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El Mocito. Este “hermanito” de Santo Domingo es una réplica de la imagen. Desde mayo sale a las calles para recaudar fondos entre los devotos, quienes piden visiten sus hogares. La travesía de esta imagen por varios barrios de la capital es básicamente de promoción y recaudación de fondos. Lo organizan los Comités de Santo Domingo en Managua y habitantes de Las Sierras.

Lo campesino de la tradición. A Santo Domingo también se le conoce como “el mozo”, por lo que a su réplica se le llama cariñosamente “el mocito”. El historiador y devoto de la imagen, Clemente Guido, expresa que este término hace referencia al aspecto campesino de la tradición, “el mozo en las haciendas es quien tiene el mando y por lo tanto, el que coordina a los campistos”.

La estadía en Managua. Clemente Guido asegura que el Santo permanece diez días en la capital “como parte de los tradicionales” porque se debe realizar una novena desde su llegada hasta su regreso a Las Sierritas. “Realmente la imagen se queda nueve días, porque el décimo es el retorno”, señala. Su estancia en la capital es para que los fieles tengan la oportunidad de meditar mientras se le reza una novena.

El Rosario. Un aporte de este Santo a la Iglesia católica fue la estructuración del Rosario, “como una orden que recibió de la Virgen María mientras él vivía”, explica Clemente Guido. En 1208, mientras Santo Domingo oraba, la Virgen se le apareció y le enseñó cómo rezar el rosario, pidiéndole que luego extendiera esta devoción para conseguir la conversión de los pecadores. 

Tiempo de cosecha y devoción. Los casi diez días que pasa Santo Domingo en Managua coinciden con la canícula, período del año en donde la temperatura asciende a grados insoportables. Clemente Guido manifiesta que las fiestas al Santo son muy campesinas y agrícolas, vinculadas a la primera semana de cosecha en agosto (la canícula) por lo que este es “un tiempo de cosecha y de gracias”.

¿La “roza del camino”? Se roza por tradición porque hoy ese trecho se encuentra pavimentado. De acuerdo a Wilmor López, folclorista nicaragüense, “hace muchos años había haciendas en este lugar, por lo que varios hombres salían con machete en mano a limpiar toda la calle para que pasara la imagen”. A pesar de que esta zona ahora se encuentra completamente asfaltada, la costumbre de realizar esta actividad no ha desaparecido.

La tajona. La entrega de este peculiar objeto se da a partir de 1965, por lo que es una tradición reciente. “La tajona simboliza el poder que entrega la comunidad al mayordomo de las fiestas”, indica Wilmor López. Este año el padre Boanerges, de la iglesia de Santo Domingo en Las Sierritas, le entregó la emblemática tajona a Daysi Torres, electa por sexta ocasión como la mayordoma de las festividades.

Los Hípicos. Las caballerías, hoy conocida como los hípicos, “es una fiesta paralela a las de Santo Domingo”, asegura Wilmor López. Antes, los jinetes tenían la obligación de ir a encontrarse con la pequeña imagen, pero al ver que dicha fiesta ocasionaba muchos disturbios, los participantes decidieron hacerla a distancia. Sin embargo, para Clemente Guido los hípicos y el santo “son dos fiestas divorciadas en un mismo día”.

Un fiel compañero. A los pies del Santo se observa un perro que tiene en su boca una llama encendida; esto representa a Santo Domingo como “Patrono de la Predicación del Evangelio”. Por otro lado, Clemente Guido argumenta que la orden religiosa Los Dominicos significa “Dominus Canis”, o sea, “Perros de Dios”. Así, el famoso perrito es un asunto completamente católico.

Versiones. Varias fechas registran los inicios de las festividades de Santo Domingo. La más conocida es la de 1885, cuando Vicente Aburto dice haber encontrado la imagen en el tronco de un árbol. Pero, un documento oficial fdel 27 de septiembre de 1845 habla del pago que cada negocio debe tener “en la villa de Managua”, en “las fiestas de Santo Domingo y de la Cruz”.

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