•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Expertos calculan que existen 290,000 trabajadoras domésticas nicaragüenses, de las que 90,000 laboran en Costa Rica. En un encuentro que celebran en Managua, dirigentes de ese gremio mantuvieron su demanda de que se respeten sus derechos laborales y humanos.

Una de esas trabajadoras es Rumidencia Salazar, quien en 2010 emigró hacia Guatemala, porque su marido se había quedado sin trabajo y tenían que mantener tres hijos.

“Yo me fui legalmente de Nicaragua, pero al llegar allá mi patrón incumplió el contrato verbal que hicimos y  me retuvo mi cédula y mi pasaporte, porque no quería que me fuera. Trabajaba los siete días a la semana y no tenía descanso. Me contrataron para ver a dos niños, pero a la hora llegada tenía que cuidar hasta los animales y esperar que mi patrón llegara a las 12:00 de la noche, borracho, para abrirle la puerta”, comentó.

Se espera que del encuentro, que concluye hoy, surja una alianza de trabajadoras de Centroamérica, América Latina y el Caribe a fin de elaborar una estrategia de abordaje de los problemas, ver los avances en las legislaciones a favor de estas y conocer los obstáculos.

Salazar recordó que su plan era viajar a Estados Unidos, pero por lo ocurrido en Guatemala, donde solo le pagaban US$100 al mes, regresó a Nicaragua. Siguió trabajando como doméstica, pero su situación no cambió porque su nuevo patrón quería que trabajara de 5:00 a.m. hasta la noche por un salario de mil córdobas mensuales.

Entonces, decidió trabajar lavando y planchando, luego se unió a organizaciones de mujeres para defender sus derechos, convirtiéndose en promotora de la Asociación de Trabajadoras Domésticas.

CONTRATOS

El capitalino Yader Gómez también ejerció el servicio doméstico en Costa Rica y Nicaragua, bajo el nombre de Yadira Carrillo y afirma que “independientemente del país y el nombre”, los derechos del sector son violentados, sobre todo cuando se trata de mujeres “trans”.

“Es muy difícil encontrar un trabajo allá como empleada doméstica y si lo encontrás, vas a estar en la cocina lavando trastes y no te pagan igual como a los ciudadanos de su país, te pagan la mitad o menos de la mitad, solo por ser trans, porque para ellos no tenés derechos, entonces te los violentan más ”, agregó.EL ENCUENTRO REGIONAL DE TRABAJADORAS DOMÉSTICAS CONCLUYE HOY.

Tal situación hizo que regresara a Nicaragua, donde dice que por el estigma y la discriminación labora en casas o comedores de mercados, donde le pagan 70 córdobas por día, no tiene Seguro Social ni se le respeta el horario, porque lo obligan a ejecutar múltiples tareas no pactadas.

La historia de Ivania Rodríguez es diferente. Tiene 8 años de desempeñarse como empleada doméstica en Managua y ha tenido dos empleadores.

Su primera patrona quería que trabajara más de ocho horas por día y que hiciera de todo en la casa. Cuando reclamó, su empleadora  la liquidó como quiso y ella no reclamó, porque no conocía sus derechos. Ahora  tiene Seguro Social, descanso, vacaciones y hasta permisos para capacitarse.

Segundo encuentro internacional

PROBLEMÁTICA• Hoy sábado culmina en un hotel capitalino de Managua el II Encuentro Regional de Trabajadoras Domésticas de Latinoamérica y del Caribe, quienes desde el viernes están abordando los problemas que el sector enfrenta.

“El Convenio 189 (de la Organización Internacional del Trabajo) toca el tema de los migrantes y para nosotros eso es importante, porque las mujeres van de los países subdesarrollados --como el nuestro-- a los desarrollados y donde más nos empleamos es en el sector doméstico”, mencionó Andrea Morales, coordinadora de la Federación de Trabajadoras Domésticas y Oficios Varios “Julia Herrera de Pomares” (Fetradomov).

El mencionado convenio establece los derechos y principios básicos de los trabajadores domésticos y exige a los Estados tomar medidas para lograr que el trabajo decente sea una realidad para ellos.

SIN DATOS

Morales explicó que aunque hay nicas que emigran a Panamá, España y Estados Unidos, Fetradomov no tiene datos estadísticos al respecto, porque las mujeres salen de Nicaragua como turistas y luego se van quedando en el camino.

Por su parte, María del Carmen Cruz, migrante nicaragüense y representante del sector en Costa Rica, explicó que independientemente de la condición migratoria y de las leyes que existen a favor del gremio en este país, donde hay un salario mínimo establecido, el costo de la vida es caro y los derechos laborales solo “se quedan en papel”.

No obstante, las domésticas no denuncian ni reclaman sus derechos, porque temen ser despedidas.

 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus