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Nueva Segovia, el norteño departamento de Nicaragua reconocido por producir el mejor café especial en este país, exporta hasta 50,000 quintales al año de ese producto a Estados Unidos, Europa, Japón y Australia, informó el productor Octavio Peralta.

“Solamente nosotros, como Peralta Coffees, no damos abasto con los 10 mil quintales que enviamos (al exterior), nos vemos obligados a hacer alianzas con otros productores para responder”, señaló.

En 2014, los caficultores de esta zona ganaron el 84% de los premios de los 25 mejores cafés seleccionados por un jurado internacional, incluyendo dos lauros presidenciales. Y en 2015, de las 36 mejores tazas catadas en Matagalpa, 24 eran de Nueva Segovia. 

De hecho, en la Taza de la Excelencia 2015, el café de Nueva Segovia obtuvo el primero, segundo, cuarto y quinto lugar.

Un quintal de café especial de Nicaragua tiene un valor aproximado de US$2,160, y aunque es el más bajo en Centroamérica, está muy por encima del promedio de los cafés tradicionales: US$127 el quintal en el mercado de Nueva York.

Los secretos

Peralta, gerente de Peralta Coffees, con sede en Mozonte, dijo que se requiere realizar un estudio para poder medir todas las variables que intervienen en el cultivo del café de Nueva Segovia, como el tipo de tierra, la altura y las buenas prácticas.

Hasta ahora, agregó, los debates llegan a conclusiones empíricas y no científicas.

Peralta atribuye la alta calidad del café especial segoviano a la mayor atención que prestan los finqueros, porque sus propiedades en el departamento son pequeñas y los cafetos están próximos a los beneficios. 

“Todos los días se corta, se lava, se trae al beneficio seco y ese mismo día queda tendido en los patios”, apuntó.

También destacó la rapidez con la cual se traslada el producto de la zona húmeda a la seca, con una diferencia de tiempo de media y dos horas de distancia.

La altura

Para Francisco Valle, exgerente de la empresa Virmax de Nicaragua, acopiadora exclusiva de cafés especiales, Nueva Segovia se beneficia por la altura de la cordillera Dipilto-Jalapa, “que va desde los 1,100 hasta los 1,700 metros sobre el nivel del mar, que son alturas súper propicias para producir cafés especiales”, indicó.

Otro elemento que destaca son las variedades arábigas, que muchos productores están empecinados en conservarlas, pese a su alta susceptibilidad a la roya, como los caturras, catuaí, maragogipes y borbones. Para Valle, ese esfuerzo de los productores de luchar contra las enfermedades de las plantas es lo que mantiene una taza de calidad. 

Señaló que los suelos de la cordillera neosegoviana, los cuales son franco-arenosos, es decir muy ricos en nutrientes, “seguramente ayudan mucho a que la taza tenga una complejidad mejor, algo distinto a los que hay en Jinotega o Matagalpa, que son más arcillosos, y los cultivos están en zonas más bajas, de entre 800 y 1,200”, acotó.

Conocimiento

Eddy Gutiérrez, caficultor de Jalapa, el municipio de mayor producción de café en Nueva Segovia, comentó que este departamento siempre ha sido un “nido” de cafés especiales. 

“Lo que pasa es que no se había hecho público, no se había promovido la calidad del café, y creo que todavía hay productores anónimos que con seguridad tienen un mejor café, pero que por falta de acciones de promoción, siguen olvidados”, expresó. 

“Café Dipilto”

Peralta afirma que el término de café especial en los tiempos de sus abuelos se llamaba “Café Dipilto”.

“Lo pedían con ese nombre, pero en ese tiempo se vendía como café lavado Jinotega-Matagalpa, y los sacos iban marcados con esos nombres, lo cual ocultaba las verdaderas virtudes del café dipilteño”, relata.

El redescubrimiento de los cafés especiales de Dipilto, precisó, surgió con el primer certamen de la Taza de la Excelencia del 2002. 

Solamente nosotros, como Peralta Coffees, no damos abasto con los 10 mil quintales que enviamos (al exterior)”. Octavio Peralta,  productor de Nueva Segovia.

“Así fue como salimos del anonimato. Empiezan los compradores a demandar café puro de esta zona y las empresas acopiadoras comienzan a caracterizar a sus clientes e inician a darle a los productores un premio por la calidad, lo cual incentivó el cultivo de los arábigos”, anotó Peralta.

Recordó que esa premiación a la calidad llegó en un momento en que los precios habían caído hasta los 50 dólares el quintal y muchos productores estaban hasta por perder sus propiedades por las deudas.

Ahora, afirmó Peralta, las casas exportadoras también están animadas en la instalación de laboratorios de catación, “porque antes no sabíamos ni qué sabor tenía el café que entregábamos. Era un secreto bien guardado de las compañías que compraban el café”.

Evolución

Antes de la aparición de los eventos de las tazas de la excelencia, el café era catado, pero únicamente para detectarle los defectos en sus olores y sabores como el moho, fermentos, tierra. 

“El café se cata ahora para encontrarle sus virtudes y se habla de sabores especiales, de chocolate, caramelo, frutas, flores; los catadores dicen que huelen a jazmín, (tienen) sabores sedosos, acideces punzantes, que pareciera que describen una copa de vino o de champán”, relató.

Ganan terreno en el exterior

El productor Octavio Peralta dijo que en Inglaterra, Suecia, Japón y Australia existen boutiques de cafés especiales donde los clientes buscan una taza de café especial con el nombre de Santa María de Lourdes de Lourdes, título que tiene la finca en la que se cosecha, ubicada en la jurisdicción de San Fernando y sobre la cordillera nubosa Dipilto-Jalapa.

Precisó que la demanda de cafés especiales está creciendo. 

Creo que hay productores anónimos que con seguridad tienen un mejor café, pero que por falta de acciones de promoción, siguen olvidados”. Eddy Gutiérrez, caficultor.

Aclaró que someten el café a una certificación de la Rainforest Alliance, para trazar el manejo de la producción, e incluye controles ambientales, condiciones óptimas para los trabajadores, salarios correctos y cortadores capacitados para sacar solo el grano maduro. 

Tanto los compradores como tostadores de café especiales del extranjero, atraídos por el aroma del café neosegoviano, llegan a conocer los plantíos, a la gente que lo cultiva y la naturaleza de la zona.

Por los excelentes precios, y estables, que gozan los cafés especiales, de casi tres veces más que el precio común de la bolsa de Nueva York, la tendencia es potenciar el cultivo de los cafés arábigos y lograr un aprendizaje para el control de la roya.

Según Peralta, la demanda está creciendo y a buenos precios.

“Es cuestión de que el productor de Nueva Segovia se convenza que lo que decimos es cierto, para que se motive a producir, porque vale la pena”, animó.

 

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