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Poco más de un tercio de la población nicaragüense tiene sobrepeso y casi un cuarto es obesa, según los resultados de un estudio de la firma encuestadora M&R que midió la altura, la cintura y el peso a 1,550 personas de 50 municipios del país.

De acuerdo con el estudio, el sobrepeso se está presentando desde la adolescencia, ya que el 25.5% de las mujeres y el 11.8% de los hombres con edades entre 16 y 19 años exceden las categorías de Índice de Masa Corporal establecidas como normales.

Además, la situación empeora en la edad adulta, cuando el porcentaje aumenta hasta 35.9% en las mujeres y 45.5% en los hombres.

El Índice de Masa Corporal (IMC) mide la grasa total del cuerpo, determinando el estado nutricional de la persona. Se considera normal el rango entre 18.5 a 24.9. En tanto, el Índice Cintura-Altura (ICA) permite conocer el riesgo cardiovascular y la cantidad de grasa depositada en la cintura, por lo que a través de este pueden identificarse factores de riesgo metabólicos y la mortalidad en adultos.

En Nicaragua, la obesidad va ganando terreno. Del total de encuestados el 23.5% es obeso, lo que equivaldría a 992,991 personas. De estos, el 2.6% presenta obesidad mórbida. Entre las mujeres, el porcentaje de obesidad es ligeramente mayor (15.9%) que entre los varones (15.1%).

Riesgos

“Si la población encuestada mayor de 16 años que tiene exceso de peso es de 57.8%, y un 23.5% es obeso --explica el diabetólogo Manuel Tercero Herrera--  este grupo tiene mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas no transmisibles como diabetes, hipertensión arterial, enfermedades articulares y cualquier tipo de cáncer. Guarda relación que el sobrepeso ya superó al porcentaje de pacientes desnutridos”.

La encuesta, denominada “Contextura de los y las nicaragüenses e incidencia de grasa corporal”, tiene un margen de error de +/2.54% y un nivel de confianza de 95%. El estudio reveló que el 38.7% de personas está en su peso normal, mientras que el 3.5% presenta delgadez, siendo 0.7% el porcentaje que tiene delgadez severa.

Para el diabetólogo, “un detalle importante es que la población entre 16 y 18 años ya presenta obesidad mórbida”, lo que “reafirma que la obesidad inicia en la infancia y se cultiva y desarrolla en la adolescencia”.

“La situación empeora en los jóvenes adultos y en los adultos, que constituyen la Población Económicamente Activa”, agregó Tercero Herrera.

Entre las mujeres que tienen 45 años a más la obesidad afecta al 35.9%, de estas el 5.3% presenta obesidad mórbida. En los hombres mayores de 45 años el porcentaje es menor: 21.8%, siendo 2.4% obesos mórbidos.

Del total, el 80.2% de mujeres y el 68.5% de hombres tienen una baja probabilidad de riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

En tanto, el 1.6% de mujeres y 1.6% de varones presentan un alto riesgo.

Estratos no importan

Entre las mujeres que exceden su peso y son de nivel medio alto y las que pertenecen al nivel bajo hay cuatro puntos porcentuales, siendo mayor el porcentaje en las primeras.

“La televisión, los videojuegos, la computadora, han venido a reemplazar las actividades de recreación activa”, explica la nutricionista Vera Amanda Solís, también coordinadora del Programa de Universidad Saludable de la Universidad Centroamericana (UCA).

A eso hay que agregar, sostiene Solís, “el ambiente obeso génico en que vivimos: publicidad de comida rápida chatarra por todos lados, comiderías y restaurantes que ofrecen alimentos no saludables, unido esto al poco acceso a espacios de recreación, calles peatonales, ciclovías, parques, entre otros, que promuevan la actividad física”.

A criterio de la nutricionista Paula Andrea Arce de Chamorro, el problema de la obesidad se combate con algo más que dietas. “Implica compromisos de la sociedad civil pero también del Gobierno, de los entes reguladores de los productos que se comercializan, del Ministerio de Salud, para educar a los pacientes y también al personal de salud, para que estén más sensibilizados y vean la obesidad y el sobrepeso como una enfermedad y no como una característica de la persona”.

Según la nutricionista, más que dietas, las personas con exceso de peso deben comprometerse a una modificación en el estilo de vida. “El estilo de vida saludable es un cambio más profundo”.

“Los datos son alarmantes”

Los datos de la encuesta “Contextura de los y las nicaragüenses e incidencia de grasa corporal”, realizada por M&R Consultores, son “alarmantes y nos puede ubicar entre los diez países más obesos del mundo”, según el endocrinólogo Denis Omar Granados.

El especialista compara los resultados de la encuesta con los publicados por la Iniciativa Centroamericana de Diabetes (Camdi), en 2010, y explica todos los factores de riesgo que tienen las personas con sobrepeso y con obesidad.

Desde 2003, cuando la OPS, OMS y Minsa hicieron esa encuesta en Managua dentro de la Iniciativa Centroamericana de Diabetes (Camdi), ¿qué tanto ha variado?

Esta se publicó en 2010 pero se realizó en 2003, la muestra es de 1,993 y la de M&R es de 1,550. La primera fue en Managua y la segunda a nivel nacional.

En Managua en ese momento se encontró un exceso de peso (suma de sobrepeso y obesidad) que era de 65% y a nivel nacional M&R encontró que este es de 57.8%. Específicamente, el sobrepeso en 2003 era de 37% en Managua y para M&R, a nivel nacional, es de 34.3%, lo que no es muy diferente.

La obesidad abdominal en la encuesta Camdi se midió por circunferencia de cintura y andábamos en 23.8% y en la de M&R, por la relación cintura-altura, sale enorme, de 74.4%. La obesidad abdominal es un marcador de riesgo cardiovascular porque se supone que la grasa debajo de la piel no es dañina, la grasa mala es la que tengo adentro del abdomen, dentro de las vísceras. Una forma para determinarla es midiendo la circunferencia de la cintura y si en un hombre es más de 90, quiere decir que tiene mucha grasa abdominal, ¿y cuál es el problema? que produce sustancias que provocan diabetes, hipertensión. Es un factor de riesgo muy grande. Toda esa gente tiene un riesgo cardiovascular.

El método usado por M&R no es nuevo pero se ha usado muy poco. Tradicionalmente los estudios que uno encuentra son con circunferencia de cintura, o relación cintura-cadera, pero sí hay estudios, sobre todo en Europa, que utilizan el índice de cintura-altura y es bastante confiable. Ese es un dato novedoso y superalarmante.

La otra diferencia entre ambas encuestas es que la Camdi no buscó delgadez y esta sí.

Si ponemos en una balanza los hábitos alimenticios y el sedentarismo, ¿qué es lo que más pesa al momento de determinar las causas del exceso de peso?

Las dos cosas pesan por igual. En primer lugar es paradójico que en países pobres como el nuestro tengamos niveles de obesidad como estos, ¿qué influye? En primer lugar la calidad de la comida. Muchas personas solo tienen acceso a una comida con una gran cantidad de carbohidratos y calorías. Paradójicamente, en este país la comida chatarra no es barata, entonces no podemos decir que estas personas en los estratos inferiores están obesas por eso, pero la gente sí tiene otras costumbres: desayunar con una gaseosa por ejemplo, comen pan, del que pasa en el carretón, que es el que engorda porque no está hecho con una buena harina. Todos los productos para elaborar alimentos que son baratos, engordan. Por eso las personas entre los estratos bajos tienen obesidad. Uno no ve delgada a una señora que anda con un carretón vendiendo yoltamales.

¿Pero no hay diferencias muy marcadas entre las personas con exceso de peso que son de nivel socioeconómico medio alto y las de nivel bajo?

Los estratos sociales se pueden equiparar no solo por la comida, sino por el sedentarismo, por la falta de ejercicio. La gente es muy sedentaria en este país y hay un alto consumo de licor, que implica calorías extras. Según la encuesta del Camdi, el 70% de los encuestados confesó haber tomado licor al menos dos veces, un mes antes de la encuesta. El problema del alcohol no es solo eso, sino que la gente come cuando toma.

¿Qué otros errores cometemos al elegir la comida?

Comemos muchos cereales, carbohidratos: arroz, frijoles, harina, maíz… Tenemos una dieta muy alta en carbohidratos y también mucha azúcar simple. Es muy raro que bebás un fresco simple y lo otro es que le echás azúcar al café, a la leche, comprás Coca-Cola, jugos de caja.

En su experiencia, ¿qué es lo más difícil de hacer ver a un paciente diabético? ¿Cambia su estilo de vida?

Lo más difícil al manejar, no solamente a un paciente diabético, sino también a uno obeso, es hacerlo cambiar de hábitos. Por ejemplo, que alguien haga ejercicios y que los haga no necesariamente a las 5:00 a.m. como todo el mundo piensa. Lo importante es que haga 30 minutos de actividad física al día. Lo otro es que la gente tiene mucho miedo cuando escucha las palabras “dieta”, “nutrición”.

