8 de enero de 2009
Cuatro fallecidos, entre ellos dos hermanitas nicaragüenses
| END Terremoto aterroriza y mata en Costa Rica
*** Cientos de familias durmieron anoche fuera de sus casas
*** Calles cuarteadas, casas derribadas y vías congestionadas
*** Pequeñas compatriotas vendían cajetas en las calles cuando las sorprendió el sismo
Nacionales
imagen AFP.- Policías y miembros de la Cruz Roja trasladan el cuerpo de una de las víctimas que perecieron ayer martes en Fraijanes, Costa Rica.
Corresponsal Costa Rica
Pánico y llantos se vieron entre la población de las provincias costarricenses de San José, Heredia y Alajuela, luego de que un sismo de 6.2 en la escala de Richter, azotó esa región a eso de la 1:19 de la tarde de este jueves. Con menor intensidad, ese sismo fue sentido en otras localidades de casi todo el territorio tico.
Por la envergadura de los daños, funcionarios del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori), calificaron el movimiento como terremoto, por lo que la Comisión Nacional de Emergencia (CNE), declaró alerta roja en esas provincias a fin de que la ayuda llegue más rápido a la población afectada.
Cuatro muertos hasta anoche
La Cruz Roja costarricense, confirmó el fallecimiento de dos niñas nicaragüenses (hermanas, de 7 y 12 años), después de que éstas quedaron aterradas en una vía del sector de Dulce Nombre, en Fraijanes de Alajuela. Éstas fueron identificadas como Marisela y Tatiana Argüello Díaz. Adicionalmente se corroboró en Moravia la muerte de una mujer adulta por un paro cardíaco, y más tarde, el deceso de otra niña de doce años, de nombre Ana María Rodríguez Picado, quien fue hallada entre los escombros de su vivienda en el precario La Esperanza, también de Fraijanes.
Las pequeñas nicaragüenses se ganaban la vida vendiendo cajetas por las calles, cuando el sismo las sorprendió, y murieron soterradas en circunstancias aún no detalladas. Anoche se desplazó hacia el lugar de la tragedia el embajador Harold Rivas Reyes, a fin de ver la posibilidad de repatriar los cadáveres de Marisela y Tatiana, u ofrecer a la familia otra forma de ayuda.
El temor continuaba creciendo entre los costarricenses ayer a eso de las ocho de la noche, ya que se habían producido más de mil pequeños sismos.
La Cruz Roja de San Pedro de Poás, Alajuela, hasta en horas de la tarde había atendido a unas 20 personas por heridas y golpes a consecuencia del sismo, sin embargo, la cantidad a nivel de otras zonas es mayor.
El epicentro del terremoto de origen tectónico no volcánico, fue localizado en San Pedro de Poás, a unos 6 kilómetros del cráter del volcán Poás, a una profundidad de 28 km, y luego del sismo de 6.2, se dieron más de 150 replicas antes de las cuatro de la tarde. En horas de la noche, las réplicas ya ascendían a 200.
En las primeras imágenes que fueron captadas por los medios televisivos se observó que la infraestructura vial y muchas viviendas fueron dañadas, principalmente en Alajuela y en Heredia, no obstante, en la capital también algunos edificios sufrieron afectaciones.
Agrietamientos severos en calles
Karla González, Ministra de Transportes, confirmó los agrietamientos severos en las vías que conducen a San Miguel, Puerto Viejo y La Virgen de Sarapiquí, en Heredia. También se reporta el desbordamiento de ríos en la zona de Vara Blanca y el derrumbe de diversas vías que mantiene el paso interrumpido.
Se informó, adicionalmente, la incomunicación y aislamiento de muchas comunidades al caer o dañarse puentes. Su atención y traslado esperaría hasta este viernes por la mañana, ya que las condiciones del tiempo no permitían el transporte aéreo. Se reportó que varios vehículos quedaron atrapados entre los derrumbes, pero no se indican víctimas fatales.
Avenidas y calles atoradas
El llanto y el temor de las familias afectadas era más que evidente. “Gracias a Dios no estábamos en la casa cuando se desplomó. Lo importante es la vida. Lo demás lo reponemos”, consolaba Juan Carlos a su esposa, que mantenía un llanto desolador.
La historia de esa pareja se repetía por decenas, pero aún no hay una estadística real de los daños, aunque un comité especial del gobierno se reunió al término de la tarde para las debidas evaluaciones y las medidas a tomar.
En tanto, en la capital, las principales avenidas se atoraron al fallar los semáforos y porque muchos querían llegar a sus casas. En el centro se ordenó la evacuación de los edificios altos y se cerraron algunas vías para evitar riesgos de que se desprendieran materiales que pudieran lesionar a las personas.
Telecomunicaciones saturadas
De igual forma, se orientó cerrar el aeropuerto internacional “Juan Santamaría” y el “Tobías Bolaños”, al tiempo que se evacuó el hospital México. El Hospital “Calderón Guardia” también sufrió daños y las telecomunicaciones fueron suspendidas por varios minutos, pero cuando se habilitó la comunicación, era imposible la transmisión de palabras y de datos por la saturación del sistema.
Por varias horas, en la capital se observan cientos de trabajadores que permanecieron afuera de sus oficinas por el temor que provocaban las réplicas. En el caso de algunos nicaragüenses, éstos de inmediato trataron de comunicarse con sus familiares en Nicaragua pero les resultó difícil.
“Hasta después de una hora pude avisarles que estábamos bien. Fue algo horrible. Fue como revivir el terremoto del 72 en Managua”, comentó aún asustada Carmela Ampié, de 52 años.
Por su parte, Carolina Castañeda expresó que tuvo que salir a la calle con sus dos hijos por el temor de que le cayeran las paredes en la cuartería donde vive. “Se sintió bien feo, y aprovecho para decirle a mi familia en Boaco que todos estamos bien”, agregó.
Mensaje de Arias
El presidente de la Comisión Nacional de Emergencias, Daniel Gallardo, informó que el decreto de la alerta roja permitió activar los comités locales en el Valle Central para revisar la situación y atender la emergencia. Recomendó a la población tomar las medidas del caso y no entrar en pánico.
Por su parte, el presidente Oscar Arias declaró que los daños materiales son grandes, que hay muchas vías destruidas, casas dañadas, pero “lo más lamentable fue la muerte de tres niñas y de una persona adulta”.
El mandatario hizo un llamado a la calma a la población, y anunció que la mañana de este viernes visitará la zona más afectada para conocer los daños y poder definir más acciones.
Cientos en albergues
“Les aseguro que las instituciones involucradas están haciendo todo lo posible para atenderlos y llevarles ayuda”, adujo. A su vez dijo que fue un “acontecimiento trágico”, pero hay que entenderlo porque estamos en una región que está expuesta a este tipo de actividad sísmica.
Este jueves, cientos de personas permanecerían en albergues y hasta en campamentos, mientras les llega la ayuda y se calman la replicas. Además, por temor a que sus viviendas colapsen.
Asimismo, el embajador de Nicaragua en Costa Rica, Harold Rivas, se solidarizó con el pueblo costarricense “por la tragedia que viven”, e informó que visitará este viernes algunas zonas afectadas para determinar cómo el gobierno de Nicaragua podría ayudar a las víctimas.