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Recluido en una de las 10 peores cárceles de Estados Unidos, Bernardo Tercero, originario de Posoltega, departamento de Chinandega, “celebró” lo que podría ser el último año de su existencia y quizá uno de los más tristes de toda su vida.

Es el único nicaragüense que sabe exactamente cuándo nació: un 20 de agosto, y cuándo morirá: el próximo 26 de agosto, si todos los esfuerzos que se hacen en favor de salvarle la vida, no cambian la decisión tomada por un juez hace exactamente 15 años, en Houston, Texas.

Con una vigilia en una iglesia de Houston, y una pequeña reunión en las afueras de la cárcel Polunsky Unit, el corredor de la muerte, los amigos de Tercero aprovecharon la noche del 20 de agosto para celebrar la fecha de su nacimiento e implorar al Santísimo por un milagro, que pudiera salvarlo de la inminente ejecución fijada para el próximo miércoles a las 6:00 de la tarde en Texas, 5:00 p.m. hora de Nicaragua.

En su humilde hogar, su madre Lidia Tercero también celebró esta fecha con lo que ella llama lindos recuerdos. “Felicidades el día de tu cumpleaños, no se me olvidan todos los momentos que pasamos compartiendo”, manifiesta en la misiva que le fue hecha llegar a Tercero esta semana.

Un sueño y una condena

En 1996 el adolescente decidió abandonar su natal Posoltega y buscar mejor vida en el país que irónicamente lo condenó a muerte, después de haber cometido un crimen contra un profesor de una escuela de secundaria en Houston. Su sueño era conocer y vivir algún día en Miami, según él mismo ha confesado.

Bernardo Abán Tercero, escribió su triste historia a comienzos de marzo de 1997, cuando en un teléfono público de la ciudad de Houston conoció a la joven salvadoreña Marisol Lima. Después de varias visitas a su casa y conocer a la familia planificaron una cena familiar. En el restaurante, Tercero le comentó a su cuñada, Idalia Lima, que haría un asalto a la lavandería donde ella era cajera.

De acuerdo a las declaraciones de Idalia Lima, el acuerdo era que el asalto sería cuando ya no hubiera clientes en el lugar. Se planificó para el 31 de marzo a las 6:00 de la tarde. Acompañado de un mexicano entró por la puerta trasera del negocio cuando aún había dos clientes en el lugar, uno de ellos el profesor Robert Keith Berger, quien recibió un mortal disparo en el cuello, según ha dicho Tercero, durante un forcejeo por el arma. La víctima murió un día después en un hospital de Houston.

Dos días después del crimen Tercero logró salir del país y regresó a su natal Posoltega. Dos años más tarde tomó la decisión de regresar nuevamente a Estados Unidos, alentado por su novia Marisol Lima, quien era utilizada por agentes del FBI para que lo convenciera a regresar con la promesa de continuar con su relación amorosa.

Una vez ocurrido el crimen Idalia Lima, la cajera, fue arrestada como sospechosa al conocerse la relación familiar con Tercero. Eso fue aprovechado por la Policía para conocer el paradero del responsable del crimen. A través de una llamada telefónica la policía descubrió que Tercero había huido a Nicaragua y persuadieron a la novia para que lo convenciera de regresar a Estados Unidos, donde supuestamente ya el caso había quedado en el olvido. 

Línea de la muerte

Tras varios días de intentos en la frontera mexicana, Tercero prácticamente cruzó la línea de la muerte. Inicialmente escapó tras sospechar de su “coyote”. Marisol Lima lo convenció que debía confiar en ella y el “coyote”. Fue arrestado en julio de 1999 por agentes encubiertos y trasladado a una cárcel de Houston.

Tras 16 meses de juicio, Tercero fue declarado culpable de asesinato capital. Acompañado de su madre Lidia Tercero y otros familiares cercanos escuchó el brutal veredicto: pena de muerte a través de inyección letal. 

Una vez escuchado el veredicto, las hermanas Lima rompieron el silencio, en medio del llanto confesaron que habían mentido en el juicio a cambio de no acusar como cómplice a Idalia Lima, y de otorgar permisos de trabajo y estadía en Estados Unidos que, según dijeron en ese momento, les habría ofrecido la Fiscalía a cambio de cambiar la versión de los hechos. Las hermanas Lima y su familia aún residen en Houston a pesar de su condición de inmigrantes ilegales.

Tras un largo periplo legal donde los abogados de oficio han tratado de hacer apelaciones en este caso, Bernardo Tercero no tuvo la oportunidad de revertir el veredicto.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos recientemente concluyó que los abogados defensores de Tercero cometieron serios errores que desencadenaron en la condena a pena de muerte. La Comisión la emitió un informe donde recomienda al Estado detener la ejecución, revisar el caso y permitirle a Tercero, tener un juicio justo y respetársele los derechos como a todo reo.

Luego de 15 años recluido en la cárcel Polunsky Unit, en Livingston Texas, Tercero podría enfrentar al peor de los verdugos: su pena capital programada para miércoles 26 de agosto a través de la inyección letal, en ausencia de sus familiares, quienes luchan por obtener una visa humanitaria.

  • 3 días faltan para que se cumpla la sentencia del juez que terminará con la vida de Bernardo Tercero.
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