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Las temperaturas superiores a los 40 grados Celsius y la falta de lluvia durante este invierno no son una preocupación para más de una docena de productores de Las Segovias, en el norte de Nicaragua, donde un proyecto de cosecha de agua les garantiza una variedad de productos agrícolas y una crianza exitosa de su ganado, a pesar de las adversidades climáticas.

Maíz, frijoles, cebollas, chiltomas, tomates y pepinos, además de pasto para el ganado y hasta la crianza de tilapia, para obtener el máximo provecho de la reserva de agua, son parte de los beneficios obtenidos con esta alternativa.

A los pies del cerro El Quisuca fue construida una represa que cuenta con unos 18,000 metros cúbicos de agua. Es esta reserva la que ha cambiado la realidad económica de Amparo Montoya Moncada, propietaria de la finca La Majada, de 120 manzanas, ubicada en la comarca El Chinchal, de Somoto, a 216 kilómetros de Managua.

Ahora yo no me preocupo por la falta de lluvias, porque si caen cinco o seis esa agua se capta y me quedo trabajando aunque después no llueva". Amparo Montoya Moncada,  propietaria de la finca El Chinchal, en Somoto.

La propiedad de Montoya está ubicada en el llamado Corredor Seco de Nicaragua, una zona que se ha identificado como la más vulnerable ante el cambio climático y que afecta a unos 33 de los 153 municipios del país.

“Por estos momentos, con esta falta de lluvia y con este cambio climático, yo no tuviera nada. ¿De dónde tendría?”, cuestiona la propietaria, mientras recorre una milpa repleta de mazorcas que pronto serán cosechadas. Un panorama que sería muy diferente sin el proyecto, pues según los productores ahí el sol tuesta hasta el monte.

Capturan la lluvia

La represa se alimenta de la lluvia. Cuando esta cae, el agua es “capturada” en la represa que cuenta con una sencilla ingeniería de tubos y llaves, que más tarde permite administrar el líquido por un sistema de riego por goteo, aprovechando la gravedad para no depender de energía eléctrica y ahorrar gastos.

“Ahora --asegura Montoya-- yo no me preocupo por la falta de lluvias, porque si caen cinco o seis esa agua se capta y me quedo trabajando aunque después no llueva", celebra.

La represa fue construida hace tres años con el apoyo técnico y financiero de varios organismos. Según Montoya, sin esta, su finca estaría colapsada económicamente. "¿Con qué iba a mantener mis 50 cabezas de ganado? Ahorita (en cambio) ya ensilé alimentos para mantener a los animales por el resto del año. Ya no compro las pacas de pastos, como antes. Los terneros los mantengo en el corral, sanos, con su alimento fresquecito y su concentrado”, compara.

En el municipio de Somoto, existen otras 16 represas para la cosecha de agua, y tres tienen las experiencias más exitosas. Son las que aprovechan el productor Víctor Beltrán, en el municipio de San Lucas, y Henry Flores, en la comarca Icalupe, donde además esa represa está flanqueada por pinares.

Cerca de ahí, en el municipio de Jalapa, del departamento de Nueva Segovia, donde el clima es húmedo y hay inviernos más lluviosos, también se han construido otras represas, como la del productor Alexis Cáceres Moncada, en la finca El Porvenir, de la comarca Monte Frío, que recolecta 87,000 metros cúbicos de agua y le permite cosechar granos básicos, entre ellos arroz.

O en la zona de Teotecaciente, donde Pedro Joaquín González, de la finca La Florecida, también sobresale con el proyecto.

Más conocimientosLa represa es protegida con vegetación.

En La Majada, de Somoto, ahora reuniendo su cosecha de chiltomas, Amparo Montoya también cuenta con orgullo que su ganado está certificado como sano, sin enfermedades, y con prácticas de ordeño limpio, a partir de los conocimientos que obtuvo de los técnicos del Instituto de Promoción Humana y Progresa, que ejecuta Catholic Reflief Service en Nicaragua, con fondos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.

Fue con las lluvias de la primera quincena de junio que Montoya sacó la primera cosecha de maíz, frijoles y hortalizas. Y aún tiene más de 2,000 metros de agua que ahora aprovecha para sembrar sorgo.

“Hay gente que se expresa pesimista '¿Para qué cosecha de agua, si no llueve?’, nos dicen, pero ahorita, Dios sabe, de repente cae agua, y esa agua la cosechamos en esta represa”, festeja la productora somoteña.

En las fincas donde se han instalado estas represas, la actividad agrícola es permanente. No importa si por ahora no llueve.

También crían tilapias

La reserva de agua de la finca El Chinchal, de Amparo Montoya, burbujea por todos lados. Son los peces tilapias que la productora también cría como un agregado y con gran demanda de parte de restaurantes de Somoto. Según Montoya ha llegado a sacar hasta 2,010 libras que vende a C$40 cada una.

Otros productores también están comenzando a aprovechar este beneficio.

Con la producción que Montoya tiene asegurada también elabora cuajada. Cada tarde prepara unas 15 o 20 libras que vende a C$50 por libra.

Además, está impulsando una agricultura 100% orgánica, que poco a poco está beneficiando también la producción de su ganado.

“Utilizamos el ajillo, la cebolla, las hojas de neem y de madero negro para elaborar los insecticidas. Con los otros venenos (envasados) afecta la salud del trabajador que fumiga. Con los orgánicos, la gente se protege", aconseja Montoya.

El proyecto de cosecha de agua para la agricultura de riego fue promovido por el Fondo  Latinoamericano para Arroz de Riego (FLAR), la Asociación Nicaragüense de Arroceros (ANAR), el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), el Fondo Común de los Productos Básicos (CFC), alcaldías y el Gobierno central.

 

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