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Pese a las campañas para el uso del condón, persisten factores que impiden la incorporación del preservativo en las relaciones sexuales, siendo el principal obstáculo la confianza que surge entre las parejas después de cierto tiempo de practicar el sexo.

Así lo explica en esta entrevista Martha Karolina Ramírez, gerente de Comunicación para el Cambio de Comportamiento de Pasmo, una organización que trabaja en la prevención del Virus de Inmunodeficiencia Humana y comercializa los condones.

¿Qué tanta resistencia hay al uso del condón?

Hay que comenzar mencionando que antes del VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) el uso del condón estaba reducido al tema del sexo ilícito: alguien que compraba sexo, relaciones extramaritales. En los países desarrollados el uso del condón no es un problema, donde sí es un problema es en los (países) nuestros por la religiosidad, las creencias de masculinidad, el culto al pene… por ejemplo, dicen ‘un hombre macho por qué va a usar condón, lo usan los gais’, es decir vinculan el condón a la preferencia sexual.

Pero también nosotras las mujeres nos encargamos, por nuestra parte, de cuestionar el uso del condón porque en el imaginario femenino un hombre que usa condón es un hombre promiscuo, que no se puede confiar en él.

El condón lo utiliza una pareja en sus primeros momentos, pero después de cierto tiempo dejan de usarlo porque hay confianza y como yo tengo confianza con mi pareja aun cuando sé que mi pareja tiene otras parejas, dejo de usar condón o dejo de exigir condón.

En los países desarrollados esto ocurre, pero con menos frecuencia, sin embargo también ocurre porque el condón no es una cosa natural, aunque se ha usado desde tiempos inmemoriales (…) son más los mitos alrededor del condón que lo que realmente puede significar con respecto a sensibilidad.

¿Tienen estudios sobre el comportamiento en torno al uso del condón?

En Nicaragua se ha incrementado el uso del condón. Por ejemplo, hay un estudio sobre dónde encontramos los condones. Hace cinco años los encontrabas solo en las farmacias y en una que otra tienda de conveniencia, ahora, en 2015, vas a un supermercado y hallás condones, ya sea en la góndola o en la farmacia que queda dentro del súper; te vas a la gasolinera y hay condones, te vas a una distribuidora y hay condones, te vas a la pulpería y hallás condones, es decir ha habido un incremento paulatino de los lugares que venden condones.

¿Y el número de personas que reportan usarlo?

Esa medición se hace en poblaciones claves como hombres que tienen sexo con hombres y trabajadoras sexuales, y lo que medimos no es cuántos condones usan, sino si los usan, el comportamiento, no el volumen. ¿Dónde medimos volumen? Lo medimos a través de las ventas que hacemos nosotros, que es el condón de mercadeo social y a través del movimiento de condones regalados que dan las organizaciones. Entonces se están moviendo aproximadamente 14 millones de condones (al año), cubrimos por lo menos el 40% de las relaciones sexuales que puedan tener las personas entre los 15 y 45 años activas sexualmente, que no es lo mejor, debería de ser mucho más, pero es algo en relación a hace 10 años.

¿Cuál es el factor que más influye en Nicaragua para no usar condón?

La confianza es la mayor enemiga del condón. Comenzamos usando condón mientras te estoy conociendo, después que ya te conozco no necesito usar condón. Un dato curioso: hay clientes de trabajadoras sexuales que saben que es trabajadora sexual, ella sabe que es su cliente y que además es usuario de otras trabajadoras sexuales, pero como él llega con frecuencia ya no usa condón. Allí media la confianza, (porque) en el caso de las trabajadoras sexuales está vinculado al pensamiento de ‘¿con quién uso yo condón?’, ‘yo uso condón con mis clientes’, ‘¿por qué no uso condón con mi pareja?’, ‘porque no es mi cliente, es mi hombre, es mi amor’, entonces media el sentimiento y en el cliente de confianza media también eso, el sentimiento porque es alguien que viene todos los viernes o dos veces a la semana, hay veces que ni siquiera tengo sexo con él, entonces establecen un vínculo más allá del sexo y eso hace que ella baje la guardia y deje de usar condón porque ya no es la transacción simple de sexo por dinero, sino que ya hay un vínculo de afecto, de confianza, ya hay amistad.

Usted dice que las mujeres también cuestionan el uso del condón porque creen que es de hombres promiscuos, pero hay mujeres que están conscientes que deben usarlo en todas sus relaciones sexuales, pero no pueden negociarlo con su pareja…

Así es. Las mujeres latinoamericanas dejamos nuestra seguridad, nuestra salud en manos de nuestra pareja. Si vos vas a cualquier barrio de Managua, de cualquier país de América Latina y preguntás: ‘¿Quién manda en la casa?’, van a decir que manda el esposo, porque es el hombre de la casa; y si preguntás qué método anticonceptivo usa, va a decir: ‘Él dijo que me pusiera la inyección’. Al final la que se embaraza es ella, pero sus decisiones no las toma ella, las toma el marido. El poder que tiene una mujer es lo que le permite decidir por sí misma y no todas las mujeres nicaragüenses tienen el poder de decisión.

¿Qué influye para que una persona que no usaba condón comience a usarlo?

Las campañas, por ejemplo las de Pasmo, las diseñamos en función de despertar la percepción de riesgo, que la persona se vea reflejada en lo que está pasando allí, por eso son dinámicas, tratamos de hacerlas atractivas. La nueva campaña que tenemos al aire, que es la campaña “Sin un condón nada de nada”, tiene como mensaje que si no hay condón, hombré, no tengás sexo, pensemos en otra cosa y no en sexo penetrativo. Tratamos que la persona diga “sin un condón nada de nada” y si quiere que haya algo, pues que ande un condón, que se convierta en un hábito y entonces decimos “billetera, teléfono, llave, condón”, y le pusimos música y lo hicimos atractivo porque queremos que se convierta en un hábito.

Y las nuevas generaciones ¿qué tanto están usando condón en sus relaciones sexuales?

Las nuevas generaciones son más receptivas. Siempre he escuchado que los muchachos están desinformados, pero no, lo que pasa es que privan en ellos otros factores que influyen en que ellos tengan comportamientos de riesgo. Por ejemplo, qué puedo decirle a un joven si soy un padre de familia que no conoce de esta información porque no he tenido acceso a ella, aquí es una combinación de ‘yo, padre de familia, informarme’, ‘yo, joven, tener la confianza de hablar este tema con mi padre’, pero también ‘yo, joven, poder informarme a través de otros medios’.

En los jóvenes también influye el machismo, los mitos que hay en torno al uso del condón. Si te vas a la mochila de un chavalo tiene un montón de condones, pero no es que tenga sexo a cada rato, sino que para él, andar un montón de condones es sinónimo de ser bien popular y no precisamente porque crea en el condón, entonces nosotros queremos que lo ande pero que también lo use.

Sobre la entrevistada

Martha Karolina Ramírez es gerente de Comunicación para el Cambio de Comportamientos de Pasmo. Licenciada en Ciencias de la Educación en la UNAN-Managua. Especialista en Pedagogía y Comunicación para el Cambio de Comportamientos. Especialista en VIH y mensajes efectivos para su prevención.

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