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Las recurrentes sequías que sufren algunos municipios de Madriz y Nueva Segovia también ponen en crisis la disponibilidad de agua en varias comunidades rurales por el agotamiento de las fuentes y por el nivel de arsénico encontrado en nuevos pozos que se han perforado.

Las aguas que aún fluyen tanto de manera superficial como subterránea están afectadas por algún elemento de contaminación natural o antropogénica.

La mayor parte de los 270 mil habitantes del departamento de Nueva Segovia depende de fuentes superficiales, es decir, de los ríos y quebradas de la vertiente de la cordillera Dipilto-Jalapa, parte de la cuenca del río Coco. Las corrientes de los ríos son cada vez más lánguidas, afectadas por las explotaciones forestales y el avance de la frontera agrícola.

AGUA CON ARSÉNICO

Algunas poblaciones atraviesan una situación más crítica que otras, como la cabecera municipal de Santa María, de unos 600 habitantes. En este municipio el agua para consumo humano depende casi exclusivamente de dos pozos, cuyo sistema distribuye el líquido cada ocho días y en pequeñas cantidades.

El agua llega a diferentes comunidades con algún grado de contaminación por el uso excesivo de agroquímicos para el desarrollo de cultivos, en época de cosecha sale amarillenta y distorsiona su sabor.

“En la Alcaldía dicen que no pueden hacer nada, porque han perforado varios pozos y las bombas trabajan en seco. No pueden resolver.

También han eliminado varios pozos por la presencia de arsénico, aquí y en otras comunidades”, afirma Jorge Rodríguez Bustamante, habitante de Santa María.

Agregó que el agua de los pozos que no es apta para el consumo, es utilizada para otros menesteres en el hogar o para el consumo de los animales.

“Quienes medio podemos (que tienen camioneta) vamos a traerla en barriles a otros lugares fuera de aquí”, señaló.

El sistema de agua para la población es administrado por la municipalidad. Un funcionario de la oficina departamental de Enacal comentó que el problema de Santa María no es tanto por la contaminación de arsénico, sino que el abastecimiento se ofrece en cantidades limitadas, lo cual podría verse empeorado con las dos sequías consecutivas que sufre el territorio.

El arsénico es un elemento químico extremadamente tóxico, aunque se emplea como componentes en algunos medicamentos. Es usado como componente para la fabricación de semiconductores y se le ha atribuido enfermedades de prevalencia carcinogénica a la piel, pulmón y vejiga, según sitios especializados.Pozo de una comunidad de Totogalpa, Madriz.

El alcalde de Santa María, Noel Rivas Bustamante, afirmó recientemente a medios radiales que al problema de los pozos que se han estado secando, se agrega el arsénico encontrado en los nuevos pozos que se han perforado.

NO LA TOMAN

Las fuentes de agua que provienen de la vertiente de la cordillera Dipilto-Jalapa sufren también un proceso de agotamiento. Desde los puentes de la carretera de Ocotal–Jalapa (70 kilómetros) puede observarse con preocupación que los más de 20 ríos muestran una corriente cada vez más lánguida, aún en pleno invierno.

Las aguas llegan a diferentes comunidades con algún grado de contaminación por el uso excesivo de agroquímicos para los cultivos, en la época de cosecha, el líquido es amarillento y distorsiona su sabor.

Es el caso de la comarca Los Chiquirines y Chichimora, que colindan con el sur de la ciudad de Jalapa. Un mine acueducto proviene desde la cima de la cordillera, donde se han extendido los cafetales.

“De esa agua no tomamos en la comunidad”, dijo Pedro Fajardo, “porque allá arriba, la quebrada pasa por donde está habitado y arrastra aguas mieles del café y heces fecales”, indicó.

Las amas de casa acuden a improvisados pozos en la comunidad, cavados a mano. “Aún así estamos esperando una respuesta de un análisis de la calidad”, explicó Fajardo. Añadió que la esperanza de contar con agua segura y limpia la tienen en una posible extensión de la red de la ciudad de Jalapa, hacia esas comunidades del sur.

Agua se extingue en los acuíferos

CONSECUENCIAS• La comunidad La Esperanza, en Madriz, de unas 500 familias, vio extinguirse el agua en el reciente verano y tuvieron que mitigar sus necesidades con abastecimiento externo, es decir, por parte de la Alcaldía de Yalagüina.

Rigoberto Herrera afirmó que el problema continúa latente. “Medio se ha reparado uno de los pozos de donde es abastecida la población, pero muy racionada”, expuso. El desabastecimiento se prevé para el siguiente período seco de 2016.

Ocotal, ciudad cabecera del departamento de Nueva Segovia con 45 mil habitantes, está bajo riesgo de reducción de su principal fuente de abastecimiento: el río Dipilto. En tanto, la población presenta un rápido crecimiento aunado a la alta inmigración de familias de los municipios golpeados por las sequías, como Macuelizo y Santa María.

La subcuenca del río Dipilto continúa sometida a la contaminación por el uso de agroquímicos en el cultivo del café, vertido de aguas residuales; además, por el fecalismo al aire libre, lanzamiento de desechos sólidos, deforestación y extracción de arena y piedra.

Según datos de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), en Nueva Segovia, las dos plantas de tratamiento con que cuenta el sistema procesan 118 litros por segundo, con una producción diaria de 8.5 millones de litros. El per cápita es de 188 litros por habitante, aunque la distribución por la red no llega equitativamente a todos los sectores de la ciudad, ya que se raciona cada dos días.

 

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