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A los 16 años Dennis Arróliga empezó a coleccionar botellas. En ese momento descubrió que su padre poseía seis botellas que databan de 1979, entre ellas una Milca roja y una uva del Chavo. Arróliga, quien se desempeña como asistente de ventas y mercadeo, es uno de los 40 miembros del Club de Coleccionistas de Nicaragua, entre quienes están personas que recopilan desde muñecas barbies hasta discos de acetato, pasando por autos y motos clásicas a escala 1.18.

A inicios de agosto de este año Arróliga consiguió 13 botellas de 1960, y ahora posee 147. Aparte de las botellas nacionales, colecciona autos a escala, billetes, monedas nacionales y extranjeras, y corcholatas.

“Pero mi colección favorita es la de las botellas, porque es algo propio del país. Son bebidas que no se van a volver a encontrar acá”, confiesa.

José Quintana es el actual presidente del club y uno de sus fundadores. Inició esta afición a los 12 años, cuando hurgaba en los cuartos de su abuelo y bisabuelo. Después de estudiar Ingeniería Forestal, sufrió un infarto y para distraerse retomó su gusto por el coleccionismo.

Esta es la primera organización nicaragüense de coleccionistas que existe a nivel nacional”. José Quintana, presidente del Club de Coleccionistas de Nicaragua.

A mediados del 2006, Quintana estaba organizando el club. Investigó a través de cualquier medio si existía alguna organización nicaragüense de coleccionistas y no tuvo respuesta. Esto fue un “trabajo de hormigas”, dice él. “Esta es la primera organización nicaragüense de coleccionistas que existe a nivel nacional”. 

El 2 de abril del 2007 la organización fue registrada y en octubre de 2010 logró su personería jurídica en la Asamblea Nacional. 

Quintana explica que el Club de Coleccionistas de Nicaragua (CCNICA) tiene el propósito de “agrupar a personas sin distingo de edad, sin ningún tipo de restricción o discriminación que les interese coleccionar algo”.

Las colecciones 

El club posee todo tipo de colecciones, cada quien se especializa en lo que le gusta. Está compuesto por una gama de multicoleccionismo. Sus miembros coleccionan sellos de una sola emisión, tarjetas postales completas, sobres de primer día, miniautos, figuras de Star Wars, muñecas Barbie y Bratz y revistas de décadas pasadas, entre otros. 

Asimismo, autos y motos clásicas a escala 1.18, lo que significa que el producto es 18 veces más pequeño que el tamaño real. Esto último es a lo que se dedica Angélica López, de 23 años, originaria de Diriamba, quien en compañía de su novio, José Arellano, habitante de Juigalpa, tienen dos años de formar parte del club. 

Entre sus reportorios de autos clásicos está un Ford deluxe de 1946 y Cadillac. Ella tiene desde motos Harley hasta Yamaha. 

Byron Acevedo, otro integrante del club, recopila discos de acetato, actualmente tiene 700; casetes de música, CD, MP3, memorias USB, hasta el microchips. Además, tiene otras colecciones como teléfonos antiguos de 1970 y 1983. El hijo de Acevedo, que tiene 6 años, posee una colección de 150 carritos de los Howling.

Intercambio 

La guerra de las galaxias comparte cartel con autos en miniatura.

Cuando al club le faltan piezas de una colección, las buscan en Amazon o Ebay, o las intercambian con sus pares en otros países de cualquiera de los cinco continentes. 

El club compra o intercambia con base en catálogos ya registrados internacionalmente o se auxilian de acuerdo con la colección, apoyándose en instancias como la Federación Interamericana de Filatelia (FIAF).

Si alguien pide comprar la pieza o la colección, “lo vendemos de acuerdo con su precio estipulado en los catálogos y si la tenemos repetida, mientras no”, explica José Quintana.

15 de agosto tendrán una exposición los miembros del Club de Coleccionistas, en el Centro Comercial Managua.

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