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Cada mañana Fanny López toma un bus que la lleva desde su casa, en el barrio Las Torres, hasta los semáforos de El Paraisito, donde vende coco en bolsas para poder sostener a su hija, que este año cursa el primer grado.

López no recibe apoyo del padre de su hija, tiene 33 años y desde hace tres que vende en este punto de Managua, disputándose con otras mujeres y hombres a los compradores que a diario circulan en sus vehículos. 

Del total de mujeres que trabajan en el país, el 73.2% lo hace en el sector informal, como Fanny López, de acuerdo con el estudio “Mercado laboral de Nicaragua desde un enfoque de género”, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). 

Esta situación no es exclusiva de Nicaragua. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), unos 130 millones de personas laboran en el sector informal en América Latina y el Caribe. 

“Por grandes grupos de ocupación, la mayor parte de las mujeres, 79.63% en 2012, se concentraba en trabajadoras de servicios y vendedoras”, indica el documento del PNUD.

El análisis fue hecho partiendo de un estudio de las encuestas continuas de hogares del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide) entre 2009 y 2012. En la presentación se señala que en ciertos grupos poblacionales y a lo largo de la distribución de los ingresos, las mujeres están siendo discriminadas por razones de género. Como ejemplo plantean que aún y cuando una mujer tiene más años de educación, habilidades y experiencias que los hombres, obtienen menos salarios que estos. 

Las brechas más pronunciadas se observaron en posiciones directivas y profesionales en el área urbana, entre técnicos y oficinistas del área rural…”.  Estudio del PNUD

Entre 2009 y 2012 en Nicaragua, el 97% de las mujeres que trabajaban en el sector formal eran empleadas/obreras. Y aunque la brecha de participación laboral entre hombres y mujeres se ha reducido, las inequidades continúan quedando en evidencia. 

Más escolaridad pero…

El incremento de las mujeres en el mercado laboral se dio a medida en que estas aumentaron su escolaridad, principalmente básica, técnica superior y cuando realizaron estudios de posgrado. El estudio sostiene que no se observó una tendencia similar en los hombres, pero estos mantuvieron su presencia en el mercado laboral.

“Esta situación sugiere que aunque el nivel de escolaridad es importante en la tasa de participación laboral de ambos sexos, la relación es más evidente en el caso de la mujer”. 

Trabajadoras y madres

Las mujeres sin hijos estaban concentradas en las mismas ocupaciones que las que sí tienen. “Sin embargo se observaron algunas diferencias entre las empleadas  de oficina y en las profesionales científicas e intelectuales”.

Un tercio de las madres trabajaba por cuenta propia y se ocupaba como trabajadora de servicios, vendedora en el comercio o en el mercado, y como trabajadora no calificada. “Alrededor del 17% correspondieron a trabajadoras no calificadas que laboraban por cuenta propia o como empleadas/obreras. Solo el 10% de las mujeres con hijos menores de 18 años trabajaba como empleada en ocupaciones técnicas de nivel medio”. 

Las mujeres con hijos en el área rural enfrentan más problemas para insertarse en el mercado laboral, lo que podría explicarse por las características de la “sociedad patriarcal nicaragüense y la falta de servicios que les permitan liberarse de la responsabilidad de la reproducción social”. 

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