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  • ACAN-EFE

Nicaragua ha pasado hambre y grandes dificultades económicas por desastres naturales y guerras civiles, pero los sabores de sus fogones y su materia prima natural hacen del país un destino gastronómico atractivo, donde destaca una mezcla de populares recetas ancestrales con técnicas de cocina modernas.

Así lo expresa el chef Emilio Abarca, originario del municipio nicaragüense de León, a quien el próximo 25 de septiembre, en el Instituto Culinario del Chef Paul Bocuse, en Lyon, Francia, se le ratificará oficialmente como director para Nicaragua de la Asociación de Restauradores Gastronómicos de las Américas y del Mundo (Aregala).

Nicaragua por su posición geográfica, en el corazón de las Américas, ha sido, desde tiempos inmemoriales, paso obligatorio de las más variadas civilizaciones, muchas de las cuales no hicieron más que transitar y otras se asentaron, pero todas ellas de una forma u otra dejaron su huella, lo que tienta a cualquier amante de los sabores latinos y exóticos a descubrir a los nicaragüenses.

Entre los platos más conocidos de la gastronomía de Nicaragua destaca el "Indio Viejo", un plato a base de consomé de pollo, masa de maíz y achiote, en el que se unen las culturas maya y española.

O el "Vaho", servido con creatividad en hojas de plátano verde, otro de los platos típicos de la cuchara nicaragüense, que se hace al vapor y a fuego lento para que todos sus ingredientes suavicen una mezcla de sabores sorprendente, sobre todo por la calidad de la materia prima con la que cuenta este país centroamericano.

Una apetitosa mezcla de verduras al vapor con carne de res, plátano maduro, yuca y ensalada de repollo picado, tomate chiltoma, cebolla, sal y jugo de naranja ácida.

Abarca explica que las tierras de su país ofrecen, por ser tratadas en su mayoría con técnicas de cultivo dadas de generación a generación, altos nutrientes, que permiten alimentar al ganado con pasto natural de excelente calidad.

"Ofrecen beneficios de salud mediante niveles más altos de ácido graso esencial omega-3, ácido linoleico conjugado (CLA) y vitamina E, y pueden reducir el riesgo de infección de E. coli", señala.

Además, recuerda que "ahora los científicos piensan que el CLA podría ser una de las defensas más potentes contra el cáncer".

Aunque, el verdadero ingrediente estrella, dice Abarca, es el "amor con que se cocina", y este se ve reflejado en las actitudes de los comensales, que aprecian la pasión con la que todo nicaragüense atiende a sus visitantes.

Cada gastronomía posee carácter propio, lo que permite a un país destacar por sus sabores, que en el caso de Nicaragua, Abarca asegura, son "muy originales" y propios de esa fusión de recetas ancestrales.

"Estamos buscando posicionar a Nicaragua como el nuevo destino gastronómico mundial (...), y crear un modelo alimenticio que genere fuentes de empleo a través del turismo gastronómico", apuntó.

Para ello, el país cuenta con una larga tradición culinaria, cuyos establecimientos están "estratégicamente distribuidos" en circuitos que, según Abarca, se van a aprovechar para presentar una ruta gastronómica nacional.

Además, el país es reconocido como uno de los más seguros de América Latina, por sus bajas tasas de homicidio, lo que permite al turista gastronómico sentirse confiado recorriendo cada rincón durante sus investigaciones culinarias.

Nicaragua es un país bello por sus lagos, volcanes, montañas, ríos, mesetas y cantidad de recursos naturales, pero Abarca destaca "la tierra fértil, donde sembramos".

"Todo lo que llega a nuestros platos es fresco. De la mano del sembrador a nuestra mesa", agrega.

Esto crea un tipo de gastronomía cuya característica principal radica en su frescura.

"Nuestro proyecto nacional contempla aprovechar estas facilidades, sumándole técnicas de alta cocina que vendrían a conjugarse en una propuesta ante la cual el turista se sienta sumamente confiado en su consumo", concluye el chef.

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