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Nicaragua incautó en 2012 más de cinco mil armas de fuego, la tercera mayor cantidad en Centroamérica, y solo es superada por Panamá y Guatemala, aunque todavía hay retos sobre este tema, sostienen especialistas.

El informe es proporcionado y avalado por el Programa Centroamericano para el Control de Armas Pequeñas y Ligeras, y los datos del año 2012 son los más recientes que están disponibles.

Elvira Cuadra, directora ejecutiva del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, (Ieepp) mencionó que uno de los retos de Nicaragua es la actualización de las estadísticas y también promover el registro de armas, principalmente en la zona rural del país.

“Hay complicaciones para contabilizar las armas que hay en el campo”, señaló Cuadra.

El Nuevo Diario gestionó vía correo electrónico a la División de Relaciones Públicas de la Policía Nacional las estadísticas más recientes sobre las armas incautadas en Nicaragua, sin embargo no hubo respuesta oficial a la consulta.

PUNTEA EN EL ISTMO

Según datos publicados por el Programa Centroamericano para el Control de Armas Pequeñas y Ligeras (Casac), adscrito a la Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) y apoyado por la Unión Europea, en 2012 en Nicaragua se incautaron 5,170 armas, 2,109 más que las ocupadas durante el 2011 (3,061).

Tanto Panamá (39,505) como Guatemala (8,284) se ubicaron en los primeros lugares en la incautación de armas durante 2012.

Mientras que El Salvador y Honduras, dos de las naciones con la tasa más alta de homicidios en el mundo, con un promedio de 61.2 y 66 por cada 100 mil habitantes, respectivamente, decomisan menos armas que Nicaragua.

En El Salvador las autoridades confiscaron 5,015 y en Honduras 2,153.

Pero, ¿cuál es la razón que incide en el hecho de que Nicaragua logre una mayor captura de armas?

En opinión de Cuadra, esto se fundamenta en el hecho de que desde hace varios años la Policía Nacional ha desarrollado planes y proyectos en pro de ejercer mayor control sobre la tenencia de armas.

PLANES

“Allí hay dos elementos que son positivos, uno es que en el caso de Nicaragua, en efecto, la Policía siempre ha tenido una serie de planes y de acciones en función de controlar el uso de las armas en condición de ilegalidad, eso existe desde principios de los años 90 y ha sido bastante eficiente”, explicó Cuadra.

Y a renglón seguido mencionó, como otro factor positivo, que “en la sociedad nicaragüense se ha cultivado desde los 90 una cultura para el no uso de las armas de fuego. Por eso es que vemos que, a diferencia de otros países de la región, la participación de armas de fuego en los delitos es bastante más bajo y vemos también que la actitud del ciudadano usualmente cuando tiene un arma de fuego busca como legalizarla”, dijo Cuadra.

El Programa Centroamericano para el Control de Armas Pequeñas y Ligeras destaca que al 2010, Nicaragua era el país que presentaba la tasa más baja de homicidios con arma de fuego.

Mientras en Nicaragua el 51% de los homicidios eran con armas de fuego, en Guatemala se registraba el 84% y en Honduras el 82%.

El reto: llegar al campo

La directora ejecutiva del Ieepp Elvira Cuadra mencionó que institucionalmente la Policía Nacional aún tiene algunos retos por superar, especialmente en lo concerniente al registro de armas en la zona rural del país.

“Habría que mejorar algunas capacidades institucionales que tienen que ver con sistemas de supervisión, control y todo lo que involucra el trámite de registro de las armas en las zonas rurales, porque eso solo se hace en las cabeceras departamentales y entonces muchas veces a las personas que están en las comarcas y comunidades se les dificulta por la cantidad de documentos y a veces deben ir a la delegación departamental policial para registrar su arma”, acotó Cuadra.

Finalmente mencionó que las dificultades para reglamentar las armas en las zonas rurales puede promover que más personas desistan de querer dar continuidad al proceso de legalización.

El Programa Centroamericano para el Control de Armas Pequeñas y Ligeras precisa que las armas cortas se refieren a las que son diseñadas para usarse a través de la empuñadura del usuario, como revólveres, pistolas semiautomáticas y automáticas, y subametralladoras; mientras que las armas largas son las carabinas, escopetas, ametralladoras y rifles.

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