•  |
  •  |
  • Edición Impresa

Contra la pared quedaron cuatro de los seis acusados de participar en el sangriento robo de C$2,540,000, el pasado 3 de marzo, en una calle del antiguo centro de Managua.

Uno a uno los siete testigos que declararon en el inicio del juicio ayer, entre los que destacan  las tres víctimas, señalaron a Róger Álvarez Montalván  como el sujeto que disparó contra el comerciante Sergio Corrales Blandón, su esposa Paula González Alcántara y su hija Verónica Corrales González.

Las víctimas relataron que Róger Álvarez  intentó  rematar a Corrales  cuando él le pidió que no matara a su esposa, Paula González Alcántara, pero la pistola se le “encasquilló” y  no pudo disparar.

Los testigos también reconocieron a Engel Reynosa Barrera como el pasajero de la motocicleta roja conducida por José Luis Rodríguez Montiel, con la que interceptaron el  paso al vehículo donde viajaban las víctimas.

Paula González  y su hija Verónica  Corrales,  al declarar ante la jueza Primero Distrito Penal de Juicio de la capital,  Irma Laguna, y el tribunal de jurado manifestaron que la Policía Nacional les informó que Agustín Martínez Sandoval,   empleado de confianza de la familia,  participó en la planificación del robo.

EMPLEADO DESLEAL
Madre e hija afirmaron que Martínez, por el cargo que tenía, sabía del movimiento del  dinero en el negocio, es decir, los días en que depositaban y la ruta que seguían sus jefes de   su casa domiciliar a la ferretería en el mercado Oriental.

Para que no sospecharan de su involucramiento,  Martínez  acudió al sitio del sangriento robo  y auxilió a Verónica Corrales;  además los visitó en el hospital y en su casa,  cuando se recuperaban de las heridas sufridas.

Pero las investigaciones policiales revelaron que Martínez, que tenía al menos 18 años de trabajar para Corrales, fue quien proporcionó la información que necesitaban los asaltantes para la ejecución del robo.

 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus