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Jean Mendelson, embajador itinerante de Francia para la preparación de la vigésima primera edición de la Cumbre sobre Cambio Climático (COP21 por sus siglas en inglés) --que se realizará en Francia entre el 30 de noviembre y el 11 de diciembre de este año-- visitó esta semana Nicaragua para reunirse con representantes del Gobierno, integrantes del Cuerpo Diplomático y Organismos No Gubernamentales que abordan el tema del cambio climático, y así obtener una perspectiva general sobre lo que podría estar exponiendo la delegación nicaragüense durante su participación en el encuentro.

La COP21 tiene como objetivo establecer una alianza por parte de los Estados participantes para impulsar esfuerzos en pro de que la temperatura del planeta no continúe incrementando.

¿Qué es la COP21 y cuántos países esperan que participen en su realización?

COP21 es la conferencia de las partes de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, contará con la participación de 195 países, será la reunión diplomática más amplia que hasta ahora se ha organizado en Francia. Entre delegados, personal de logística, científicos, representantes de ONG´s, municipalidades, universidades, sociedad civil, técnicos y periodistas se podría reunir cerca de 45,000 personas. Será una reunión excepcionalmente amplia y difícil desde el aspecto técnico.

¿Qué esperan lograr al reunir a tantas delegaciones con este evento?

Es una conferencia sobre el cambio climático, que es una verdad dramática y será quizá la negociación diplomática más compleja de la historia por un millón de razones, iniciando por la cantidad misma de participantes, luego está el tema que choca con intereses políticos y económicos; no es como en otras ocasiones que ha ocurrido en negociaciones diplomáticas en las que se busca prohibir algo, en este caso se tratará más bien de tomar medidas para reorientar el que nuestro planeta llegue a un cambio climático tan amplio que nos lleve al colapso.

¿Quién me va a pagar?

¿Cuál es el objetivo técnicamente calculable además del objetivo políticamente deseable?

Estos elementos hacen de esta negociación algo excepcionalmente complejo, porque una vez suscrita la alianza, no es que el problema termine sino, más bien inicia el momento de generar acciones en la vida cotidiana, en factores macros como recuperación de bosque, uso de agua y electricidad, reducción de emisión de gases de carbono, son aspectos que aunque tienen consecuencias diferentes para cada país involucran a todos a un nivel u otro.

Preguntas: ¿Qué deseamos en la COP21? Para definir el encuentro como un éxito o un fracaso (esperar) si logramos esta alianza entre los pueblos, los gobiernos. La alianza sería sobre la base de un texto jurídicamente vinculante y universal, en el que se proyecte la evolución en la reducción de emisión de gases de efecto invernadero y que nos permita no pasar de un techo de aumento en la temperatura global de más de dos grados Celsius, en comparación con lo que era la temperatura en la era preindustrial. (Así entonces) podríamos hablar de éxito, ese será el objetivo clave que determinará el futuro.

¿Con qué tipo de estrategias se podría lograr este objetivo y qué involucraría esto para los Gobiernos? Se lo pregunto porque usted lo ha dicho: la gran mayoría de los contaminantes son países desarrollados. ¿Cómo articular lo que diga el papel con las acciones?

En primera hay una voluntad evidente de hacer entender a cada una de las partes, y a cada uno de los ciudadanos que viven en el planeta, que no hay contradicción entre lucha contra el cambio climático y desarrollo económico. Si la gente sigue pensando que para desarrollarse hay que hacer como se ha venido haciendo en los últimos tiempos, es decir contaminar, está bien; pero tienen que entender que el cambio climático a largo plazo generará mayores afectaciones, aumentarán las catástrofes, sequía, inundaciones, ciclones, huracanes… eso significaría acceder a un desarrollo sobre la base de emisiones (de gases) que destruyen y amenazan con sus nefastas consecuencias a nivel social.

Tenemos que tener claro que el desarrollo es un derecho incuestionable y que toca a los países que no han contaminado las consecuencias más graves. Es obvio que el Caribe, América Central y el Pacífico son las zonas más frágiles. Ciertamente hay una diferenciación en la responsabilidad entre los países más desarrollados y los que están desarrollándose, por ello hay que articular esfuerzos de financiación, transferencia tecnológica hacia los países menos favorecidos.

En su gira por Nicaragua, usted se ha reunido con personeros del Gobierno y organizaciones ambientales. ¿Qué se ha planteado sobre este tema en particular?

Han sido encuentros muy diplomáticos. Mi trabajo es ayudar a organizar las condiciones de negociación de forma clara y honesta. En Nicaragua me encontré con Paul Oquist (secretario de Asuntos Privados del Gobierno), Valdrack Jaentschke (vicecanciller), con el canciller Samuel Santos, algunos colegas del cuerpo diplomático y el Centro Humboldt para tener una idea sobre cómo piensan este tema, saber el nivel de sensibilización y qué papel piensa jugar en la negociación.

Lo que me planteó el Gobierno nicaragüense fue algo muy similar a lo que se ve en otros de América: la diferenciación entre responsabilidad diferenciada, financiamiento para la adaptación y mitigación, la transferencia tecnológica. Esos son los temas fundamentales que ellos quieren poner a discusión en la cumbre y cómo podría lograrse la alianza hacia el cambio climático.

Mencionaba usted que hay esfuerzos para establecer financiamiento para echar a andar cualesquiera que sean las acciones que se definan en la COP21, ¿esos financiamientos cómo se manejarían?

Hubo un compromiso de los países desarrollados para que en el año 2020 exista un fondo de 100 mil millones de dólares para luchar contra el cambio climático, el cual sería aportado desde entidades públicas y privadas. Este fondo verde tiene que ser la piedra angular para que esta lucha sea más eficaz. La sede para este fondo estaría en Seúl, Corea del Sur, y ya tiene aportes de capital para empezar a sostener proyectos, algunos destinados a la mitigación y otros para la adaptación.

Ahora mismo el fondo verde es de 10 mil millones, el cual ha sido aportado por los países más desarrollados, pero también los países menos desarrollados han dado también sus aportes simbólicos a este fondo.

Trayectoria diplomática

Jean Mendelson.

Nació en Francia, en 1949. Es un exalumno de la Escuela Nacional de Administración, promoción “Derechos Humanos”, graduado en 1981.
Lleva 30 años desempeñándose en cargos diplomáticos en Chile, Estados Unidos, Argentina, España y Cuba, en este último país fungió como embajador plenipotenciario entre 2010 y enero de 2015.

 

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