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La diplomática estadounidense Phyllis Powers, quien empezó su servicio exterior en la Unión Soviética hace 37 años, considera que hoy Nicaragua tiene “menos problemas de seguridad” que los países del norte de Centroamérica, pero le hace falta infraestructura para facilitar el arribo de más inversiones.

Power finaliza la próxima semana su misión de embajadora en Managua, y también se retira de la vida diplomática tras casi cuatro décadas de experiencia en diferentes países, entre ellos Colombia, Polonia, Jordania, Irak, Perú y Panamá.

¿Cuando vino a Nicaragua, cómo cambió la percepción que usted traía del país, una vez aquí?

Con la nominación para ser embajadora aquí, empecé a leer mucho sobre la historia de Nicaragua, especialmente la historia con los Estados Unidos, y tenemos una historia. Sabía que Nicaragua tenía mucha pobreza, pero no sabía cómo era esa pobreza y cómo afecta lo cotidiano de la gente fuera y dentro de Managua. Me afectó mucho esa pobreza y cómo la gente que está en ese nivel de pobreza tan fuerte estaba tratando de superarla, tratando de sobrevivir; hasta tenían a sus hijos, niños, al lado de ellos en una esquina donde estaban tratando de conseguir suficiente dinero para comprar la cena, posiblemente su única comida del día. Eso me impactó mucho y tuve la idea que necesitábamos enfocar en quienes tenían muy bajos recursos cuando llegué, con esta nueva impresión de Nicaragua y la falta de suficiente trabajo digno, con un salario para vivir. Por eso estamos enfocando en jóvenes de bajos recursos, mujeres con falta de acceso a créditos para que puedan seguir con sus trabajos, como pymes (pequeñas y medianas empresas). En las primeras semanas tenía en efecto lo que pensaba que necesitábamos hacer acá.

¿Cómo ha incidido el tratado de libre comercio (Cafta) para que esa pobreza disminuya?

Las exportaciones de Nicaragua, durante el tiempo del Cafta, han aumentado 160 por ciento, y eso es solo una gota de agua en la manera en que pueden aumentar. Es parte de nuestro enfoque con el sector privado, cómo ellos van a aumentar la competitividad, no solamente de los grandes, de los pequeños, para utilizar el Cafta para aumentar las exportaciones y aumentar las importaciones porque con el Cafta y la nivelación de tarifas, eso significa que la gente nicaragüense puede comprar con precios más bajos, no necesitan pagar un montón por algo que no se ha producido aquí pero sí está importado de los Estados Unidos y otros países de América Central. Entonces, es la competitividad para exportar y también tener la capacidad de comprar lo importado a precios más bajos. Esos son algunos de los beneficios del Cafta. También con el Cafta ha habido muchos entrenamientos para mejorar y apoyar a los nicaragüenses en sus negocios y sus capacidades para exportar… Eso va a generar más empleos con salarios dignos, para una mejor vida.

¿El Cafta ha sido bien aprovechado, poco aprovechado, o dentro de lo normal lo están aprovechando?

Lo están aprovechando, pero siempre los países con un tratado libre comercio, ambos lados, lo pueden aprovechar más. En Estados Unidos hay muchas empresas, pymes, que no lo están aprovechando porque no tienen suficiente conocimiento de cómo hacer negocios acá. Entonces, siempre es de doble vía para aprovechar y beneficiarse de eso. Creo que Nicaragua lo puede aprovechar más y beneficiarse más del Cafta.

Estados Unidos es el principal socio comercial de Nicaragua. ¿Cómo ha visto evolucionar esa relación económica?

De cooperación, en los últimos tres años, a través de nuestro Departamento de Agricultura, hemos invertido más de 41 millones de dólares en programas con pequeños productores agropecuarios, para mejorar sus capacidades de producir, para mejorar sus capacidades, más que subsistencia, y ser parte del mercado acá y en el futuro parte de la exportación a Estados Unidos y otros países. Cuarenta y un millones de dólares bien enfocados en el norte, donde está un sector grande de pequeños productores, y en la costa Caribe.

¿Qué frutos ha visto de eso?

Realmente, muy impresionante. He visitado dos de los programas, con los socios que los están implementando, y los productores están aprendiendo sobre buenas prácticas de agricultura. Están usando esas buenas prácticas para mejorar su capacidad de tener vacas para leche y vacas para carne, y cómo van a tenerlas en su tierra. Normalmente tienen que tener una cerca grande y costosa, y ahora hay una manera que es solamente un cable que pueden mover cuando una parte del terreno ya está gastado, sin comida (pasto), a otro, sin gastar miles y miles de córdobas para construir otra cerca. Han aprendido cómo cultivar un pasto más resistente en la época seca, en verano; entonces tienen suficiente pasto para sus vacas cuando estamos en tiempo de sequía, sin tener que gastar un montón de dinero para comprar algo importado.

Eso me recuerda algo de lo que hacía la Cuenta Reto del Milenio, el programa que perdió Nicaragua. ¿Existe la posibilidad de que Nicaragua pueda recuperar la Cuenta Reto?

Realmente no sé, porque este programa es basado en algunos criterios independientes del Departamento de Estado y de USAID. Son varias fundaciones que están mirando a todo el mundo y todo depende de los parámetros y dónde está, en los niveles internacionales, cada país.

¿Por qué usted tiene tanto interés en la educación de los jóvenes y en que aprendan inglés?

Porque los jóvenes nicaragüenses son el futuro de este país, además de ser parte del presente, y ellos necesitan todas las capacidades para funcionar exitosamente en el siglo 21, y una de estas es el inglés. Hay que ser fluido en inglés para competir por los puestos de trabajo del siglo 21. Entonces, para mí es fundamental que tengamos un enfoque en la educación y el aprendizaje del inglés, porque para mí no es solamente el inglés. En este programa de nuestra oficina de Asuntos Públicos, ofrecemos becas para estos estudiantes porque son jóvenes de bajos recursos, pero el requisito es que ellos tienen que mantener notas en sus clases de colegio de 80 por ciento o más, al mismo tiempo que están manteniendo buenas notas en sus clases de inglés, de Access. Encima de eso, ellos tienen que hacer servicio comunitario, como voluntarios en sus comunidades, para también aprender y entender lo que es ser un ciudadano responsable y activo en sus comunidades. Es un programa, para mí, el microcosmo de lo que la educación necesita para preparar a los jóvenes para este siglo, porque no somos islas en este siglo ni países con fronteras cerradas. Es un mundo bien abierto y somos una comunidad internacional, mundial, y ellos necesitan toda esta educación, inglés y otros idiomas, si pueden, para ser parte de esta comunidad… Hay que ser parte de la comunidad global, para ser exitoso.

¿En esa misma medida que su embajada apoya la enseñanza del inglés, también otorgan becas para estudiar en universidades estadounidenses?

Tenemos muchos programas, inclusive uno de los que están terminando, a través de USAID, se llama Semillas, Seed, y es para jóvenes que van a los Estados Unidos a estudiar, primero a estudiar inglés, y estar en una de las pequeñas universidades dos años para conseguir un Social Degree. Ellos regresan, consiguen muy buen empleo, sirven en sus comunidades como ejemplo y siguen con nosotros; algunos de ellos han sido después de otros programas, incluyendo Fullbright. Cada etapa es algo más en su educación, los estudiantes de Access, muchos de ellos han conseguido becas aquí en Managua para estudiar en la universidad, después viajan a Estados Unidos u otros países para seguir con sus estudios. Aprender inglés abre la puerta de muchas oportunidades. Con otro programa, Chop (College Horizons Outreach Programs), para jóvenes en los últimos dos años de secundaria, para prepararse e introducirse en la vida universitaria, tienen interacción con profesores, aprenden inglés en el campus de la universidad y muchos de ellos también terminan con su programa de dos años en Chop con una beca para la universidad, aquí, en los Estados Unidos o en otro país.

¿Estos programas contribuyen a disminuir la emigración irregular hacia Estados Unidos?

