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Desde pequeña, Bertha Tobal sabía que no quería ser doctora ni abogada. Esta mujer de 18 años, amante de las pupusas, siempre quiso ser actriz. “Soy capaz de dejar mi familia, mi país y mi profesión con tal de hacer teatro”, asevera. Estudia Comunicación Social en la Universidad Centroamericana (UCA), y forma parte de ese incipiente grupo de universitarios que pese a la falta de apoyo gubernamental y a la escasa tradición teatral, mantienen vivo este arte en la capital.

Tobal pertenece al Taller Experimental UCA, compuesto por entre 15 y 20 miembros, todos estudiantes de esta universidad, quienes se reúnen dos veces a la semana para recibir capacitaciones con las cuales ponen sus obras en escena en los distintos festivales de esta casa de estudios y de otras instituciones.

El teatro es una rama de las artes escénicas que poco a poco ha venido desarrollándose en Nicaragua. En lo que va del año, el Teatro Nacional Rubén Darío (TNRD) ha presentado alrededor de 15 obras teatrales, de estas solo dos han sido internacionales, detalla Damaris Garay, vocera del TNRD.

Alicia Pilarte, actriz egresada del Teatro Justo Rufino Garay,  expresa que la falta de apoyo es uno de los principales obstáculos a los cuales se enfrentan los teatristas.

Sin embargo, en la capital se pueden encontrar grupos formales y otros aficionados que se dedican a ejercer este arte. Desde las mismas universidades surgen grupos, de ahí que en la UCA, en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (Unan-Managua), la Universidad Politécnica (Upoli) y en la Universidad Católica (Unica), existan chavalos interesados en formarse como actores.

ESPACIOS DE DESARROLLO

Pilarte afirma que las universidades son fundamentales para promocionar el teatro, pues ahí los jóvenes conocen más acerca de este arte y aprenden a realizar análisis literarios que luego ponen en práctica cuando ven una pieza teatral.

Dentro de las ramas artísticas, el teatro es una de las que menos auge ha tomado porque “requiere de un mayor esfuerzo intelectual”.

En la UCA ofrecen becas culturales que permiten a los estudiantes practicar danza o teatro. En ambos casos los interesados deben hacer un casting.

“No hay una cantidad específica de cuántas becas teatrales ofrecemos, hacen la solicitud de 10 a 20 chavalos que ya han tenido algo de experiencia y dependiendo de su actuación se aceptan, pero cualquier estudiante de la Universidad que quiera integrarse al grupo, puede hacerlo”, manifiesta Rodrigo González, coordinador de Cultura de la UCA.

Desde hace tres años, esta casa de estudios celebra anualmente un festival de teatro en el que los actores demuestran lo que aprendieron en los talleres. “Es importante que los jóvenes compartan su experiencia y que logren formar una trayectoria profesional”, añade González.

Según Aníbal Almanza, director del Instituto de Bellas Artes de la Unica, este arte se promueve desde la misma universidad a través de herramientas y cursos que les permiten a los jóvenes aficionados a la actuación, ser parte de un elenco teatral. El aprendizaje se evidencia con los montajes que presentan en la Fiesta del Teatro, un festival que la universidad realiza año con año y que reúne a otros grupos inmersos en esta dinámica.  

El grupo se presenta en el campus, en eventos a los cuales le invitan, en jornadas literarias y en colegios. El grupo de teatro “Las Tablas”, conformado por aproximadamente 12 chavalos, realiza entre cinco y seis puestas en escena a lo largo del año. Las obras más recientes que han presentado son “¡Ah…qué familia!” y “La Visita”, esta última aborda temas como la justicia, la culpa y el poder.

Por su parte, la Upoli promueve el teatro en las aulas de clase. “Luego se inicia el proceso del trabajo de preparación para el montaje de las obras. Así, el estudiante participa en la disciplina artística, como un plus en su preparación académica”, explica Francisco Quant, promotor de cultura de dicha universidad.

Entre las obras que han puesto en escena destaca “El Güegüense”, “El Casado Casa Quiere”, “Los Árboles Mueren de Pie” y  “Managua Old Today”, todas dirigidas por la actriz nicaragüense Marina Obregón. Abordan una temática variada que refleja algunos problemas sociales del país, como la seguridad alimentaria, la violencia intrafamiliar, el medioambiente, el cuido del agua, así como la salud sexual y reproductiva.

En algún momento, ambos grupos teatrales han pasado por dificultades a la  hora de presentarse. A pesar de ello, hacen todo lo posible porque la función continúe.

LIMITANTES

A juicio de Francisco Quant, una de las limitantes del teatro es que son muy pocos los consumidores en el país.

Una de las iniciativas para implementar el gusto por el teatro a los nicaragüenses es la celebración del Festival Internacional del Teatro “Monólogos, diálogos y más…”, organizado por un equipo de artistas y de Lucero Millán, directora del Teatro Justo Rufino Garay.

“Desde hace dos años estamos trabajando para que el festival continúe siendo el evento de teatro más importante del país y pueda convertirse en el principal protagonista de la vida cultural de los nicaragüenses”, indica Millán.

Este año el festival se desarrollará del 24 al 31 de julio. Además de promover el teatro, también busca fomentar la música y las artes plásticas.

¿Se vive del teatro?

NECESIDADES • A pesar de la pasión que los teatristas ponen en este arte, ellos son conscientes de que el teatro no genera suficientes ingresos y por tanto ejercen otras profesiones. Tal es el caso de Aníbal Almanza, quien además de actor, dirige el Instituto de Bellas Artes en la Unica.

Alicia Pilarte opina que hace falta una mayor cultura hacia las artes. Debido a que no existe una tradición teatral, el público nicaragüense no está interesado en consumir teatro.

Ante esto, Almanza considera que el gusto por el teatro se debe promover desde la niñez, pues es durante esta etapa cuando se tiene una mayor capacidad de comprensión.

Por otro lado, asegura que la formación escolar puede ayudar a su perfeccionamiento, no necesariamente a que “todo el mundo haga teatro, pero sí que todo mundo consuma teatro”.

Almanza recuerda que una de las luchas de Socorro Bonilla Castellón, fundadora de la Comedia Nacional, era que el Ministerio de Educación introdujera en el plan de estudios el teatro desde el preescolar.

Actualmente se imparte en la educación secundaria la materia de Expresión Cultural y Artística (ECA) en la cual se instruye a los jóvenes en disciplinas como el teatro, la danza y la  música. No obstante, para esta clase no se cuenta con un docente especializado en dichos temas.

 

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