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Las peleas afuera del colegio Enmanuel Mongalo y Rubio, en el barrio Altagracia, donde el jueves pasado murió un estudiante acuchillado por otro, son frecuentes según algunas madres de familia que tienen hijos matriculados ahí. Sin embargo, el caso que se registró hace cuatro días es el primero que reporta tal nivel de violencia.

El adolescente de 17 años y de iniciales K.A.R., que el 21 de agosto le quitó la vida a su compañero de escuela Nelson Alexander Murillo Matute, de 19 años, fue acusado ayer por el delito de homicidio en el Juzgado Segundo Distrito Penal de Adolescentes. Además, le fue impuesta la privación de libertad en el Distrito III de la Policía Nacional, en Managua.

La medida cautelar fue dictada por la jueza Miroslava Calero Chamorro, quien también fijó la audiencia inicial para el próximo 21 de septiembre, por lo que en los próximos cinco días la Fiscalía y la defensa podrán recopilar las pruebas que presentarán en la misma.

La falta de tolerancia y la falta de comunicación hacen que los problemas se resuelvan a través de la forma más fácil, que es la violencia”. Roberto Carlos López, sicólogo.

¿EN DEFENSA PROPIA?

El abogado defensor, Pedro Ramírez, indicó que el acusado actuó en legítima defensa porque supuestamente Murillo Matute le tenía preparada una emboscada. “Él era esperado en una esquina por  la víctima y otras tres personas, porque el día anterior (miércoles 26 de agosto) ya habían tenido un incidente”, aseguró Ramírez.

Según el abogado, hasta el momento desconoce de dónde su representado tomó el arma homicida y también las causas para quitarle la vida a Murillo a la salida del colegio Emmanuel Mongalo y Rubio, ubicado en el barrio Altagracia.

La jueza Calero Chamorro determinó que antes del 7 de septiembre deberá realizarse el examen biopsicosocial al adolescente que enfrenta cargos por homicidio, bajo el argumento que es importante conocer el entorno social en que ha crecido el adolescente.

Para el sicólogo Roberto Carlos López, actitudes violentas como las de este caso que terminó en la muerte de un joven, son influenciadas por las vivencias de las personas en su entorno familiar y comunitario, pero también por la información que consumen a través de los medios de comunicación.

DETRÁS DE LA VIOLENCIA

“La violencia viene del núcleo familiar, de cómo los padres resuelven sus problemas y eso es puesto en práctica por los jóvenes a la hora de resolver los suyos respecto a otros jóvenes, entonces no hay tolerancia, no hay respeto, no hay comunicación”, critica.

El especialista añade que un valor que se ha perdido es el de las familias extendidas, donde aparte del papá y la mamá, otros miembros como abuelos y tíos podían incidir en la formación y corrección de los niños. “Los jóvenes carecen de guías y los padres no quieren que nadie les llame la atención”, opina.

Sin embargo, asevera que ante el creciente acceso de los niños, adolescentes y jóvenes a los medios de comunicación, especialmente a las redes sociales, es importante que los padres tengan control sobre la información que consumen a través de los mismos.

BUENA CAMPAÑA

López considera positiva la Campaña de Promoción de Valores para prevenir el “bullying” que anunció recientemente el Gobierno, pero señala que el problema no es nuevo, que lo único novedoso es la forma de llamarlo. Además, hace hincapié en la necesidad de dar seguimiento a estas campañas con los padres, maestros, la comunidad y actores claves.

Madres de familia que ayer por la mañana llegaron al colegio Emmanuel Mongalo y Rubio para traer a sus hijos que estudian en preescolar, aseguran que es común que afuera del centro ocurran peleas entre estudiantes, principalmente entre quienes cursan secundaria.

Según las madres, cada mes las convocan a reuniones para abordar el rendimiento y el comportamiento de los estudiantes, destacando las bromas pesadas entre los alumnos que conducen a agresiones físicas.

