•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Tras escalar seis veces el Cerro Negro, un par de veces el Telica, el Maderas, el Mombacho, visitar desde los Cayos Perlas hasta El Cosigüina, y reconstruir las relaciones diplomáticas entre Nicaragua y Francia, el embajador francés Antoine Joly concluirá su misión en Nicaragua para regresar a París y asumir el puesto de embajador para la migración. 

Su nueva labor será un “poco delicada”, dice, pues se necesita una política “que sea humana” pero que incluya “las realidades económicas”. 

Luego de concluir oficialmente su misión se tomará unas vacaciones en Nicaragua y antes de partir escogerá entre tantos libros y artículos nicaragüenses aquellos que considera indispensables. Priorizará todos los cuentos, crónicas y antología de poemas de Darío. En su despedida leerá un poema del vate. Y será en francés.  

En esta entrevista hace un balance sobre su gestión, resalta lo positivo y menciona lo negativo. 

Su primera experiencia como embajador fue en Nicaragua, después de cuatro años ¿cómo fue la experiencia?
Fue mi primera experiencia de vivir fuera, he viajado mucho, creo que conozco como 90 países pero siempre han sido cortas misiones y es la primera vez que viví con mi familia en un país extranjero. Creo que fue una suerte que fuera en Nicaragua. Mi hijo tenía como 15 años, sus amigos se quedaron en Francia y estaba muy triste al dejarlos, cuando llegó aquí estaba muy molesto, pero la verdad que con Nicaragua y sus playas aprendió surf y ahora es su pasión.

Para mí Nicaragua es muy interesante, particularmente su historia: la relación entre Nicaragua y EE.UU., Sandino, la Revolución de 1979, que fue la última revolución romántica y en la que Francia fue muy solidaria, no solamente de la revolución, sino de los años 80. Cuando había la guerra, apoyamos mucho con armas, con ayuda bastante fuerte. Tengo una anécdota con el ministro de Asuntos Exteriores actual, Laurent Fabius, que en esa época fue el primer ministro de Francia. Cuando el ministro de la Defensa hizo un informe sobre la ayuda de Francia, camiones, armas, dinero, el primer ministro escribió “estamos orgullosos”.

Yo conocía la historia de Nicaragua pero descubrí una identidad nacional y cultural muy fuerte: Rubén Darío, los escritores ya muertos como Salomón de la Selva, a quien no conocía, y me encantó mucho su libro “El soldado desconocido”, que editamos en versión bilingüe. Parte del encanto de vivir en Nicaragua es porque hay intelectuales, escritores muy importantes. 

La geografía de Nicaragua es muy interesante, es un país mágico con lagos, volcanes. Fue una experiencia muy interesante también en los temas políticos porque Nicaragua y Francia tienen lazos fuertes de los años 80, ahorita se sabe que no tenemos la misma visión en temas internacionales y es interesante debatir sobre el tema de las guerras en Medio Oriente, el tema de Siria, Libia, Irán. También tenemos un debate interesante sobre el cambio climático.

¿Esos temas generaron algún roce?
No, no hubo ninguna confrontación, sino un intercambio respetuoso de las dos partes, cada uno respeta al otro, es la vida normal, diplomática. No fue una confrontación. Hemos tenido algunas veces pequeños problemas como cuando el periodista francés (Julien Berjeaut) no pudo entrar aquí y también el tema de la observación electoral de la Unión Europea, que queríamos dialogar más sobre este tema después de 2011. 

¿En ambos casos hubo alguna explicación oficial?
No, no y bueno, es el pasado. Creo que me iré sin saberlo.

¿Cuál sería el balance de su gestión?
Logramos construir una relación de alto nivel que no teníamos antes. Desde hace muchos años los ministros de Relaciones Exteriores de Francia y Nicaragua no se encontraban, y se encontraron durante mi misión, y también delegaciones de alto nivel en temas económicos y de cambio climático fueron a Francia. El ministro de Comercio ha visto a nuestro ministro de Comercio en París. En temas políticos construimos una relación más normal, al alto nivel. 

¿Qué frutos darán esas relaciones?
Pensamos que es necesario tener este diálogo para entender mejor lo que necesita Nicaragua. Por ejemplo en el tema del cambio climático este diálogo puede ayudarnos a apoyar más la adaptación de Nicaragua al cambio climático. Lo que también logramos durante estos años es una ayuda nueva en el tema de la energía limpia, financiamos un proyecto eólico cerca de Rivas, firmamos un acuerdo con Banpro para ayudar con préstamos a largo plazo a la modernización de la agricultura, y también para ayudar y apoyar a agregar valores a los productos agrícolas de Nicaragua.

Cuando vine aquí no había casi nada sobre el tema de la cooperación universitaria y ahorita es una prioridad de la cooperación, que es una cooperación regional. Becas para nicaragüenses, cooperación entre universidades para que profesores nicas hagan doctorados en Francia y posiblemente para que profesores de Francia se integren en cursos de universidades. La cooperación entre Francia y Nicaragua no es una cooperación de asistencia, porque no es un país que está en nuestras prioridades, nuestra prioridad es más la de los países desde donde migran hacia Francia, de historia y lengua común.

Con Nicaragua queremos hacer una cooperación de iguales. Una cooperación que les dé a los nicaragüenses los instrumentos para lograr el desarrollo de su propia iniciativa. La educación, la ayuda privada a la agricultura, el hecho que haya inversionistas franceses en el tema del café.

El Liceo Francés es parte de nuestra política universitaria (…). Si fuese un padre nicaragüense, mis hijos estarían ahí, creo que es el mejor de Nicaragua. Francia ayuda, no todo, casi la mitad del presupuesto viene de Francia y es una ayuda pública (…). 

La marca de la presencia de Francia tiene tres pilares que son estas tres instituciones: la embajada, el Liceo y la Alianza Francesa y añadimos una cuarta institución, que es la Cámara de Comercio Franco-Nicaragüense, que no existía. 

¿Qué tantos negocios están dándose?
Esta Cámara ofrece servicios a los franceses que se interesan en Nicaragua para invertir, entonces tenemos proyectos en el tema del turismo, en el tema agrícola, en el de la energía y la Cámara puede ofrecer una red a estos franceses, pero también hay empresas nicaragüenses que se interesan en el mercado francés y europeo. En el sector de la pesca, Francia está en el segundo lugar como comprador de langostas nicaragüenses, pero podría interesarse en otros productos agrícolas. No conocemos suficiente el ron nicaragüense en Francia. El balance es bastante positivo, no sé si en una despedida se puede hablar de lo menos positivo.

Pregunta: ¿Qué fue lo menos positivo?
En temas políticos. El seguimiento de nuestro informe de la Unión Europea sobre las elecciones de 2011. Hicimos una observación electoral con la venia del Gobierno, hicimos algunas sugerencias. Es el tema de los nicaragüenses, han de saber lo que quieren y deben hacer y queríamos abrir un diálogo más profundo sobre estos temas, pero el Gobierno no lo quería tanto, y ese fue un tema menos positivo.

Hoy celebrarán el Día Nacional… 
Es el Día Nacional en Francia porque es el aniversario de la Toma de la Bastilla, una prisión en el centro de París. La toma fue como el inicio de la Revolución Francesa y es lo que celebramos. La verdad es que debemos pensar el 14 de julio como una etapa en un proceso. La verdad —lo he dicho alguna vez en Nicaragua— es que entre el 14 de julio de 1789 y el momento que Francia ha tenido una república democrática que funciona de manera normal, esperamos un siglo.

Después del 14 de julio de 1789 conocimos tres reyes, tres revoluciones, dos emperadores, conocimos como tres guerras, esperamos un siglo (…). 

¿Quién es?

Antoine Joly

Es el Embajador de Francia en Nicaragua. Fue uno de los seis directores generales de París, un cargo administrativo de la municipalidad. También fungió como director general en Cannes. Fue diputado durante cuatro años.

 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus