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Debido a problemas económicos, Ervin Ramírez Videa tuvo que interrumpir sus estudios de matemática pura en Taiwán y regresar a Nicaragua.

Retomar su carrera y estar un semestre más en Taipéi le está costando a Ramírez Videa una inversión de US$4,000, pero considera que vale la pena porque al final contará con su título profesional y ello le abrirá muchas puertas.

Este joven originario de Estelí es uno de los 325 nicaragüenses que desde el año 2003 han sido seleccionados para los diferentes programas de becas que ofrece el gobierno de Taiwán para estudiar licenciaturas y maestrías en universidades del país asiático. Hasta la fecha, unos 180 han regresado a Nicaragua.

Taiwán destina cada año US$10 millones para becar a estudiantes extranjeros. Los tres programas que impulsa garantizan el boleto de avión de ida y vuelta, alojamiento, seguro médico y de accidentes, matrícula, libros de texto y una pensión mensual para gastos extras del estudiante.

Ramírez Videa se fue en el 2008, pero al final de la carrera enfrentó problemas que le impidieron culminarla. A su regreso a Nicaragua, trabajó en el programa de formación en matemáticas Jóvenes Talentos, de la Fundación Uno, y se desempeñó como docente en la Universidad Nacional de Ingeniería.

El esfuerzo

La próxima semana regresará a Taipéi, capital de Taiwán, pero durante este tiempo no ha sido fácil recoger el dinero necesario, pues solo el boleto de avión tiene un costo de US$1,500; sin embargo, asegura que el esfuerzo valió la pena porque la educación en Taiwán es de alto nivel y al tener un perfil profesional certificado por el sistema educativo de ese país, tendrá muchas oportunidades para desarrollarse.

La embajada de Taiwán organizó el jueves pasado en Managua una feria para que empresas nacionales conocieran la calidad de los profesionales graduados en esa nación. Ramírez Videa asistió a dicho evento para actualizar contactos en la sede diplomática y para sondear algunas oportunidades de trabajo.

El embajador taiwanés Rolando Jer-Ming Chuang señaló que en la feria participaron unas 20 compañías y que al evento invitaron a casi 100 graduados.

Oportunidades

“Hay una gran diferencia entre la educación en Taiwán y la de otros países; nosotros cuando preparamos una carrera lo hacemos con base en la necesidad de los empresarios, porque queremos capacitar a jóvenes que luego tienen un mercado de empleo”, destacó el diplomático.

Ese es el caso de Claudia Bermúdez, quien con apenas 25 días de haber regresado al país ya está empleada en una importante empresa y tiene un cargo con el cual se siente satisfecha.

Para ella, lo más valioso de la educación que recibió en Taiwán, donde se formó como arquitecta, es que hay mucho énfasis en la práctica y los docentes se mantienen actualizados sobre las tendencias mundiales.

Por su parte, Francisco Ballesteros, que estudió comercio internacional, considera que estudiar en Taiwán lo cambió personal y profesionalmente, al tratarse de un país culturalmente diferente a Nicaragua y con un sistema educativo de alto nivel, respectivamente. 

Él destaca la disciplina y ética que prevalece en la formación en ese país, y el hecho de que las becas son completas y no parciales.

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