Raúl Obregón
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

En los últimos tiempos hemos tenido el agrado de presenciar a ciudadanos(as) nicaragüenses enfrentar retos con entusiasmo y valentía, quienes claramente nos están demostrando que los nicaragüenses tenemos cualidades, aptitudes y dones a como los puede tener cualquier ciudadano o ciudadana de otra nacionalidad.  Nos han embriagado de triunfos y con ello, fortalecido la autoestima colectiva.

Específicamente me refiero a equipos de beisbol de niños, quienes ganaron medallas en dos torneos internacionales y más recientemente, al equipo de futbol nacional, que venció a la selección de Jamaica. Mis felicitaciones a estos niños y a estos jóvenes aguerridos en el terreno de juego y mi gratitud por contribuir a ese proceso, tan necesario, de restablecimiento de la autoestima colectiva de los nicaragüenses.

Expertos en psicología resaltan la importancia de la autoestima colectiva para el desarrollo de la sociedad. Se considera que la autoestima colectiva es la percepción emocional más profunda que las personas tienen de su entorno vital; se manifiesta en un alto aprecio por el lugar, el espacio, la familia, la cultura y tradiciones, en donde se nace y/o se crece.

La autoestima colectiva alta nos impulsa a obtener propósitos, aún aquellos aparentemente inalcanzables. Nos hace sentir orgullosos por lo que somos.

Diversidad de factores participan en la construcción de autoestima colectiva, sin embargo, el entorno tiene una cuota alta en este proceso. A diario somos receptores de mensajes y estímulos negativos y fatalistas, los cuales ejercen una labor de demolición, lenta, pero efectiva, de autoestima colectiva.

Pero gracias a Dios, también y ojalá cada vez con mayor frecuencia, recibamos mensajes y estímulos positivos, tales como los irradiados por los integrantes del equipo de futbol, quienes al finalizar el partido,  se pusieron de rodillas, dieron gracias a Dios y entonaron ese himno potenciador de autoestima colectiva nicaragüense, que entre otras estrofas dice: “Soy puro pinolero, nicaragüense, por gracia de Dios”.

Que tremendo sería que los nicaragüenses nos dispusiéramos a desechar mensajes y estímulos destructores de autoestima colectiva y,  por el contrario, decidiéramos apropiarnos de los positivos.

Cuanto podríamos hacer como país si siguiéramos el ejemplo del equipo nacional de futbol, cuyos integrantes se complementan y ponen todas sus habilidades y capacidades en función de un propósito común: el triunfo.

Los nicaragüenses estamos llamados a ser triunfadores. Podemos ser ese equipo nacional de futbol, cada quién haciendo su parte en el lugar que le corresponde desempeñarse; con un propósito común: mejorar cada vez más el bienestar de toda la población nicaragüense, sin distingo de colores políticos, religiosos o sociales. Ello sin abandonar metas particulares. Tenemos mucho que ofrecer, mucho que dar como ciudadanos y como país.

Anduve en un mercado de Managua y me conmovió escuchar a unas niñas contagiadas de la victoria obtenida por el equipo nacional, entonando incesantemente la estrofa: “Soy puro pinolero, nicaragüense por gracias de Dios”. Esto me indica que la niñez es susceptible a mensajes y estímulos que recibe.

Dispongámonos a renovar el entendimiento, a transformar conductas, a transmitir mensajes y estímulos que edifiquen autoestima colectiva, para fortalecer la capacidad de afrontamiento ante los desafíos de la vida y avanzar hacia el bienestar común de toda nuestra sociedad, particularmente la niñez y adolescencia.

  • Queremos saber de Ud., le invitamos a escribirnos al correo electrónico crecetdm@gmail.com
Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus