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En Nicaragua la figura de la emancipación es poco utilizada para los fines que contempla la ley, específicamente el recién aprobado Código de la Familia, y el significado de independización definitiva que tiene en otros países no coincide con la realidad de los miles de jóvenes que cumplen la mayoría de edad, pero siguen dependiendo de sus padres o tutores.

Según el nuevo Código de la Familia, la emancipación sirve para que personas que aún no ha cumplido 18 años adquieran ciertos derechos y deberes.

“La emancipación habilita a la o el adolescente que no haya cumplido la mayoría de edad para elegir su persona y sus bienes como si fuera mayor de edad”, dice el artículo 302 del Código de la Familia.

“Desde el punto de vista legal en Nicaragua la emancipación se da para ciertos actos y no es que un padre va a decir ‘voy a emancipar a mi hijo y con la emancipación lo voy a hacer un adulto en todos los ámbitos’; básicamente es para dos cosas: contraer matrimonio y hacer una demanda judicial, como reclamar una herencia”, explica la abogada Karla Nicaragua, asesora legal de la organización Quincho Barrilete.

Pero de acuerdo con Nicaragua, dichos preceptos son pocos aplicados porque la norma es superada por la práctica.

“Lo culturalmente aceptado es el muchacho que se llevó a la muchacha y están viviendo juntos en la casa de los padres o un familiar, pero sin regular esa unión desde un punto de vista legal, entonces son raros los matrimonios que se celebran por emancipación”, refiere.

La costumbre

En ese sentido, destaca que incluso cuando las personas llegan a la mayoría de edad no se cumple con la emancipación como la transición a una vida totalmente independiente, tal como se entiende en otros países, por lo que es común que los jóvenes vivan y dependan de sus padres después de los 18 años.

“Lo cultural es que los hijos permanezcan en la casa de sus padres porque a los 18 años todavía los vemos como si fueran niños chiquitos y queremos dirigir su vida”,
indica Nicaragua.

El informe Nicaragua en Cifras, que publica anualmente el Banco Central, detalla que al cierre del 2014 había en este país 653,552 adolescentes y jóvenes entre 15 y 19 años.

Nicaragua dijo que cuando un hijo o hija mayor de 18 años permanece en la casa de sus padres, hay un acuerdo tácito o claramente discutido sobre las reglas que debe seguir el o la joven aun cuando de acuerdo con la ley tenga pleno ejercicio de su capacidad para adquirir derechos, contraer obligaciones y disponer libremente de su persona y bienes.

  • La especialista reconoce que aunque los jóvenes no sean totalmente independientes, hay que darles autonomía para dejarles dirigir sus vidas acorde a su edad y a su realidad.

“Porque tampoco vamos a dejar que diga que va a agarrar una deuda para andar en un carro, pero quien va a asumir es la madre o el padre, eso no puede ser ni autonomía ni independencia”, explica.

Detalles

El diputado Carlos Emilio López, vicepresidente de la Comisión de Asuntos de la Mujer, Juventud, Niñez y Familia de la Asamblea Nacional, afirma que la emancipación, desde el punto de vista de la doctrina jurídica, consiste en acceder a un estado de autonomía porque cesa la sujeción a alguien, a una autoridad, potestad o poder.

Sin embargo, señala que de acuerdo con el artículo 301 del Código de la Familia, las personas menores de 18 y mayores de 16 años de edad cumplidos, pueden emanciparse por alguna de las siguientes vías: a) Por autorización del padre y la madre; b) Por declaración judicial, y c) Por matrimonio.

Respecto a la emancipación por matrimonio, López apunta que antes el Código Civil contemplaba que las mujeres podían casarse con autorización de sus padres a los 14 años y los hombres a los 15.

“Eso se derogó porque daba lugar a muchos abusos”, aclara el diputado.

Un ejemplo de emancipación por declaración judicial, indica el legislador, que es cuando una pareja decide divorciarse y autorizan a uno de sus hijos o hijas a tener derecho sobre la vivienda, que representa un patrimonio.

El proceso

López precisa que la autorización de la emancipación debe constar en escritura pública y producirá efectos jurídicos hasta su inscripción en el Registro del Estado Civil de las Personas. Además, en ella debe mediar la aceptación del o la adolescente.

Nicaragua, por su parte, asegura que las personas menores de 18 y mayores de 16 también pueden obtener la emancipación por maternidad.

“El Código dice que los padres adolescentes son los representantes legales de sus hijos, aun cuando ellos siguen siendo representados por sus padres para otros fines”, afirma, y añade que de ahora en adelante una madre adolescente puede ir a inscribir a su hijo o hija al Registro Civil de las Personas sin necesidad de ir en compañía de su mamá.

  • El nuevo Código de la Familia establece la mayoría de edad a los 18 años, tanto para hombres como para mujeres.

Entre la independencia y la autonomía

Desde hace seis años, Hermes Sevilla no recibe una mesada de parte de sus padres, pues cuando estaba en el penúltimo año de la carrera de Ingeniería en Sistemas tuvo la oportunidad de entrar a un trabajo que le permitió costear sus estudios y mudarse de Diriamba a Managua para vivir de forma independiente.

Sin embargo, reconoce que a pesar de no depender económicamente de sus progenitores, siempre contó con su apoyo en los buenos y malos momentos. “Si me enfermaba, como estaba cerca, podía ir a mi casa e incluso darme mis vacaciones ahí”, cuenta.

Este joven de 25 años ha sabido administrar su dinero y hace poco más de un año tomó la decisión de abrir un negocio propio en su ciudad natal, razón por la cual regresó a la casa de sus padres. Y es que, dice, así tiene la posibilidad de ahorrar hasta el 50% de sus ganancias y optimizar gastos.

“Para ellos el hecho que sigamos en casa es una forma de sentirse unidos, esa es la cultura nicaragüense, y se sienten orgullosos con que crezcamos a nivel profesional”, afirma.

Sevilla sigue sin depender de un ingreso económico de sus padres aunque viva con ellos y más bien asume ciertos gastos de la casa. Respecto a las reglas que debe seguir, está claro que mientras permanezca bajo el techo de sus progenitores debe respetarlas.

“Tenés que guardar cierto respeto a tu familia, todo tiene un límite. Por ejemplo, llegar a cualquier hora no es problema, pero sí disponer del inmueble”, asegura.

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