En primer lugar, porque piensa que va a gastar más. La gente piensa que en su casa va a haber dos menú, el suyo y otro para el resto de la familia. La gente tiene que comprender que lo que es malo para él es malo para los demás. La gaseosa, la grasa de origen animal es mala para todos. No hacer ejercicios también. Mucha gente se siente una isla dentro de su familia y dentro de la sociedad. Cuando la gente se va del consultorio, va con el concepto de que su vida va a ser más cara por la alimentación y dice no puedo, ¿de dónde voy a agarrar?, tengo que comprar medicamentos, la insulina, la jeringa y pagar más por la comida. Y ahí lo sienten como castigo. Esa es una de las primeras barreras.

Lo otro es modificar las costumbres. Generalmente comemos lo que nos gusta, hay gente que tiene 30 años de desayunar dos tortillas, un pedazo de queso, un huevo y un buen bojo de gallopinto, con un vaso de leche, pero de repente viene alguien que te dice: no vas a comer eso. De entrada no podés.

Al nicaragüense le gusta mucho comer, y bastante. Existe aquí un concepto que no lo he conocido en otra parte: el del bastimento. Vos te podés comer un plato enorme: arroz, frijoles, carne, huevo, pero si no va el bastimento decís que no estás lleno, ¿y qué es el bastimento? generalmente un carbohidrato. Esos son conceptos culturales que tenemos. Es muy duro que la gente cambie, entonces de lo que se trata es de educar para que cambie de costumbre, entendiendo que esto no significa un castigo o una penitencia.

Me llama la atención que los porcentajes de mujeres con obesidad son más altos que los de los varones, sobre todo en la edad adulta, ¿a qué se debe?

Uno de los factores que puede hacer que la mujer sea más obesa en la edad adulta son los embarazos. Había un dato muy importante: las mujeres entre 16 y 19 años tienen más exceso de peso: 36.3% contra 22.6% de los hombres, o sea que una mujer que está en edad reproductiva ya tiene sobrepeso. La obesidad en esta edad es 10.8%.

Algo muy importante es que la obesidad va aumentando en la medida en que va aumentando la edad.

¿Qué riesgos tienen las personas con sobrepeso?

Un riesgo de enfermedad cardiovascular pero menor que la persona obesa. En la medida en que aumenta el peso, aumenta el riesgo cardiovascular, disminuye la expectativa de vida, hay predisposición a otras enfermedades como la osteoartritis, algunos tipos de cáncer, como de mama, de colon; cálculos en la vesícula biliar.

Denis Omar Granados.Según el método utilizado, el 30% de los hombres no tiene ninguna probabilidad de riesgo cardiometabólico, pero solamente el 17% de las mujeres están en este punto. La baja probabilidad de riesgo en las mujeres es de 80.2% contra 68% en los hombres. Y eso no contradice para nada las estadísticas internacionales, son idénticas.  

México ya pasó a ser el primer lugar en obesidad, hasta el año pasado era Estados Unidos. Según esta encuesta nosotros estaríamos entre los 10 primeros países con mayor porcentaje de obesos.

¿Qué particularidades hay en México? ¿La comida?

Y los factores genéticos también.

¿En nuestro caso hay factores genéticos?

Teóricamente todas las personas que tienen ascendencia maya, tienen riesgo de tener diabetes, obesidad, obesidad abdominal. La mayoría de los mexicanos que emigran a Estados Unidos se vuelven gordos en dos monazos por la comida y desarrollan diabetes. Hay un grupo de indios, los indios pima, una parte vive en Arizona en condiciones tribales, son delgados, no tienen diabetes, pero en cuanto se van a Estados Unidos, a vivir a las ciudades, el 50% desarrolla diabetes y obesidad en menos de cinco años. Ese es un grupo especial para estudiar diabetes a nivel mundial. Influyen los genes y el ambiente, y en el ambiente podemos incluir la comida y la condición física de las personas. Nosotros tenemos factores genéticos, mala alimentación y poca condición física.

El gallo pinto

HÁBITOS. De acuerdo con la nutricionista Vera Amanda Solís, el consumo del gallopinto es apropiado. “Es un alimento muy sano”, dice.

“Está formado por la combinación de un cereal: el arroz, fuente vitaminas y minerales; aporta además aminoácidos esenciales. El frijol es una leguminosa, fuente de fibra, hierro y otros minerales, además de aminoácidos también esenciales. Al combinar el arroz y los frijoles  en gallopinto se convierte en una proteína completa de origen vegetal, mucho más sana que la proteína animal como la carne”.

Sin embargo, se transforma en un alimento inapropiado durante su preparación. “Lo que no es sano es la cantidad de aceite que usamos para su preparación o la crema que se le agrega”.

“Se puede perfectamente cocinar un gallopinto delicioso con una pequeña cantidad de aceite, cebolla, chiltoma y algunas hierbas. Un plato de gallopinto acompañado de pico de gallo o ensalada es una opción muy sana, en lugar de gallopinto, crema y maduro frito”, compara.

 

 

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