No sé, pero todo lo que hacemos juntos para asegurar que los jóvenes tengan oportunidades en su propio país, en sus propias comunidades, va apoyar en disminuir ese tipo de migración tan peligrosa y sin documentos, porque ellos pueden ver que con la educación hay oportunidades para becas en muchos lugares. Y cuando hallan oportunidades en su comunidad, en su propio país donde está su familia, para qué van a arriesgar su vida para tratar de ir a los Estados Unidos de la manera en que hemos visto tantos pobres jóvenes de otros países. Ojalá que estos jóvenes sigan viviendo en su propio país, contribuyendo al futuro de su país.

La inversión extranjera ha crecido en Nicaragua. ¿Hay más empresarios de Estados Unidos interesados en invertir aquí?

Hay interés de empresas norteamericanas en invertir, pero no es siempre muy fácil. Los grandes pueden sin problemas porque ellos tienen todo el equipo y la infraestructura de su negocio. Los pequeños y medianos que quieren invertir o participar en el Cafta para importar, a veces no les resulta fácil porque ellos no tienen el equipo e infraestructura para venir y ya. Necesitan un poco más de apoyo y en eso estamos, en los Estados Unidos y acá, tratando de asegurar que ellos sepan cómo se tienen que manejar entre las reglas, las leyes y todos los pequeños retos. Hay interés, siempre hay interés porque todos quieren hacer crecer sus negocios.

¿Cuánta facilidad les ofrece el Estado de Nicaragua?

ProNicaragua está tratando de ofrecer… Amcham es parte de eso, el Cosep es parte de eso, pero siempre hay otras cosas que son un poco más difíciles de entender y manejar la ruta. Creo que cada año más están mirando qué pueden hacer en Nicaragua con el negocio que tienen, si va a ser factible; si no va a ser factible, no van a hacerlo. Una de las cosas que siempre hablamos aquí entre las embajadas en la región: La ventaja de Cafta es que los países dentro de Cafta en América Central conforman un mercado más grande que cada uno, y eso es muy atractivo para los empresarios en Estados Unidos, cómo van a utilizar esta región que ya es un mercado grande versus cada país que es un mercado pequeño y es más caro, es más caro individualmente. Si pueden hacer un mercado y una inversión en la región para hacer negocios, es más factible económicamente.

Viendo la región, ¿qué diferencia nota usted en Nicaragua con relación a los otros países centroamericanos?

Lo que diferencia a Nicaragua, especialmente de los países del norte, es que acá hay menos problemas de seguridad. Eso es bueno, pero siempre hay que tener cuidado para mantener menos problemas de seguridad, y eso es un reto para cada país en la región, todos tienen que estar pendientes de eso.

¿Qué ventajas mira en otros países de la región que no mira en Nicaragua?

En algunos casos más infraestructura para apoyar a inversionistas que quieren venir a cualquier país. No soy experta en todos, solo conozco muy bien Panamá y Nicaragua, y puedo decir que en Panamá había mucho más infraestructura enfocada en la inversión extranjera. Eso ayuda mucho a las empresas que quieren invertir en la región. Ellos pueden poner su base allá y luego, con un poco más inversión, pueden tener negocios en el resto de la región.

Su gobierno ha invertido en seguridad en Nicaragua. ¿Qué resultados ha tenido?

Hemos tenido resultados buenos y seguimos trabajando con la Fuerza Naval, la Policía… En nuestra oficina de Cooperación para Seguridad Militar, tenemos un programa con la Fuerza Naval para reacondicionar algunas lanchas incautadas en operaciones antinarcóticos, se llaman Eduardoño y cada una, ahora cuenta con navegación de GPS, sistemas de radio que les pueden comunicar con un centro de operaciones de la Fuerza Naval, con nuestra Guardia Costera y cuando tenemos aviones buscando narcotraficantes, se pueden comunicar con ellos también. Y cada una tiene ahora un espacio cubierto para los marineros que están manejando la lancha, porque antes ellos estaban en un área abierta en el mar, sin protección. También han puesto todo el combustible debajo del nivel de agua, en vez de encima del piso de la lancha donde cualquier narco les podía disparar y hacer explotar las lanchas. Es más seguro ahora. Cada una de esas, 130 mil dólares, y estamos en proceso de hacer más de 33 lanchas así, para mejorar la capacidad, la habilidad y la seguridad de los que están trabajando en mar abierto.

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