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Primera entrega

El cambio climático afecta al sector agropecuario de Nicaragua y de cualquier región del planeta, a tal punto que en un mismo año pueden presentarse sequías severas y excesos de lluvia que destruyen los cultivos.

Ante la variabilidad climática, son muchas las voces de especialistas y autoridades que sugieren que es el momento de invertir el ciclo de siembra tradicional.

“Ya es hora de que la cosecha de primera se haga en noviembre con riego; la de segunda en marzo, también con riego; y la de tercera ya podría ser de junio para adelante con lluvia, si acaso llueve. De esta forma, entre noviembre y mayo nos defenderíamos de sequía y de inundaciones”, manifestó el ingeniero agrícola Erwin Castillo Guevara, experto en sistemas de riego.

Según Castillo, Nicaragua tiene el potencial y los recursos para convertirse en un gran productor de alimentos, si los cultivos usan sistema de riego.

El 23 de junio el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, anunció que promoverá el sistema de riego en el país, para enfrentar las sequías causadas por la inestabilidad climática.

“Tenemos que llevarle el riego a los pequeños y medianos productores y ese es el mensaje que le daremos a nuestro pueblo: multiplicar todos nuestros esfuerzos, internos y con la comunidad internacional, para que podamos bañar a Nicaragua con sistemas de riego”, expresó el mandatario.

La energía es cara en todo el mundo, pero eso no impide que el riego se extienda por todas partes, la limitante en muchos países es el agua, algo que a nosotros nos sobra”. ERWIN CASTILLO GUEVARA,  INGENIERO AGRÍCOLA.

FUENTES SUPERFICIALES
Álvaro Fiallos, presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), dijo que debe crearse un plan de acción.

El plan “parte por identificar las fuentes de agua, las cuales deben ser superficiales y no solo pensar en extracción de agua a través de pozos, porque en la zona seca la perforación de pozos es mucho más difícil y generalmente el subsuelo es piedra, a diferencia de la zona de Occidente, donde el agua es abundante”, comentó Fiallos.

El presidente de la UNAG agregó que las asociaciones y gremios de pequeños y medianos productores del país están a la espera de un llamado del Ejecutivo para instalar una mesa de discusión de ese plan, para abordar desde el tipo de represa o embalses que deben construirse para recolectar el agua en cantidades suficientes para montar los sistemas de riego, hasta la necesidad de acompañar la iniciativa con un plan de recuperación de cuencas hidrográficas a  través de la reforestación.

AGUA SUFICIENTE
El ingeniero Castillo Guevara, quien considera valiosa la idea de almacenar el agua de lluvia, lamenta que no todas las fincas tengan topografías que permitan este almacenamiento y por eso no queda más remedio que hacer uso del agua subterránea, lo cual le parece viable porque es un recurso abundante en Nicaragua.

Castillo mencionó que en el acuífero de Posoltega existen 309 millones de metros cúbicos de agua, de los que se usan solo entre 70 y 75 millones de metros cúbicos, es decir el 22.6% de la capacidad total.

Ese manto acuífero de Posoltega ya lo aprovechan los ingenios, las ciudades cercanas y las industrias, precisó.

“O sea que se nos escurren hacia el mar 239 millones de metros cúbicos de agua subterránea, pues, si esta no se usa se pierde, por gravedad, como ríos subterráneos se va al océano. Nicaragua es como una balsa sobre un montón de agua dulce, disponemos del mayor recurso que puede tener el ser humano, hay agua de sobra, pero la dejamos perder, y con el agua podemos hacer cualquier cosa, pero no lo hacemos”, explicó Castillo.

PÉRDIDA TOTAL
El ingeniero Castillo afirma que el acuífero de Tipitapa-Malacatoya es más grande todavía que el de Occidente, y este también se pierde totalmente porque allí no existe por ahora ninguna actividad agrícola intensiva, y cuando la hubo, funcionaron entre 65 y 70 pozos de 1,200 galones por minuto, a pesar de eso el acuífero se mantuvo sin cambios.

Por eso, Castillo estima que hay agua suficiente en los acuíferos de León, La Paz Centro, Nagarote y Nandaime, indicando que estudios hídricos han demostrado que en Nicaragua no se han registrado fluctuaciones importantes en los niveles de bombeo en ninguno de estos cuerpos de agua.

