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Mucho amor. Esa es la clave que ha permitido que en los últimos 15 años se realice con éxito el Teletón en beneficio de los niños, niñas y adolescentes nicaragüenses con discapacidades, asegura el presidente de la fundación, Leonel Argüello.

Pese a los resultados obtenidos hasta ahora, el camino no ha sido fácil y queda mucho por andar, pues estiman que solo cubren al 10% de los menores de edad que tienen alguna discapacidad y porque les gustaría contar con el respaldo del Estado para llegar a más familias.

¿Cómo surgió la idea de realizar el Teletón en Nicaragua?

Inició en Los Pipitos, fue hace unos 20 años, cuando me invitaron a participar como miembro de Los Amigos de Los Pipitos, una organización de empresarios y profesionales que se juntaron para conseguir recursos para Los Pipitos, y analizando varias posibilidades nos encontramos que en Honduras estaban haciendo una cosa que se llamaba Teletón. Comenzamos con el que entonces era presidente de Los Pipitos, Omar Cabezas, a buscar qué cosa era, cómo se hacía y cómo podíamos conseguir recursos para hacerlo, entonces nos encontramos que el dueño de la marca era el Club 20-30 Managua (...) los muchachos del Club 20-30 Managua cedieron la posibilidad de hacer el Teletón con su marca. Y dijimos “¿Por qué no hacemos una fundación donde van a estar ustedes Club 20-30 y la asociación Los Pipitos?”, y esa es la organización que nació hace 15 años.

¿Recuerda cómo fue ese primer Teletón, cómo se vivió?

Reunido con los muchachos del Club 20-30 dijimos “Bueno, pongamos una meta”, yo propuse que fuera 100,000 dólares y me dijeron “uy uy uy, eso no lo vamos a lograr nunca, pongámonos una meta más baja”. Como 100,000 dólares en ese entonces eran como 1.4 millones de córdobas, entonces les concedí que bajáramos a 1 millón de córdobas y en realidad la superamos bastante (porque) llegamos a 1.8 millones. Yo estaba seguro que íbamos a tener una respuesta muy positiva de la sociedad nicaragüense en general, porque siempre el nica ha sido muy dadivoso.

¿Recuerda alguna anécdota que haya vivido ese día?

(Ríe) No ha habido Teletón en donde no hayamos tenido problemas. Hemos tenido de todo un poco, pero el primer año el Teletón lo hicimos en el hotel Intercontinental Metrocentro; los equipos de las televisoras, para hacer la transmisión, estaban colocados en la calle (donde ahora es el parque techado), y unas horas antes de iniciar el evento los bomberos pasaron sobre los cables y los rompieron y nos dijeron “no hay Teletón”, entonces comenzamos rogar a toda la gente que estaba involucrada en la transmisión que nos resolvieran ese problema. Gracias a Dios el daño no fue muy grande y pudimos comenzar con una hora de atraso.

En su caso en particular, ¿cómo se siente una noche antes del Teletón?

Me tomo mis tragos para poder calmar las ansias (risas). La verdad es que se hila muy delgado, es angustioso, pero es más angustioso el día del evento porque generalmente uno ya tiene todas las cosas armadas, no hay supuestamente ningún problema cuando de repente surge algo y ahí es cuando comienzan las peores angustias.

¿Qué lo reconforta en esos momentos?

Lo que me reconforta es el apoyo que tengo en mis compañeros y compañeras, esa es la fuerza que te da el trabajo en equipo y en realidad creo que es una de las fortalezas más grandes que tenemos en la fundación.

¿Cómo describe el trabajo que realiza Teletón?

Es un trabajo que requiere mucho amor, vocación, que es exigente porque tenés que darte entero sobre todo en los momentos críticos. En cuanto a resultados yo diría que han sido adecuados, no óptimos como yo lo hubiera deseado porque apenas estamos satisfaciendo una parte mínima de las necesidades que hay en este país.

¿Cuál es su sueño respecto a este proyecto?

Quisiera que la fundación Teletón pudiera tener el respaldo del Estado para que pudiera llegarse a mayor cantidad de familias.

¿Respaldo del Estado en qué sentido?

Gracias a Dios a nivel de los municipios y departamentos ha habido un respaldo grande del Minsa (Ministerio de Salud) y del Mined (Ministerio de Educación) porque los maestros y médicos se han comprometido con el problema de la discapacidad, pero no ha habido una política del Estado para trabajar conjuntamente para atender este problema. Si cada quien va por su camino, los logros no son suficientes para un país tan pobre como este, donde los recursos son limitados.

Red de atención

La fundación Teletón cuenta actualmente con el Instituto Médico Pedagógico Los Pipitos (IMPP) y  tres centros regionales en Chinandega, Ocotal y Juigalpa, además de cuatro Centros de Educación Temprana en Villa Reconciliación, Managua; Ciudad Sandino, León y Rivas.

Según su director ejecutivo, Orlando Sevilla, en el 2014 brindaron 34,201 atenciones en el IMPP y en los centros regionales. Dichas atenciones, dijo, son totalmente gratuitas, pero en una clínica privada del país pueden costar entre US$30 y US$35.

Para Sevilla, en medio de esos resultados, el logro más importante es haber hecho que el Teletón se convirtiera en una causa que cada año une a miles de nicaragüenses para solidarizarse y ayudar a los niños, niñas y adolescentes con discapacidades.

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