•   Somoto, Madriz  |
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Juan Alberto Pérez Vásquez egresó de su primaria a los 16 años de edad, en la comunidad de Santa Rosa (San Lucas, Madriz), con pocas posibilidades de ir a la secundaria debido a la pobreza de sus padres. Para él, el centro público más cercano estaba a cinco kilómetros de distancia.

Massiel Carolina Ramos García egresó a los 13 años de primaria en la escuela de Las Playas, en una situación similar a la de Juan Alberto. Ambas comunidades, Santa Rosa y Las Playas, están ubicadas en zonas marginales, próximas  a la frontera con Honduras.

Sin otras alternativas, adolescentes como ellos se ven expuestos a la violencia y varios optan por integrarse a grupos juveniles que generan rivalidades con otras comarcas. Juan Alberto y Massiel Carolina eligieron otro camino.

En los Centros de Estudios Alternativos Rurales (CEAR), que varios organismos de cooperación internacional han auspiciado a través del Instituto de Promoción Humana de Somoto, desde el año 2000, ambos cursaron su secundaria y paralelamente se prepararon en una carrera técnica en Agroecología, avalada por el Instituto Nacional Tecnológico (Inatec).

Juan Alberto Pérez V.ESPECIALISTAS EN APICULTURA
"Mi sueño de llegar a la universidad se me facilitó con el título técnico. Me convalidaron las clases de dos años, y con tres (más) saqué la carrera en Ciencias Agropecuarias", cuenta Juan Alberto, fundador de la Cooperativa Multisectorial Jóvenes Emprendedores de Madriz (Comjeruma), a la cual también pertenece Massiel Carolina, y es la asociación más importante de apicultores de Las Segovias, con unos 30 productores afiliados.

Ninguna universidad del país ofrece una especialidad en apicultura, pero ellos son expertos en la actividad gracias a los cursos que han tomado y cuentan con títulos avalados que respaldan sus conocimientos.

Incluso, ahora atienden a otros productores que llegan de diferentes partes del país para recibir cursos intensivos en apicultura y son reconocidos facilitadores de conocimientos en las aulas de los 16 CEAR del departamento de Madriz, donde se formaron técnicamente.

GRAN OPORTUNIDAD
“En los CEAR me dieron todo el apoyo necesario, desde el alojamiento, alimentación, hasta los materiales didácticos para estudiar", recuerda Juan Alberto, quien junto con Massiel Carolina estima que su ingreso a CEAR llegó en el momento oportuno, cuando los adolescentes de sus edades tenían como moda integrar grupos juveniles violentos que se enfrentaban entre ellos y con la Policía.

"Siempre existe el problema, pero menos, porque muchos de esos jóvenes que andaban en esos grupos también se matricularon en los CEAR, y ahora son maestros, productores, padres de familia, y dicen ‘no me veo como antes’, porque estudiaron”, comenta.

Junto con sus padres, Massiel Carolina se dedica a la producción de miel de abeja obtenida de quince colmenas y al cultivo de otros rubros agrícolas. Para ella, los conocimientos adquiridos le han sido de gran utilidad para hacer vida en el campo.

 

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