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“Nos dispararon por la espalda”, así inicia Milton Reyes el relato de la pesadilla que vive junto con su familia desde la noche del pasado sábado, cuando policías antinarcóticos abrieron fuego contra ellos, matando a dos de sus hijos y a su cuñada. 

Del proceso investigativo que se inició esa misma noche no tiene noticias. Lo que sí afirma es que la familia decidió no autorizar que se les practicara autopsia a los cuerpos de las víctimas.

Reyes asegura que las balas que segaron la vida de José Efraín Pérez Ramírez, Aura Marina Reyes Ramírez y Katherine Ramírez Delgadillo, vinieron desde atrás. En el primer ataque cree que las balas solo perforaron el vidrio trasero del vehículo. 

No sabe precisar cuánto tiempo pasó desde que les comenzaron a descargar una lluvia de balas, pero reitera que fueron tres los momentos en que los agentes policiales les dispararon, y que fue en el segundo ataque que “pegaron” a sus familiares.

Según Reyes ese momento comenzó a escuchar los lamentos de dolor de sus parientes, que fueron alcanzados por los proyectiles mientras él trataba de acelerar para salir a un lugar donde pedir auxilio.

Afirma que hasta que él y su esposa Yelka Ramírez salieron casi arrastrados del vehículo fue que supo que quienes les dispararon eran policías; mientras sus familiares se desangraban por las heridas de bala.

Al momento del inesperado ataque de los policías antinarcóticos la familia regresaba de un culto y todos los muertos y heridos viajaban como pasajeros en el asiento trasero del vehículo conducido por Reyes. 

Proyectiles de AK-47

Según Reyes su hija, la niña Aura María, murió a consecuencia de dos impactos de bala con orificio de entrada en la base del cráneo, mientras que José Efraín falleció a consecuencia de un proyectil que le penetró por la espalda y le salió en la región del tórax.

La tercera víctima Katherine Ramírez Delgadillo, dice que recibió dos disparos con orificio de entrada por la espalda y salida en la región del tórax.

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En declaraciones a El Nuevo Diario, Reyes afirmó que las balas que segaron la vida de sus parientes son de fusil AK-47, porque esos eran los fusiles con los cuales apuntaban los policías. 

Prueba debilitada

Milton Reyes también reveló que por voluntad propia la familia doliente se opuso a que en el Instituto de Medicina Legal (IML) les practicaran autopsia a los cadáveres de las víctimas, lo cual --según abogados penalistas-- debilita la carga probatoria de la Fiscalía.

“No queríamos que les maltrataran sus cuerpos”, justifica agregando que ellos mantuvieron su decisión a pesar de ser advertidos de las consecuencias legales que tiene la ausencia de los dictámenes médicos legales en un eventual juicio.

Abogados penalistas consultados por El Nuevo Diario manifestaron que la decisión de la familia doliente deja “coja” a la Fiscalía, porque no se podrá demostrar la causa de muerte de las víctimas.

“La autopsia es prueba vital en los juicios por muertes violentas, porque solo así puede acreditarse la causa del deceso, tipo de arma utilizada (blanca o de fuego) y magnitud de las heridas o lesiones causantes del deceso”, explicó un abogado.

Penalistas consultados también señalaron que la autopsia en estos casos es tan importante como lo es el peritaje químico que se realiza en los casos de narcotráfico, para demostrar que la sustancia ocupada es droga.

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