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Los femicidios, parricidios y muertes violentas que se han perpetrado en el país en los últimos meses, se han originado porque “vivimos en una sociedad enferma”, pues la gente ha perdido los valores morales, espirituales y sociales que nos rigen, lamentó el reverendo Saturnino Cerrato.

El reverendo brindó estas declaraciones al referirse a los casos de violencia intrafamiliar que se han originado en Nicaragua durante los últimos meses, que se llevaron a cabo por disputas de herencias y bienes materiales.

“Esta es una sociedad enferma espiritualmente porque se vive lejos de Dios, moralmente porque los principios establecidos no se cumplen, socialmente porque las relaciones entre las personas están rotas”, señaló Cerrato.

El religioso afirmó que al optar un individuo por quitar la vida a un ser querido por cosas materiales, se refleja “la enfermedad de la sociedad”.

“Para volver a tener una sociedad tranquila, el punto de partida es buscar de Dios y sobre todo respetar los valores morales”, recomendó Cerrato.

FALTAN VALORES

Al respecto, el pastor Augusto César Marenco manifestó que efectivamente existe una pérdida de valores familiares y espirituales en Nicaragua.

“La gente que está quitándole la vida a otros ha sido por cosas vinculadas a lo material, herencias, casas, tierras, lo que significa que hay mucho egoísmo por parte de las personas”, aseguró el pastor.

CAMPAÑA DE FORMACIÓN 

Para Marenco, la forma de cambiar esta situación en la sociedad actual es crear una campaña de formación social y personal comenzando en el hogar, escuelas y el Gobierno.

“Hay que trabajar en una formación familiar, una campaña que acapare a toda la sociedad, o sea a nivel de las escuelas y con la intervención del Gobierno, hay muchos antivalores que se están promoviendo y hay que evitar que se sigan propagando”, advirtió el religioso.

Asimismo, recomendó que en los centros escolares se impartan clases de religión donde se promueva el respeto mutuo, la convivencia en la sociedad y la promoción de  los principios originales.

“Estos principios originales son los que la familia ha perdido, ahí se encuentra el respeto a los padres, a los mayores y el amor a la vida”, concluyó Marenco.

LOS CASOS 

Este mes, el joven Nahúm Bravo fue sentenciado a la pena máxima por haber asesinado a su padre, hermana y madrastra, pensando que de esta manera podría apropiarse del dinero y bienes de su progenitor.

Otro caso fue perpetrado en Waslala, Región Autónoma del Caribe Norte, donde padre e hijo asesinaron al hermano del primero para apoderarse de una finca.

El 22 de junio, en la comarca Los Guallquemes, Condega, seis sujetos ingresaron a la finca de Lucas Rugama y le dieron un balazo en la cabeza, lo sucedido fue por rencillas personales y problemas de propiedad, cuatro de los involucrados son sobrinos o primos de la víctima.

Asimismo, por adueñarse de 200 manzanas de tierra, dos hermanos asesinaron a su madre, una sobrina y una empleada doméstica en el municipio de Acoyapa, Chontales.

Recientemente se conoció también del caso del nicaragüense Roger García Borges, de 40 años, quien violó y mató a su madre de crianza y una sobrina de 8 años en Chinandega en julio de 2003, y que luego de los asesinatos huyó a Costa Rica, donde ahora está bajo arresto por un nuevo crimen que cometió hace dos meses contra una familia nicaragüense integrada por cuatro personas.

3 parricidios han sido perpetrados en el  país en los últimos meses.

5 crímenes con saña han conmocionado al país en lo que va del 2015.

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