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¿Se ha puesto a pensar cuánta agua ha sido utilizada para  la elaboración de esa leche o de ese café que quizá acostumbra a tomar cada mañana después de levantarse? Aquí un dato: en promedio se emplearon 1,000 litros de agua por cada litro de leche, en caso de que esta haya sido producida en las fincas de Matiguás, Río Blanco, San Rafael del Norte y Jinotega. ¿Y sabe cuánta agua se usó para producir la taza de café? Alrededor de 140 litros.

Al cálculo del volumen total de agua dulce utilizada para la elaboración de todo producto, bien o servicio --incluyendo las diversas etapas de la cadena productiva-- se le denomina huella hídrica. Este indicador permite estimar la cantidad de agua que aprovecha una persona, un grupo de consumidores, una región, un país o toda la humanidad.

Siete expertos del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (Catie) y de la Universidad Católica del Trópico Seco (Ucatse), realizaron en 2013 un estudio que determinó la huella hídrica para producir un litro de leche en las fincas ganaderas de Jinotega, Río Blanco, San Rafael del Norte y Matiguás, en Nicaragua.

“En promedio son 1000 litros” de agua por cada litro de leche, explica José Ney Ríos, especialista en recursos hídricos y uno de los autores del estudio, a través de una comunicación electrónica con El Nuevo Diario. Sin embargo, el especialista agrega que “los promedios siempre deben ser vistos a detalle, pues aspectos vinculados a condiciones fisiológicas del animal y ambiente (también) definen esta variable”.

Todo se cuenta

Al momento de estimar la huella hídrica, los expertos determinaron, por ejemplo, el consumo de agua a nivel del uso de suelo para la alimentación del animal; el consumo directo, es decir, la ingesta directa de agua del animal; el consumo indirecto, que es el agua que consume la vaca mediante la ingesta de pasto; asimismo, los consumos de agua empleados en el mantenimiento de las instalaciones y ordeño.

William Muñoz, experto del Catie y quien realizó un estudio que calculó la huella hídrica en las fincas ganaderas ubicadas en la cuenca del río La Villa, en Panamá, explicó que el mayor gasto de agua está determinado por los alimentos. “Hay alimentos del ganado que demandan altas cantidades de agua para su producción. Producir un kilogramo de pasto seco demanda 380 litros de agua y un kilogramo de concentrado 1,329 litros”, detalló Muñoz a través de una entrevista electrónica. Sin embargo, Muñoz también explicó que en Centroamérica hay fincas ganaderas que ahorran hasta 130 litros de agua por cada litro de leche producido.

“Esto lo han logrado con vacas de mejor producción, buena sanidad animal, alimentación con ensilajes, pastos mejorados, sorgo forrajeros y bancos de proteínas con especies de leucaena y cratylia”.

Nuestra huella

La huella hídrica per cápita de Nicaragua es de 2,500 litros al día, una cifra baja si se compara con la de países como Brasil, que registran una huella hídrica per cápita de 5,600 litros por día, o de nuestro vecino Costa Rica, donde es de 4,100 litros por día. La huella hídrica de una persona se calcula mediante la sumatoria del agua consumida o contaminada para producir los bienes y servicios consumidos por las personas directamente, el agua usada para las actividades domésticas diarias, así como el agua empleada para la producción de los alimentos ingeridos.

Según Muñoz, “de los componentes de la huella hídrica por cada persona, el componente consumo de agua utilizada para producir los alimentos ingeridos es el más alto. En un dato general, el consumo del hogar puede estar en 3% del agua total consumidas por una persona. El restante 97% corresponde al agua incorporada en alimentos que pueden ser producidos dentro o fuera de Nicaragua”.

Muñoz considera que “la presión es de gran escala sobre el uso de la tierra y las fuentes de agua ya que países como  Estados Unidos, China, Japón, Alemania, Italia, México, Francia, Reino Unido y Países Bajos importan grandes volúmenes de agua vía productos alimenticios provenientes de la agricultura y ganadería de otros países”.

Centroamérica no analiza el tema aún

Pendientes • Fabiola Tábora Merlo, secretaria ejecutiva de Global Water Partnership Centroamérica, sostiene que “el tema de la huella hídrica en nuestros países y su relación con la exportación de productos generados con uso intensivo de agua, no es un tema que se haya discutido a profundidad”.

A su criterio es necesario que la población esté más sensibilizada sobre la huella hídrica y utilice la información “como un criterio de compra de los productos que consume y para el propio uso que hace del agua a nivel doméstico”.

William Muñoz, del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (Catie), coincide en que el indicador de huella hídrica es un tema nuevo que no se ha estudiado a profundidad. “Los datos que se conocen son determinados con escalas globales que deben ser ajustados a cada país de la región y luego analizarse si debe ingresar en las políticas nacionales de manejo del recurso hídrico”.

En Centroamérica, el tema de la huella hídrica “se está viendo más desde la perspectiva de la empresa privada, como un indicador de manejo ambiental por requisitos del mercado y además como una opción para reducir costos relacionados al ahorro en el uso de ciertos recursos”, asegura Fabiola Tábora Merlo, secretaria ejecutiva de Global Water Partnership Centroamérica.

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