“El acuífero de Sébaco es abundante también y más o menos se utiliza por los arroceros, pero el de Granada se pierde también, y otro caudal que perdemos es el del desagüe del río San Juan, que anda en promedio de 338 metros cúbicos por segundo, de los cuales no usamos nada, sin mencionar todos los otros ríos tanto del Pacífico como del Caribe, que se van a los océanos”, destacó Castillo.

Este ingeniero agrícola, con casi 40 años de experiencia en diseño e instalación de sistemas de riego, comenta que tradicionalmente ha existido una actitud refractaria de parte de los productores hacia la tecnificación agrícola, aunque considera que esto ya empieza a cambiar en Nicaragua.

“Mientras no se cambie de actitud, seguiremos con la productividad más baja del continente, a pesar de tener suelos volcánicos de primerísima calidad y agua abundante con la que podríamos triplicar o cuadruplicar nuestra producción actual. ¿Cómo se explica eso? Es una cuestión de actitud mental de parte de los productores”, enfatizó.

MUCHAS VACACIONES
Castillo indicó que el 54% del año el agro y la ganadería “vacacionan”. Es decir que si no llueve no se produce, la agricultura se interrumpe y la ganadería se las arregla a como puede. Al faltar el pasto para el ganado, los animales mascan cortezas de árboles o comen cualquier cosa.

“Es decir que más de la mitad del año en vez de trabajar, lo dejamos perder, y aquí los economistas no mencionan esto. Ningún país como el nuestro puede salir adelante con su actividad agropecuaria de vacaciones más de la mitad del año. Y este año es peor, porque no llovió en mayo”, advirtió Castillo.

El especialista en riego puso de ejemplo a algunos agricultores costarricenses que en los últimos años, con riego, se han convertido en unos de los mayores productores de piña del mundo. Informes indican que dedican a ese cultivo al menos 45,000 hectáreas, y uno de los mercados donde están irrumpiendo fuerte es el de Rusia.

“Estamos hablando de Rusia, un país abierto a Nicaragua, pero por ahora no tenemos nada que venderle a los rusos. Aquí seguimos produciendo principalmente maní y caña, entre otras cosas, lo que está bien, pero hay otros cultivos que demanda el planeta. Aquí se siembra piña solo en la zona de Ticuantepe, en unas lomas muy inclinadas donde los agricultores tienen que amarrarse para poder cultivarlas”, sostuvo.

¿ES CARO EL RIEGO?
Afirmar que el riego es caro es algo muy relativo. Castillo piensa que la pregunta debe ser: ¿Es o no es rentable?

Constantemente los mismos dirigentes de la producción agropecuaria señalan que las sequías se podrían enfrentar con sistemas de riego, pero a la vez alegan que es una inversión muy costosa, a lo que agregan el alto costo de la energía para operar el sistema.

“El caso es que la energía es cara en todo el mundo, y en otros países como México, Perú, España y el norte de África y otros, el productor no solo paga por energía cara, sino que paga también por el agua”, valoró Castillo.

Recordó que un productor dueño de una finca llamada Ceiba Mocha, ubicada entre Nagarote y La Paz Centro, estableció su sistema de riego en 1973 y desde entonces realiza tres cosechas al año.

“Él cultiva maní, maíz, sorgo y otros productos. Entonces, si fuera cierto esto que dicen de que el riego es caro y no es rentable, entonces este productor tendría ya 42 años de estar perdiendo dinero tres veces al año. El que no quiera poner riego que no lo haga, pero que no inventen”, ejemplificó Castillo.

Estragos del 2014

AFECTACIÓN• El año pasado la sequía afectó a 108 de los 153 municipios nicaragüenses, causando daños a la producción de granos y matando a unas 2,500 reses, según cifras de las organizaciones de productores agropecuarios; y este año, el déficit de precipitaciones ya es causa de alarma entre los productores.

El llamado corredor seco de Nicaragua, en el que están 33 de los 153 municipios del país, son los que más sufren por el cambio climático y donde, en los últimos 20 años, la temperatura aumentó en 0.10 grados celsius, según datos de la Mesa Nacional de Gestión de Riesgos.

El panel intergubernamental del cambio climático, creado en 1988 y que emite un informe anual, reconoció hace poco que Centroamérica ha aumentado su pérdida forestal en un 11%.

Los expertos agregaron que, producto del cambio climático y la deforestación, ha habido mayor incidencia de enfermedades como el dengue, la malaria y el chinkungunya.

 

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