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La historiadora nicaragüense Victoria González Rivera, autora de una investigación sobre el feminismo durante la dictadura somocista, titulada “Before the Revolution, women’s Rights and Right-Wing politics in Nicaragua 1821-1979”, que se traduce como: “Antes de la revolución: los derechos de las mujeres y la derecha política en Nicaragua entre 1821-1979”, ahonda en esta entrevista acerca de los logros de las feministas en las décadas del 1940 y 1950.

González Rivera explica la importancia de estudiar la primera ola del feminismo en Nicaragua. 

Su libro causó mucha polémica en los noventa porque muchos pensaron que le estaba quitando al Frente el mérito de haber sido la organización que empoderó a muchas mujeres, ¿es así?

Comencé esta investigación a inicios de la década de los 90, en esa coyuntura hablar del somocismo era tabú, nadie quería admitir que era somocista, todos eran malos y no solo eso, no eran ni siquiera humanos. Todo era en blanco y negro. Mi objetivo no era humanizar a la dictadura, sino escribir la historia de las mujeres desde una perspectiva más amplia. 

Por un lado ese momento político y por otro lado que la historia en Nicaragua apenas comenzaba a profesionalizarse como carrera, aun hoy somos muy pocos con doctorados en historia y especialmente mujeres. 

¿Por qué escoger escribir sobre un grupo, en este caso las mujeres somocistas, que contribuyó a una dictadura?, ¿por qué enfocarme en ellas y no en las mujeres sandinistas? Entonces lo que hice, y me ayudó mucho a mejorar el libro, fue que presenté mis propuestas en Estelí, Managua, Matagalpa, a grupos de mujeres. Ellas me decían: oíme, ¿y quién va a escribir nuestra historia? Y lo que pasa es que sí se ha escrito mucho más sobre la historia de las mujeres sandinistas que cualquier otro grupo. Hoy, 25 años después, todo ha cambiado (…)

Resulta que me interesaba en parte la historia de esas primeras mujeres feministas, ¿cómo es que las mujeres obtuvieron el voto? Y ahí fue cuando encontré ese movimiento de mujeres feministas no partidarias de la década de los años 20, 30 y 40. Luego me hice otra pregunta: ¿y qué pasó?, ¿por qué no sabemos de ese grupo de mujeres? Y me enteré que ese movimiento lo apropió el movimiento de mujeres somocistas, compuesto por el ala femenina liberal en especial. Por eso es que los movimientos de mujeres principales antes del 79 fueron el Movimiento de Mujeres Feministas, de esa primera ola, y luego el Movimiento de Mujeres Somocistas.

¿Qué cambios empujaron esos dos movimientos?
Le dieron voz a un sinnúmero de demandas que también las habían hecho algunos hombres, pero a nivel individual. Por primera vez se agruparon, en su mayoría mujeres, pero con apoyo de algunos hombres, y le dieron voz a un sinnúmero de demandas que llevaban décadas de existir, entre ellas la demanda por la educación a nivel universitaria. La educación laica era otra demanda y algunas de estas ni siquiera eran solo para las mujeres, como la educación universal. Aparte de eso, el voto femenino. 

El voto se convierte en una realidad en 1955, pero votan por primera vez en 1957, cuando se elige a Luis Somoza, y para entonces las feministas ya no existen a nivel colectivo. Esos grupos de feministas independientes —y hago hincapié en independientes porque no estaban ligadas a partidos políticos— tenían lazos a nivel internacional. Ya existía en esa época la doble militancia, que es cuando tienen sus organizaciones de mujeres y luego comienzan a participar en las alas femeninas de los partidos. 

¿Y fue el voto femenino una conquista de las mujeres de la época o hubo detrás de la decisión una intencionalidad política partidaria?
A nivel teórico los liberales desde comienzo del S.XIX apoyaban el voto femenino, la promesa liberal era inclusión sin revolución, por otro lado, los conservadores llegaron tarde a apoyar el voto femenino y sin embargo, el voto femenino se da con el Pacto de los Generales (1950), y tiene el apoyo de los conservadores por razones políticas, pero inevitable porque los países latinoamericanos o ya le habían brindado el voto o estaban a punto de hacerlo. Es importante saber que las mujeres lucharon por el voto, no es que se les otorgó.

¿Había un rostro importante entre esa generación de feministas?
La feminista más importante fue sin duda Josefa Toledo de Aguerri, se le conoce más como educadora, pero ella fue de las primeras en identificarse como feminista. Su lucha principal fue por la educación y luego, por supuesto, el derecho al voto. En las décadas de los 20, 30 y 40 participaba en la política, iba a congresos, hablaba con los diputados, organizaba mitines, pero sufrió mucha persecución política. Tenía inclinación liberal, pero era independiente. 

