacerlo. Incluye una gran cantidad de estudios que llamamos de línea base y en esos estudios e investigaciones locales tuvimos hasta 500 personas trabajando en el campo.

El EIAS determina que el Gran Canal cumplirá con los estándares internacionales consignados en el tratado de Principios del Ecuador (un acuerdo internacional), y también determina que si logramos mitigar, controlar y compensar los impactos, entonces el canal al final tendrá un impacto positivo neto, es decir, el resultado final del impacto ambiental y social es más alto que los impactos negativos.
 
¿Cuál es el mayor riesgo ambiental que encontraron en los estudios?
Más que un riesgo, es un desafío, pues tendremos que esforzarnos para manejar bien la excavación cerca de la cuenca del río Punta Gorda, en una zona donde siempre está lloviendo, pero sabemos cuáles son los retos. Por eso estamos preparando planes de manejo para enfrentarlos, pero a nivel técnico no supone riesgos reales para el proyecto.

¿A qué obedecieron los diferentes ajustes a la ruta del canal?
Lo que hicimos fue escuchar lo que dice la gente y tomar en consideración sus propuestas. En el diseño original del puerto en Brito, el canal empezaba en la desembocadura del río Brito, que destruiría el área de los manglares.

Lo que hicimos fue mover el puerto hacia tierra, hacia el interior, y evitar la desembocadura del río Brito, así como una buena parte de los manglares. Luego consideramos los comentarios e informes de un taller realizado en Miami por un grupo de expertos, donde recomendaban mover el punto de inicio del canal en Brito todavía unos 300 metros más hacia el sur, para evitar una mayor área de manglares.

Eso es importante porque es una costa muy linda, donde hay manglares, hay un río y también hay gente viviendo cerca de allí.
 
¿También se movió la ruta para evitar los humedales de San Miguelito?
En San Miguelito evitamos lo más posible la zona de los humedales, toda la comunidad El Tule, y la ruta ya no pasaría por allí. Esto provocó un incremento de costo en 700 millones de dólares, sin embargo, el hecho de mover la ruta en Brito allí nos abarata los costos, porque ya no se construirá el puerto mar adentro sino tierra adentro. De alguna manera creemos que eso compensa.

Notificamos al  grupo Ramsar que vamos a ayudar a restaurar esa área de humedales, pero aún no recibimos sus recomendaciones.
 
¿Cuáles fueron los ajustes en el Caribe?
Aquí movimos la ruta del canal más hacia el norte, para afectar lo menos posible la desembocadura del río Punta Gorda. Y quizás en el último diseño nos moveremos más al norte todavía.

Lo que haremos es cruzar en la ruta más corta el bosque de palmas, una zona que ya está deforestada, y también originalmente el puerto estaba diseñado al borde de la zona costera, pero decidimos hacer el puerto mar adentro, para crear un estrecho de agua, con el fin de minimizar el impacto sobre el corredor biológico mesoamericano.

De esa forma, la migración de los animales no será un problema, pues lo que impide que los animales se muevan de un lado a otro de las riberas del río sería la deforestación, pero si hay bosques a ambos lados del río, la fauna se siente segura y puede nadar o desplazarse sin problemas.

¿Dónde colocarán el material excavado?
Hicimos muchos estudios sobre cómo vamos a llevar a cabo la excavación en cada tramo, incluyendo en el lago.

El material excavado a lo largo del canal será dispuesto en áreas diseñadas, serán zonas convertidas o rehabilitadas en tierras fértiles para agricultura, y tenemos estimado crear entre 30 mil y 40 mil hectáreas de tierra altamente productiva con esta operación.
 
¿Este material incluye lo que se extraiga del lago?
El material que se extraiga a la orilla del lago sí, pero la mayoría del material que se saque del lago no irá a rehabilitar suelos, sino que en el lago habrá dos áreas donde se crearán dos grandes islas con paredes de roca y el material extraído del fondo del lago será depositado en esos sitios.
 
¿Qué técnica de extracción de material se usará en el lago?
En el lago usaremos un sistema de succión con tubos gigantes que absorben la sedimentación como aspiradora y así aseguramos que el material extraído no se suelte dentro del lago y que no cause sedimentación, turbulencia y no afecte la calidad del agua.

El resto de material más sólido extraído del lago será colocado como barrera, a los lados de la ruta succionada dentro del lago.

Costa Rica ha expresado sus preocupaciones sobre si el canal la afectará o no, pero podemos decir clara y afirmativamente que no habrá impacto adverso del canal a ese país, ni al río San Juan.
 
¿Cómo se protegerá el Gran Lago de Nicaragua?
El lago es una de las preocupaciones más grandes de la gente. Estamos seguros y comprometidos a no afectarlo, sino a protegerlo.
Para el agua que usaremos en el canal, lo que haremos será contener el agua que fluye al Caribe por el río Punta Gorda. Además, gracias a los estanques de ahorro de agua en las esclusas no se afectará el nivel del lago.

También tomamos en cuenta la fluctuación anual del nivel del lago en cada estación climática, para asegurar una cantidad extra de agua que requieran las operaciones normales del canal, sobre todo para estar preparados ante amenazas como (el fenómeno) El Niño.
 
¿Cómo se evitará la salinización del lago Cocibolca?
La salinidad es también un riesgo que preocupa y pensamos controlarla con el diseño de las esclusas, y a través de un sistema de limpieza con agua dulce, mantendríamos el nivel de sal dentro de los estándares para obtener agua potable o menos del nivel permitido.
Por el momento tenemos varias propuestas de diseño para evitar la salinidad, pero será hasta el diseño final cuando elegiremos la mejor opción.
 
¿Cómo valoran las protestas realizadas en contra del proyecto?
Es un fenómeno normal. Esto es una democracia. Es común que haya gente en desacuerdo con proyectos de este tipo, pero estamos escuchando a la gente. Los ajustes en la ruta, en parte, son resultado de escuchar las preocupaciones de la gente.

Reforestación es tarea titánica

Bill Wild.

PROBLEMÁTICA • El asesor principal de la empresa HKND, Bill Wild, considera que uno de los problemas más severos de Nicaragua es la deforestación.

Lamenta que cientos de familias invaden el bosque, quemen árboles para convertirlos en áreas de cultivos agrícolas o para uso agropecuario.

“Si no hacemos nada ahora, en 20 años, manteniendo esos niveles de deforestación, todos los bosques y las reservas desaparecerán de Nicaragua, incluso la preciosa Reserva Indio Maíz, que es la única que aún tiene buenas condiciones”, valora Wild.

Sobre las críticas de organismos que señalan que la construcción del canal representa la pérdida de miles de árboles, el funcionario de la concesionaria HKND estima que la deforestación avanza a un ritmo mayor de lo que podría representar la tala de árboles por la construcción del canal.

“Crearemos un programa de reforestación masiva en toda la zona de las cuencas de los ríos a lo largo de la ruta del canal, para proteger las reservas Indio Maíz y Punta Gorda y el corredor biológico mesoamericano”, destaca Wild.

Agregó que HKND también facilitará al Gobierno recursos financieros para hacer patrullajes y evitar que la gente emigre a las reservas, y a las personas que residen en esas áreas boscosas se les ofrecerá un programa voluntario de reasentamiento.

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