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Ondeantes banderas teñidas de azul y blanco adornan desde principios de mes la emblemática hacienda San Jacinto. Ubicada 39 kilómetros al noroeste de Managua, dicho sitio fue el escenario de la lucha entre filibusteros y nacionales, donde estos últimos tenían el propósito de defender la soberanía de Nicaragua. Alumnos de todo el país llegan estos días a este sitio para conocer de la histórica batalla.

Sobre la Carretera Panamericana, la estatua de Andrés Castro, uno de los héroes en la batalla, indica el desvío de 3 kilómetros hacia el este para llegar a la hacienda. La finca fue construida en 1841, quince años antes de la famosa batalla y su dueño fue Miguel Bolaños, tatarabuelo del expresidente Enrique Bolaños.

La casa se edificó con paredes de adobe, techo de tejas con cielo raso de caña de castilla y un corredor con barandas. En sus inicios, la finca poseía potreros y cercas de piedra volcánica; sin embargo, por el paso del tiempo “estas últimas características ya no se ven”, destacó el historiador Clemente Guido.

Durante todo este tiempo, la hacienda San Jacinto ha experimentado algunas transformaciones. Félix López, guía del museo, explica que a partir de 1956, con motivo del primer centenario de la batalla, el sitio fue restaurado y declarado Monumento Nacional. Posteriormente, en 1980 y 1991 fue renovado por la Dirección de Patrimonio Cultural. “Son cambios leves, porque lo que se quiere es mantener la estructura original del establecimiento”, comentó López.

  • En sus inicios, la hacienda San Jacinto poseía potreros y cercas de piedra volcánica; sin embargo, por el paso del tiempo, “estas últimas características ya no se ven”, destacó el historiador Clemente Guido.

Recordando la historia

La batalla que se libró en la hacienda San Jacinto fue una de las más memorables durante la Guerra Nacional. Un guía en la hacienda es el encargado de refrescar la memoria a cada uno de los visitantes y transportarlo al contexto histórico de 1856.Algunos objetos utilizados en la lucha contra los filibusteros.

En la primera sala de la finca, denominada Causas y Consecuencias de la Batalla, se observa un mural que refleja el enfrentamiento entre los patriotas y filibusteros. Fue elaborado en 1963 por Luis Vergara Ahumada, un
pintor chileno.

Mientras se aprecia la obra, Félix López explica que en 1855 desembarcaron en el puerto El Realejo, William Walker y sus soldados.

“Los legitimistas se percatan de su grave error al permitir la entrada de los filibusteros; y el 12 de septiembre de 1856, democráticos y legitimistas firman un acuerdo llamado Pacto de los Partidos, para expulsarlos del país”, expuso López.

Frente al mural se encuentra una maqueta con las posiciones de ataque de cada uno de los bandos enfrentados. El guía del museo se encarga de explicar las estrategias de combate, entretanto, continúa explicando la situación política y social del país durante aquellos años.

En otro sector del mismo salón hay una exposición de los fusiles utilizados durante la gesta histórica. De acuerdo con López, “estas armas de vaquetas fueron traídas desde Guatemala por el presidente y héroe de Centroamérica, Mariano Paredes, en 1854”.

Símbolos y héroes

La segunda sala es dedicada a los símbolos nacionales. En ella se aprecian cada una de las banderas que ha tenido Nicaragua, así como la bandera multicolor representativa de la comunidad indígena de Matagalpa.

La hacienda San Jacinto.   López nos recordó la hazaña de la lucha del 14 de septiembre de 1856: “Fueron 60 indígenas flecheros provenientes de Matagalpa quienes el 11 de septiembre del mismo año llegaron a la hacienda para reforzar al general José Dolores Estrada. Su intervención en la batalla fue determinante para la victoria final”.

 En la misma sala se observa el pájaro, la flor, el árbol, el escudo nacional y una partitura con las notas musicales del Himno Nacional.

Finalmente, en el salón Objetos y Mobiliarios de la Época se observan diversos enseres de 1856, entre ellos una base de tintero y una carátula de reloj perteneciente al general José Dolores Estrada.

Jornada 2015

Al lado izquierdo del salón está el “Parte de Estrada”, el único documento que “testifica la participación de nuestros héroes en la batalla, el cual fue redactado el mismo 14 de septiembre de 1856 por el general Estrada”, detalló López. Igualmente, se puede contemplar el cuadro de honor de todos los caídos durante la batalla.

En lo que va del mes, la hacienda San Jacinto ha atendido a más de 5,000 alumnos. “Desde la semana pasada el Ministerio de Educación ha estado realizando varias actividades culturales, por lo que hemos atendido a filas de estudiantes”, comentó Félix López.

La hacienda San Jacinto está adscrita al Instituto Nicaragüense de Cultura, el cual para mejorar la atención durante estas fechas patrias, envía a más guías para cubrir la demanda de público. También colabora con viáticos a los agentes policiales que cuidan el lugar.

Horarios

Durante el mes de septiembre, la entrada a la hacienda San Jacinto es gratuita. El resto del año, los niños pagan C$10, los adultos C$20 y los extranjeros US$4. El museo atiende de martes a domingos, de 8:30 a.m. a 4:00 p.m.

Monumentos recuerdan la gesta heroica

IMPORTANCIA • Según el historiador Clemente Guido, “fue en los años 50 que se rescató del olvido la Casa Hacienda San Jacinto. Por medio de un decreto ejecutivo se declaró Patrimonio Nacional y se orientó su compra por el Estado”. Dicho decreto ejecutivo publicado en La Gaceta, diario oficial de Nicaragua, el 14 de enero de 1956 se estableció la construcción de lo que hoy es el Museo San Jacinto, debiendo repararse la casa y corrales, respetando fielmente la estructura y disposición originales.

En efecto, los cambios que se le han hecho a la hacienda son menores. “Por ejemplo si la cerradura se fregó, se manda a reparar inmediatamente. La edificación es la misma de hace 159 años”, confirmó Félix López, guía del museo.

Además del célebre cuadro “La Batalla de San Jacinto”, obra del chileno Luis Vergara Ahumada, otro de los valores agregados a la finca es “la cripta de los tres indios flecheros descubiertos hace unos cinco años y que están enterrados en la hacienda como un homenaje a los 60 flecheros que participaron en la batalla”, refirió Guido.

Otros monumentos que exhibe la hacienda son: las estatuas a Andrés Castro (en la entrada a la finca), realizada por la escultora Edith Grøn, y al general José Dolores Estrada, por Fernando Silva, así como una distinción a cada uno de los escudos nacionales de Centroamérica.

 

 

 

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