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La primera vez que Maribel Baldizón supo sobre la posibilidad de acceder al Seguro Social fue hace 13 años, cuando se integró la Confederación de Trabajadores Independientes de Nicaragua (CTIN) y ella entró a ser parte de la misma. Sin embargo, para ese tiempo ya tenía 16 años de laborar como vendedora de frutas afuera de la Universidad Centroamericana (UCA).

Baldizón comenzó en ese trabajo a los 7 años de edad, junto con su madre, y ahora ese es el medio de vida de ella, su esposo y sus seis hijos de entre 18 y 3 años de edad.

Como trabajadora por cuenta propia, Baldizón no tiene acceso al régimen de Seguro Social obligatorio, de manera que cuando ella o alguno de los miembros de la familia se enferma asiste al sistema público de salud.

A ella, dice, no le incomoda ni afecta asistir a los centros de salud u hospitales públicos, pero sí le causa incertidumbre qué pasará con ella cuando ya no pueda trabajar o qué ayuda tendrán sus hijos si por alguna u otra razón ya no tiene la capacidad para seguir apoyándolos.

Inquietud de millones

“Cuando llegamos a cierta edad y ya no tenemos las mismas fuerzas para trabajar, no hay quién nos respalde”, reflexiona sobre su futuro la mujer de 36 años de edad. Una reflexión que comparten 1.5 millones de nicaragüenses que trabajan por cuenta propia en el país, según datos del Censo Poblacional de 2005.

Aunque el experto en Seguridad Social, Manuel Israel Ruiz, considera que la cantidad de trabajadores por cuenta propia en realidad es de 2.1 millones.

“La Población Económicamente Activa anda en 3.3 millones, de esos, 1.1 son los trabajadores formales, de los cuales el INSS tiene 725 mil, por lo tanto, tenemos 2.1 millones de trabajadores independientes donde se encuentran aquellos que no tienen ninguna ocupación fija y aquellos que son trabajadores técnicos y profesionales como médicos, ingenieros y abogados que están trabajando en forma independiente”, explica el especialista, utilizando cifras del Banco Central de Nicaragua (BCN).

Ya sean 1.5 o 2.1 millones, la realidad es que la CTIN solo agrupa a 60,000 trabajadores por cuenta propia,  a través de 156 sindicatos y 8 federaciones, principalmente en las áreas urbanas del país, a excepción del Caribe Norte y Sur, de acuerdo con su secretario general Adrián Martínez, quien indica que el 52% son hombres y el 48% mujeres, y que el 65% tiene entre 16 y 36 años.

[Lea además: C$232 millones en subsidios]

Las opciones

Según Ruiz, la legislación nacional establece dos figuras para que los trabajadores independientes puedan estar afiliados al Seguro Social.

Una de estas opciones es el Seguro Facultativo, diseñado para aquellos que cotizaron en el pasado a través del régimen obligatorio y quieren continuar haciéndolo una vez que se desempeñan por cuenta propia. La otra forma es para quienes nunca han cotizado.

En ambos casos el trabajador tiene la opción de pagar el seguro de enfermedades y maternidad (EM) y el de invalidez, vejez y muerte (IVM), o solo uno de los dos, pero asumiendo la cuota que le corresponde al empleador y al Estado, es decir, la cuota es unipartita y se fija sobre la base de un salario mínimo promedio o de los ingresos mensuales del afiliado.

Ruiz explica que en el caso de las personas que cotizan por primera vez, las pensiones por invalidez, vejez o muerte están aseguradas a partir de los tres años después de la afiliación.

Esfuerzos y avances

En el 2014, la Dirección General de Afiliaciones del INSS y la CTIN iniciaron las pláticas para realizar una afiliación masiva entre los trabajadores independientes.

Según el secretario general de la CTIN, Adrián Martínez, desde entonces a la fecha han logrado inscribir a 1,080 trabajadores, de los cuales la mayoría (884) son cambistas y el resto comerciantes de los mercados.

El dirigente sindical asegura que la razón, por la que estos trabajadores son los primeros involucrados, se debe a que por la naturaleza de sus ocupaciones la mayoría puede obtener los ingresos suficientes para cubrir el costo de la cotización, que es de C$952.

La meta, sostiene Martínez, es que para finales del 2015 se hayan inscrito tres federaciones más: la de trabajadores de la Lotería Nacional, la de taxistas y la de mototaxis.

Sin embargo, el líder sindical reconoce que existen muchos puntos sobre los cuales no hay consenso, debido, principalmente, a la inexistencia de una parte empleadora.

En ese sentido, señala que tres grandes desafíos son el establecimiento de un esquema de recaudación de las cotizaciones, la aplicación de un sistema de subsidios justo y la garantía de una atención en salud rápida y eficaz.

Precisamente este último punto --la garantía de una atención en salud rápida y eficaz-- es uno de los aspectos que más pesan entre muchos trabajadores, según Martínez.

Hay varios, explica, que cuentan con la posibilidad económica para pagar la cotización, pero tienen malas referencias sobre el tipo de atención que brindan las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPSS).

Maribel Baldizón, la comerciante de frutas afuera de la UCA, afirma que para ella no es ningún problema atender sus problemas de salud o los de su familia en el sistema público de salud, pero se mantiene atenta sobre los acuerdos que pueda alcanzar la CTIN con el INSS, principalmente para ofrecerles a los trabajadores por cuenta propia un seguro de invalidez, vejez y muerte.

El esquema del Seguro Social

En Nicaragua, la afiliación al Seguro Social está contemplada en la Ley 539 y su reglamento, y en la misma Constitución Política, explica el experto en el tema, Manuel Israel Ruiz, quien afirma que dichas disposiciones jurídicas están basadas en el principio de universalidad, es decir, que están diseñadas para que la mayor cantidad de personas accedan a dicho beneficio. 

El régimen obligatorio, que es a través del cual están afiliados todos los trabajadores del sector formal y que, en el caso de la zona urbana, implica un Seguro Social integral que cubre enfermedades y maternidad (EM), invalidez, vejez y muerte (IVM), riesgos profesionales (RP) y víctimas de guerra (VG). 

En la zona rural el régimen obligatorio al Seguro Social es parcial porque no cubre enfermedades ni maternidad.

En el Seguro Social integral, la cotización mensual por EM es del 8.50%, de los cuales el 6% es asumido por el empleador, el 2.25% por el trabajador y el 0.25% por el Estado, mientras que por IVM la cotización mensual es del 13% y de Estos, el 9% es aportado por el empleador y el 4% por el trabajador.

  • 1,080 trabajadores independientes han logrado afiliarse al Seguro Social desde el 2014.
  • 952 córdobas es la cuota promedio que los trabajadores independientes deben cotizar mensualmente.

  • 65 por ciento de los trabajadores por cuenta propia tiene entre 16 y 36 años, según datos de la CTIN.

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