•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

“Básicamente la preocupación fundamental que hoy tengo es cómo reinventar el periodismo y los medios, porque creo que lo que estamos haciendo no está funcionando muy bien”, declara en tono muy serio el periodista, ensayista, crítico de televisión y catedrático universitario colombiano Omar Rincón, quien estuvo en el país la semana pasada para brindar una conferencia sobre humor en la televisión y redes sociales.

¿Cuál es el panorama de la televisión en Centroamérica? 
La televisión es un viejo medio al que le pronosticaron la muerte, pero está más vivo que siempre y en Centroamérica y en el mundo entero la televisión local cada vez gusta más, o sea estamos pasando como por un doble movimiento: por un lado, cada vez vemos televisión más global con las series de televisión que están de moda, el Netflix, HBO y ese tipo de cosas, pero a su vez, cada vez   vemos más televisión local; es decir queremos ser del barrio y del mundo en simultáneo. Eso es como la tendencia. 

La televisión nicaragüense es buena en los formatos de estudio, en los formatos de directo, en los formatos informativos, en eso como que más o menos lo hace bien. Donde la televisión fracasa en América Central, es en hacer televisión de ficción, televisión de contar historias, televisión documental, televisión de profundidad; o sea, se hace una televisión muy de sobrevivencia  en una televisión de memoria. Yo creo que ahí hay una cosa para trabajar: cómo hacer documentales, pero sobre todo cómo hacer ficción. Obviamente que el mercado de publicidad y de audiencia no da, porque hacer una ficción cuesta, pero se puede hacer ficción de bajo presupuesto. He ahí el gran reto de Centroamérica y Nicaragua.

¿En ese afán por darle al público lo local y global no corremos el riesgo de consumir programas enlatados que nada tienen que ver con la idiosincrasia del nicaragüense en este caso?
Fíjate que la gente no consume lo que no le pertenece, en este momento el mundo está dividido en dos públicos: uno que consume series de televisión que vienen por Netflix, HBO o por cable, pero eso lo consumen el 1% de nicaragüenses, el 1% de salvadoreños, el 1% de colombianos, pero la señora, el señor, la ama de casa, el trabajador, la persona normal, consume  la televisión local.

Si te pones a ver la televisión nicaragüense, la mayoría de programas son hechos en Nicaragua, hay algunos que son telenovelas hechas en América Latina y algún programa gringo, pero no son demasiados, entonces yo creo que la clave de la comunicación es “ir allá para reconocerse”.

¿Cómo potenciar eso en los medios de comunicación?
Creo que los medios de comunicación, sobre todo en lo informativo, se están desconectando de la sociedad, entonces tenemos que volver a reconectarnos mediante una reinvención narrativa del periodismo y de la comunicación. El gran reto es cómo nos reinventamos, porque no hay fórmulas. Toca pensar en ciertas reglas básicas: uno, que estamos en periodismo y medios transmedia, es decir así como tenemos el periódico, también tenemos la página web, el Twitter, el Facebook, YouTube y  las aplicaciones de celular. El papel de la prensa tiene que ser analizar, contextualizar, indicar criterios para pensar. El papel de las redes sociales es informar en directo, el papel del internet de alguna forma es posibilitar diferentes entradas al mismo hecho. Entonces tenemos que comenzar a narrar de nuevo, volver a contar.

¿Y cómo hacer para evitar los abusos en las redes sociales?
Es que a nombre del abuso no se puede controlar. El hecho de que las redes tengan abuso de injuria y calumnia, matoneo, bullying y lo que sea, no debe llevarme a controlarlo. 

¿Por qué dar una conferencia sobre humor en la televisión y las redes? ¿Nos hace falta eso?
Lo que pasa es que el humor es necesario, porque a mayor frustración social, mayor necesidad de humor, porque el humor es la manera de sobrevivir de los feos, de los pobres y de los dominados. 

¿El humor y periodismo serio están reñidos?
Yo creo que el periodismo clásico del siglo XX ya murió. El nuevo periodismo es la mezcla de formatos y de tonos. Por ejemplo, la caricatura puede ser visual y escrita y es un género periodístico. Hoy día pensar que hay géneros serios y no serios es mentira, el periodismo solamente es uno: contar historias que tengan diversidad de fuentes, que tengan contextos, que narre bien, que cuente historias y que genere criterios de interpretación en la sociedad. 

¿Qué riesgo corre el periodismo si no cambia?
Te lo voy a contar con una metáfora: en el siglo XX los periodistas éramos gente muy importante, pero en el siglo XXI no nos quieren invitar a ninguna parte, porque perdimos la dignidad, hoy ya no nos tienen respeto. O volvemos a contar historias, y volvemos a molestar al poder y volvemos a pensar la sociedad, o el periodismo no servirá para nada.

“Nadie me quiere”

Omar Rincón
Nacionalidad: colombiano, 
Propfesión: profesor de la Universidad de Los Andes.

Soltero de 54 años, sin hijos, incha del equipo Santa Fe.
Asegura que “lo más difícil de ser crítico de televisión es que nadie me quiere, pero es lo mejor --agrega--. Todo mundo piensa que soy un amargado, que estoy totalmente cegado por el odio, pero yo la paso divertido. Además --dice-- uno es periodista para que no lo quieran. En eso nos diferenciamos de los políticos”.
Ejerce el oficio hace 18 años.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus