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Cada uno de los siete miembros de la familia de Juana Lorena Hernández dispone a diario de medio balde de agua para bañarse. Para consumir y preparar la comida tienen agua recogida en cuatro baldes, y para asear la casa y el inodoro tienen un barril en el que alcanzan unos 75 litros del líquido.

Hernández es fundadora del barrio Walter Ferretti, ubicado en el distrito V de Managua. El vecindario está compuesto por calles angostas que se elevan hasta topar con el residencial Las Colinas, en la parte suroeste de la capital. Formado a inicios de la década de los noventa, fue bautizado así en honor al guerrillero sandinista fallecido en un accidente de tránsito en 1985.

A inicios de los noventa, los pobladores de este sitio hacían fila para acceder a las múltiples llaves de las que salía agua y que estaban instaladas a lo largo del barrio, no en cada casa. En la actualidad reciben el servicio de 4:00 a.m. a 8 a.m. día de por medio y no tienen un medidor, así que no pagan por el agua que consumen.

En un mapa de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), emitido en 2008 y disponible en su sitio web, el Walter Ferretti sale pintado con color morado, lo que significa que entonces recibía solamente tres horas de servicio de agua, pero día de por medio.

De acuerdo con el mapa de Enacal, la distribución del agua se realizaba al menos hasta 2008 de once formas. Había un servicio de 24 horas, disponible en los barrios cercanos a Nejapa, la pista Juan Pablo II, Las Piedrecitas, Batahola Norte, Bolonia, La Fuente y los barrios adyacentes al campo de pozos Las Mercedes, entre otros.

Las restantes diez formas se dividían según los horarios en los que brindaban el servicio a los pobladores. Había servicios de 17, 13, 10, 8, 6 y 3 horas, y en su mayoría eran durante la madrugada.

“Desde que vivo en este barrio jamás me he bañado con la regadera”, bromea Juana Lorena Hernández. “Hoy, por ejemplo, no tocó lavada de pelo”, vuelve. Ella cuenta que cuando el agua llega se apresuran para lavar la ropa y al mismo tiempo para almacenar el líquido. Quisieran almacenar más agua, pero no tienen dinero para comprar más recipientes.

La situación

De acuerdo con el Censo de 2005, en el municipio de Managua residían 937,489 personas. Ese mismo documento oficial contabilizó en 1.2 millones los habitantes del departamento de Managua. Nueve años después, según datos de la instancia gubernamental ProNicaragua, los habitantes de este departamento estaban calculados en 1.48 millones, el 24% del total de la población nacional.

  • El crecimiento de la población se da principalmente en las zonas altas, explican los expertos.

El barrio Walter Ferretti está ubicado en una pendiente y el pozo que tiene más cerca se encuentra en el Reparto René Schick.

En las zonas elevadas de Managua es donde cuesta más que llegue el agua potable.

Para el exalcalde de Managua Dionisio Marenco, el problema reside en si el agua se está infiltrando y los pozos están siendo afectados: “Los pozos están bien distribuidos y tienen un área de acción, lo que hay que ver es si la infiltración de agua, que es la que alimenta mi pozo, está siendo afectada debido a que arriba la están tapando, porque si estoy urbanizando Veracruz (en la zona sur de Managua), esa agua que entraba a la tierra ahora no está entrando y va a penetrar, pero por otro lado”.

Marenco calcula que en Managua se consumen entre 120 y 130 millones de galones de agua por día.

Clave: Infiltración

Una de las partes claves del ciclo hídrico es la infiltración, la fase en la que las aguas procedentes de las precipitaciones o de almacenes superficiales como los ríos o los lagos entran en el subsuelo, alcanzando diferentes profundidades.

De acuerdo con el “Estudio de Mapificación Hidrogeológica e Hidrogeoquímica de la Región Central de Nicaragua”, elaborado por el Ineter con cooperación del Cosude, Nicaragua es uno de los países de Centroamérica que más utiliza las aguas subterráneas como abastecimiento de agua potable. Casi un 95% de los sistemas de suministro de agua potable se abastecen de aguas subterráneas, según ese estudio, y un 90%, según el “Diagnóstico del Agua en las Américas”.

En el año 2000 había indicios de sobreexplotación de las aguas subterráneas. Como ejemplo, el estudio del Ineter presentaba el caso del acuífero de Managua.

La extracción de agua subterránea es más ventajosa tanto por su captación como por su desinfección. Estudios sobre el tema indican que las capacidades y experiencia en la explotación de aguas subterráneas, como perforación de pozos y técnicas de desinfección, en Nicaragua se encuentran más desarrolladas en comparación con tecnologías para la captación de aguas superficiales y potabilización del agua.

Nelson Medina, especialista en agua y saneamiento del Banco Mundial, sostuvo que el mayor reto que tiene el sector de agua potable es lograr que los sistemas sean sostenibles en el tiempo y que brinden un servicio eficiente a la población.

“Un factor importante en la falta de sostenibilidad es la deforestación en las fuentes de agua y cuencas en general. Mientras menos árboles haya, menos agua se puede infiltrar en los acuíferos y menos agua habrá en el verano. Este factor es posible solucionarlo con una masiva reforestación de las cuencas”, agregó Medina.

Arlen Córdoba es especialista en manejo de cuencas y explicó que si se deforesta la parte alta de la cuenca, que es donde generalmente se encuentran las zonas de recarga acuífera, “sin lugar a dudas los efectos de estas acciones se sentirán en la parte baja”.

“Estos efectos se traducen en deslizamientos por la falta de cobertura vegetal e inundaciones más frecuentes en las ciudades, ya que la capacidad de infiltración del agua en el suelo será mucho menor”, dijo.

Solución: el Cocibolca

De acuerdo con el estudio “Diagnóstico del agua en las Américas”, el mayor potencial de agua superficial para agua de consumo en Nicaragua está concentrado en el lago Cocibolca, que tiene un área de 8,264 kilómetros cuadrados y un volumen promedio de descarga hacia el río San Juan de 12,614.4 millones de metros cúbicos de agua por año.

El lago ha sido declarado como reservorio natural destinado en un futuro para uso de consumo humano y riego en la Ley General de Aguas Nacionales, Ley 620. Según el exalcalde Dionisio Marenco, aunque no hay proyectos escritos, durante su gestión se abordó esta problemática y se planteó que para 2020 la capital podría no abastecer de agua a todos sus habitantes, por lo que tendría que echar mano del Cocibolca.

“Con el crecimiento de las ciudades, como es el caso de Managua, Estelí, Matagalpa y León, se requieren hacer nuevos pozos para abastecer a la población. Por supuesto, hay un límite de explotación de los acuíferos subterráneos, lo que hace necesario que se planifique el uso de otras fuentes de agua que pueden ser superficiales”, sugirió Nelson Medina, especialista del Banco Mundial.

Medina manifestó que en el caso de las ciudades del Pacífico, “los grandes lagos pueden proveer esta agua dulce almacenada, lo mismo que los ríos de la vertiente Atlántica, lo cual sería una solución más costosa. En orden de costos, la otra opción es desalinizar el agua del mar y transportarla a las grandes ciudades. Aunque la tecnología de desalinización aún es muy costosa, su desarrollo ha permitido en los últimos años reducir esos costos, por lo que algunos países sin fuentes superficiales como las nuestras, podrán optar a estas tecnologías en el futuro”.

Fugas: grandes pérdidas

El otro problema. Aun y cuando Managua pudiese resolver el problema de abastecimiento de agua, se enfrentará otro inconveniente: el de las fugas.

A diario en la capital más de una cuadrilla de Enacal rompe las calles para reparar alguna tubería. La humedad que provocan las fugas puede observarse en las calles.

El Diagnóstico del agua en las América” indicó que la mayor parte de los sistemas de redes de distribución de agua potable en el país se encuentran en mal estado. Entre los principales problemas de Enacal está el “mantenimiento limitado o ausente en el sistema de redes y equipos de bombeo, altos niveles de fugas de agua causados por la obsolescencia de las redes de distribución, interrupciones frecuentes y por largas horas del suministro de energía eléctrica, crecimiento desordenado de las redes y, no menos importante, la brecha existente entre la producción de agua y la demanda creciente de la población.

Información oficial revela que este año Enacal invertirá C$2,000 millones para desarrollar obras de agua y saneamiento a nivel nacional. En el primer trimestre esta empresa tenía previsto explotar 127 millones de metros cúbicos de agua, lo que permitiría dar el servicio a 627,000 familias en todo el país.

En Managua, con financiamiento del Banco Mundial y del BID se ejecutarán, entre otros, programas para mejorar el servicio en más de 40 barrios y se construirán dos tanques de almacenamiento con capacidad conjunta de dos millones de galones.

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