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La Selección Nacional de Futbol y los miles de mujeres y hombres que asistieron al estadio a presenciar el partido entre Nicaragua y Jamaica, nos hicieron el mejor regalo que podíamos recibir los nicaragüenses en el contexto de las actuales fiestas patrias, desataron un avalancha azul y blanco, nos obsequiaron una transfusión colectiva de amor patrio. Los jugadores, defendiendo segundo a segundo, como espartanos, la ansiada clasificación a la siguiente ronda, y los asistentes apoyando masivamente al equipo nacional y en todo momento, honrando los símbolos patrios, con los que forraron las graderías, y entonaron desde lo profundo del corazón el Himno Nacional.

La Biblia en el evangelio de Lucas dice: Todo país dividido contra sí mismo es asolado; y toda casa dividida contra sí misma, se derrumba. Por muchos años hemos vivido en discordias y disensiones, en polarizaciones principalmente por motivaciones políticas, y hay quienes han querido hacernos creer que este país, nuestro país es imposible, y han acuñado la frase: en Nicaragua el corcho se hunde y el plomo flota, contrariando las leyes de la física.

Sin embargo, en estos días hemos visto como este país se ha unido alrededor de un propósito común; queda claro que los nicaragüenses tenemos sentido y amor por nuestra nación; ha quedado en evidencia que somos capaces de dejar atrás diferencias y unirnos para tener la fortaleza de enfrentar retos, por muy complejos y difíciles que parezcan, y salir adelante.

Los frutos de esta jornada han sido diversos, entre ellos creo que es importante destacar que la mayoría hemos adquirido nuevas y renovadas esperanzas. Se puede salir adelante cuando hay unidad, cuando surgen actores calificados con la capacidad de convocatoria como la que ha demostrado este equipo nacional de futbol.

Un país dividido no prevalecerá, no saldrá adelante, por lo tanto hay que trabajar duro por la unidad, y de esa manera tener la fortaleza para ser factores de unión y no de división; de desarrollo y no de atraso; para amar al prójimo como a nosotros mismos, y tener la capacidad y la sensibilidad para dar la mano a quienes más necesitan, para quienes requieren más y mejores oportunidades en todos los ámbitos.

Que esta avalancha de azul y blanco a la que hemos estado sometidos en los últimos días, esa actitud y conducta de respeto, tolerancia y convivencia manifestada por la población nicaragüense en el contexto de los últimos acontecimientos futbolísticos, se interiorice y se convierta en una práctica permanente y cotidiana que nos conduzca a ser cada vez mejores como padres o madres, esposas o esposos, hijos o hijas, trabajadoras o trabajadores, en fin, mejores ciudadanos o ciudadanas.

Invito a bendecir nuestra patria, a no cesar de hacerlo. Dios nos ha dado un país rico en recursos; nosotros, los habitantes, somos el recurso más preciado de esta nación. Demos gracias a Dios por las cosas buenas que suceden y van a continuar sucediendo. Nuestro país está llamado a prosperidad, hay promesa de Dios para nosotros, muchas miradas en el exterior se están posando en Nicaragua. Pidamos a Dios para que la paz fluya como río de agua viva; que ponga amor y compasión por este país, en el corazón de los liderazgos de todos los sectores.

Queremos saber de Ud., le invitamos a escribirnos al correo electrónico crecetdm@gmail.com

 

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