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  • ACAN-EFE

Desde que el chikungunya llegó a América, hasta que se hizo mortal en Nicaragua, pasaron 20 meses, casi la edad de su primera víctima en este país centroamericano, donde el mosquito aedes aegypti llevó a declarar alerta sanitaria nacional el jueves pasado.

Desde que en diciembre de 2013 se detectó por primera vez la transmisión autóctona del virus chikungunya en América, los países de la región desarrollaron un plan de preparación y respuesta ante su eventual expansión.

Con el objetivo de ir un paso delante adelante del virus, Nicaragua anunció de inmediato una "vigilancia activa", y en junio de 2014 declaró una primera alerta sanitaria ante su "inminente" llegada.

El Ministerio de Salud (Minsa) reforzó las medidas sanitarias en las fronteras, incluyendo la fumigación de los vehículos que cruzaban sus puestos fronterizos, y la instalación de cámaras térmicas para detectar a las personas que ingresaran con fiebre a Nicaragua.

Las alcaldías implementaron el "Plan Chatarra", consistente en eliminar posibles criaderos de zancudos, se realizaron fumigaciones preventivas para exterminar el aedes aegypti, y abatizaciones con el fin de eliminar las larvas.

Para inicios de junio de 2014 más de 28.000 miembros de los Gabinetes de la Familia y casi 16.000 trabajadores del Minsa, habían sido entrenados para evitar casos de chikungunya , o atenderlos si aparecían en Nicaragua.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) llegó a calificar de "adecuado" el plan ejecutado en Nicaragua ante el chikungunya .

Todo pareció ir bien, pero el 9 de julio, el Gobierno anunció que el chikungunya  había ingresado a Nicaragua.

Una mujer de 24 años, y su hija, ambas hondureñas, se habían contagiado en República Dominicana antes de viajar hacia Nicaragua.

Solamente 13 personas se infectaron en los dos meses posteriores al anuncio, pero el éxito no duró demasiado.

La lluvia, y la falta de una campaña para educar a la población, echaron a perder las acciones del Minsa, según organizaciones no gubernamentales como el Centro de Información y Servicios de Asesoría en Salud (Cisas).

El Minsa continuaba fumigando, abatizando, eliminando criaderos, pero a diciembre de 2014 habían más de 2.300 casos.

La campaña se fortaleció y, con el establecimiento de la época seca del año, los contagios mermaron, al punto que el Gobierno ya no reportaba el número de casos cada día, sino cada mes.

La sequía, que inició en mayo, hizo olvidar el chikungunya  entre los pobladores, que empezaron a cerrar las puertas a trabajadores y voluntarios de la campaña de salud, de acuerdo con las quejas de las autoridades del Minsa.

Hasta que el 13 de agosto los nicaragüenses recibieron un baño de realidad: un niño que había nacido dos meses antes de la primera infección de chikungunya en América, murió a causa de esta enfermedad, sin que el Gobierno revelara su ciudad de origen.

Una nueva alerta sanitaria fue emitida por el Minsa de inmediato, para reforzar las medidas de prevención, ahora con el componente de educación, tras burlar la muerte durante 20 meses.

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