Fundó muchas de las organizaciones feministas nicaragüenses: la Liga Feminista, varias revistas de mujeres, la Revista Femenina Ilustrada entre ellas. 

¿Qué tan avanzada era Josefa Toledo para su época?
Nació en 1866 y fue influenciada por los movimientos de independencia que aunque fueron movimientos conservadores, tenían orígenes revolucionarios. Existía dentro de las mujeres de esa época algunas católicas fundamentalistas, pero ella no era de esas, todo lo contrario. 

No la definía la maternidad, la religión y en ese sentido es diferente al estereotipo que uno tiene de las mujeres de esa época. 
También estaba Juanita Molina. 

Leía en una reseña de su libro que muchas de estas mujeres a cambio del sufragio y de oportunidades políticas y educativas dieron su respaldo a Somoza, ¿es así?
Entre las feministas había feministas no partidarias, que nunca pertenecieron a un partido político; había unas que simpatizaban con el Partido Conservador y en efecto llegaron a participar en el ala femenina de este; y luego, había mujeres que tenían tendencias liberales y llegaron a participar en el ala liberal. 

Pero no todas las feministas independientes llegaron a participar en partidos políticos, algunas mujeres en las décadas del 20, 30, 40 y 50 decían que eran feministas y también eran somocistas, y ahí es donde se complica un poco porque uno se pregunta, ¿cómo puede ser alguien feminista y también somocista? He dedicado mucho tiempo a explicar que a nivel individual una mujer podía ser feminista y también somocista, pero como colectivo las mujeres somocistas nunca fueron feministas.

A nivel individual una mujer podía ser feminista y también somocista, pero como colectiva las mujeres somocistas nunca fueron feministas”.Victoria González Rivera Doctora en Historia

Muchas mujeres se hicieron somocistas inicialmente no porque apoyaron una dictadura, sino que veían que a nivel personal había mucho dentro del somocismo, tanto para la clase media como para las clases trabajadoras, principalmente empleos, como telegrafistas, secretarias, como enfermeras, como farmacéuticas, etcétera. 

Coincidió el periodo somocista con el modernizador en Nicaragua, con la expansión de los servicios del Estado, del Estado mismo, del seguro social, de la clase media, y por eso mucha gente recuerda ese periodo como “el mejor”, pero eso es una coincidencia, no se sabe cómo habría sido con otro gobierno.

Entonces qué sucede: al aumentar la represión en la década de los 70, algunas mujeres de origen liberal empiezan a apoyar a los sandinistas, claro, mujeres conservadoras también, pero muchas de familias liberales somocistas se desilusionaron con la violencia, todo lo que sucedió a raíz del terremoto (…).

Leía que su estudio creó un conflicto con su papá.
Sí, mi papá era conservador y me preguntaba para qué estaba estudiando eso. Murió hace mucho, pero se le hacía, no sé si cómico o ridículo.

¿Y luego de terminar el libro?
Terminé el libro y yo hacía mucho hincapié en explicar que las somocistas no fueron feministas y que las feministas no todas se convirtieron al somocismo, pero terminé el libro y resulta que mucha gente no me entendió.

(…) ¿Qué sucede si examino a estos dos grupos juntos? Porque tanto que me esforcé en separarlos, pero okay, ¿qué similitudes habían entre las feministas de esa primera ola y las somocistas? Y voy viendo que en realidad había bastante similitud y ambos grupos enfrentaban los mismos retos, uno de ellos era la democracia, pero ya para implementarla, fue muy difícil.

Lo que concluyo es que las mujeres feministas realmente tuvieron poco tiempo internamente, los puestos dentro de las organizaciones eran de por vida, había grandes pleitos por poder y al final se deshicieron porque los absorbió la dictadura. Dentro del ala femenina se hablaba mucho de la democracia electoral y tenían elecciones a nivel interno. Para ellas eran muy importantes esas elecciones, siempre mencionaban que eran muy democráticas, pero elegían siempre a la misma. Irónicamente, el legado de ambos grupos fue no democrático. La visión de las feministas era súperinclusiva, pero las criticaban porque era un grupo minoritario, no lograron incluir a las masas.    

Creo que hemos borrado de la historia esa primera ola porque no dejaron un legado democrático. Ahora, es pedirle mucho a esos dos grupos de mujeres que fueran democráticas cuando nada en Nicaragua lo era en esa época y hoy en día la democracia sigue siendo un reto.

La historiadora

Victoria González Rivera
Doctora en Historia

Catedrática de la Universidad Estatal de San Diego, Estados Unidos.
Autora de “Before the Revolution, women’s Rights and Right-Wing politics in Nicaragua 1821-1979”.

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