Al respecto, el sicólogo Roberto Carlos López insiste en que es importante que los niños aprendan formas adecuadas para solucionar sus problemas.

Nelson Murillo pintaba autos y quería ser chef

Leyla Jarquín

Nelson Alexander Murillo Matute, el estudiante de secundaria asesinado a cuchillazos la semana pasada afuera de su colegio en el barrio Altagracia, quería ser chef y le vivía prometiendo a su mamá, Olga Matute, que le iba a preparar comida muy rica.Nelson A. Murillo.

El joven que el pasado 7 de julio había cumplido 19 años era muy sonriente y no tenía problemas con nadie, según lo recuerdan sus familiares y vecinos.

“Mi hijo era lo más lindo que yo tenía y me lo quitaron”, se lamenta la madre de 4 hijos, de los cuales ha perdido a dos, pues el mayor murió en el 2008, cuando con apenas 25 años de edad sufrió un derrame cerebral fulminante. Nelson Alexander, dice, era el “cumiche” y la llamaba por su nombre, pero con mucho cariño.

“Me decía ´te voy a hacer comida rica, Olga´”, rememora Matute sentada en una silla mecedora en el patio de su casa, en el barrio San Ignacio de Waslala, en el noreste de la capital. Una hija que vive en Costa Rica llegó hasta allí para darle el último adiós a su hermano, quien iba a llegar a visitarla al país vecino durante las vacaciones de fin de año.

FILMÓ UNA PELEA

Según lo que ha llegado a saber por parte de algunos testigos, Nelson Alexander no tenía rencillas con su victimario, el adolescente de iniciales K.A.R. que ayer fue acusado formalmente por homicidio en el Juzgado Segundo Distrito Penal de Adolescentes. Además, apunta, el muchacho nunca mencionó nada sobre problemas en su centro de estudios.

Lo que le han dicho es que el martes pasado Murillo Matute estaba grabando con su celular una pelea que K.A.R. estaba protagonizando afuera del colegio con otro estudiante, razón por la cual K.A. R. lo amenazó diciéndole “de hoy no pasás, tal por cual´”, y el jueves, luego de salir de clases, a eso de las 5:30 p.m., el victimario atacó por detrás a Nelson Alexander cuando este caminaba hacia su casa comiendo un trozo de sandía.

ERA NUEVO EN EL COLEGIO

Matute cuenta que el joven tenía apenas dos meses de estar estudiando en el colegio Emmanuel Mongalo y Rubio, pues en el Instituto Miguel de Cervantes, a donde había estudiado desde primer año de secundaria, los expulsaron por fumar. Para su madre, la medida fue muy radical y considera que las autoridades solo debieron suspenderlo por una semana.

Ella no quiso que Nelson Alexander dejara de estudiar y lo convenció de entrar al Emmanuel Mongalo y Rubio para no perder el año.
“No le gustaba ese colegio, pero como no era desobediente, entró y él iba a clases todos los días, pero si yo hubiese sabido que le iba pasar eso, no hubiese dejado que estudie”, afirma la madre, con lágrimas en los ojos, la voz entrecortada y afónica, por el asma que padece y un episodio de neumonía que también la afecta desde hace un par de días.

TRABAJABA EN UN TALLER

Murillo Matute laboraba desde hace tres años en el taller de pintura para vehículos Gerardo Padilla, a una cuadra de su casa de 8:00 am a 11:40 am, pues estudiaba en el turno vespertino.

Wilfredo Martínez, uno de los trabajadores, indica que Nelson Alexander, a quien apodaban “Tato”, siempre estaba dispuesto a trabajar y lo hacía bajo sol y lluvia. Cuenta también que acababa de aprender a manejar, por lo que una de sus tareas favoritas era parquear los vehículos de los clientes.

En el taller de Padilla, aún está la camioneta sin terminar de pintar en la que Murillo trabajaba. A una cuadra, Olga Matute llora la muerte de su hijo. “Que no quede impune”, demanda.

 

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