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  • EFE y AFP

El mismo mosquito Aedes aegypti puede picar y transmitir dengue o chikungunya, dos tipos de virus que han dejado desde el inicio de este año nueve muertos y casi 200,000 personas contagiadas en Centroamérica. El riesgo de una epidemia de estas enfermedades, que no tienen cura, es latente.

Entre enero y agosto del 2015, siete personas han fallecido por dengue. Dos eran de Guatemala y tres de Nicaragua, dos muertos más que los reportados en 2014 en el mismo período.

Por dengue se han contagiado 63,849 personas este año, para un total de 137,325 desde el año pasado, en una región donde las extremas condiciones de pobreza propician la propagación del mosquito transmisor de la enfermedad.

Por otro lado, desde que el chikungunya --un virus originario de África-- se detectara por primera vez en Centroamérica a mediados de 2014, murieron dos personas (ambas este año).

Mosquito sin frontera

“Hay un riesgo inminente de contagio” de chikungunya en Nicaragua por la proliferación de casos positivos y otros sospechosos en la región, que podrían diseminarse rápidamente en la época de lluvia “con peligro de una epidemia”, dijo la ministra de Salud, Sonia Castro.

A pesar de que el mosquito no reconoce frontera y se reproduce rápidamente, no todos los países de la región están tan expuestos como Nicaragua o Guatemala al dengue o al chikungunya, llamada enfermedad del dolor porque provoca fuertes dolores musculares y de articulaciones que inmovilizan.

Costa Rica y Panamá son los países menos afectados, aunque sus autoridades no bajan la guardia por la situación de alerta sanitaria.

“El riesgo es que está expuesta el 100% de la población. Todos son susceptibles a contraer la enfermedad (chikungunya) porque no se tienen defensas, es una enfermedad viral nueva”, explicó a la AFP el director del Centro Nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública de Guatemala, Manfredo Orozco.

Un mosquito urbano

Las autoridades de salud de Nicaragua, Guatemala y El Salvador impulsan campañas en los barrios, debido al carácter urbano del mosquito transmisor, para su exterminio mediante la aplicación de insecticida en reservorios de agua y fumigación dentro de las viviendas.

También hacen llamados a la población para que eliminen trastos viejos, llantas, floreros u otros depósitos que puedan acumular agua y propicien la reproducción del mosquito.

No obstante, en una región donde el servicio de agua potable y la recolección de basura no alcanza a un alto porcentaje de la población, se crean condiciones para que el insecto se reproduzca.

Asimismo, en América Central es común almacenar agua en las casas a causa de cortes del servicio o por miedo a los temblores, y esos depósitos sirven de reservorio al mosquito.

El viceministro salvadoreño de Salud, Eduardo Espinoza, consideró importante la participación de la gente en las acciones para combatir el dengue y la “chicunguña”, y se quejó de que “cuesta que la gente colabore”.

Vacuna experimental

Investigadores del español Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que han desarrollado una vacuna contra el virus del chikungunya, transmitida por el mosquito tigre, buscan financiación para llevar a cabo los ensayos clínicos.

En declaraciones a Efe, el profesor de investigación del CSIC, Mariano Esteban, destacó que el virus del chikungunya se está extendiendo por todo el planeta.

En el Centro de Biotecnología del CSIC se ha desarrollado un prototipo de vacuna que ha sido probado con éxito en animales --ratones y monos-- y que protege frente a la infección, preparada para avanzar ahora hacia los ensayos clínicos en seres humanos, precisó Esteban.

 

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