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Una decena de hermosos y coloridos altares con la imagen de la Virgen María fueron ayer instalados 100 metros al oeste de la patrimonial Basílica Catedral de la ciudad de León, en vísperas de las fiestas que conmemoran el 68 aniversario de la instauración de la Purísima de Penitencia o Gritería Chiquita.

El frontispicio de la Catedral lució con banderines alusivos a la Iglesia católica, la bandera nacional y una manta celeste que simboliza el cielo.

“Es la capacidad de actuar con valores y principios firmemente cristianos y así lograr un desarrollo espiritual constante", dijo el padre Rigoberto Darce Muñoz, vicario de la Basílica Catedral de León.

El religioso destacó que la Asunción de María es la patrona de la Catedral, a quien cada año celebran con regocijo el 14 de agosto, en recuerdo del compromiso efectuado a la Virgen María por monseñor Isidro Augusto Oviedo y Reyes en el año 1947.

“Oviedo y Reyes suplicó a la Madre de Dios su protección por la violenta erupción del volcán Cerro Negro, que a pesar de estar ubicado 30 kilómetros al noroeste de la ciudad, lanzaba abundante lava, arena y ceniza hacia la ciudad de León, y en agradecimiento a su intercesión, honramos el compromiso y celebramos con fervor religioso esta histórica fecha", explicó el padre Darce.

Salvador Pérez y Martha Escobar, un matrimonio originario del barrio El Sagrario, en León, tiene más de 30 años de celebrar esta Gritería.

“Todos colaboramos para celebrar estas fiestas, elaboramos en la sala de nuestro hogar un hermoso altar para instalar la imagen de la Virgen María, porque es una tradición religiosa que ha sido inculcada por nuestros padres, tenemos fe y amor a nuestra intercesora ante Dios”, expresó el esposo.

Según Escobar, para celebrar la Gritería Chiquita toda la familia hace sus aportes económicos. “Invertimos en la elaboración del altar, compramos flores, mantas, bujías, pólvora y los obsequios que se regalan a los fieles devotos que llegan a adorar a la Virgen, con el mismo entusiasmo de todos los años", comentó.

En tanto, doña Teresa Margarita Alonso, miembro del coro del Santuario La Merced y habitante del barrio San Felipe, relató que tiene 45 años de celebrar la Purísima.

“Alisto con meses de anticipación el presupuesto que voy a destinar para la celebración de la Purísima, estoy satisfecha de contribuir a que se transmita esta tradición religiosa y de penitencia", aseguró Alonso.

Como todos los años, a las 6:00 p.m., el primer grito de ¿Quién causa tanta alegría? es expresado por monseñor César Bosco Vivas Robelo, obispo de la Diócesis de León, quien junto al clero religioso diocesano preside la solemne eucaristía.

Tras el grito del sacerdote la feligresía exclama a una sola voz: ¡La Asunción de María!, seguido del repique de campanas, quema de pólvora y el tradicional baile de gigantonas.

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