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La educación es la mejor forma de combatir el trabajo infantil, dice Philippe Barragne-Bigot, el representante de Unicef en Nicaragua que está por concluir su misión.

El funcionario, sin embargo, se refiere a una educación obligatoria para garantizar que los niños estén en las aulas.

En su gestión, ¿cuáles fueron los principales avances que notó en Nicaragua en cuanto a la niñez?

Ha avanzado mucho en el cumplimiento progresivo de los derechos de la niñez y adolescencia, principalmente en los esfuerzos gubernamentales en la creación y promoción de políticas, leyes y programas. Por ejemplo, Nicaragua cuenta con una Política de Primera Infancia, que ubica a la niñez en el centro de sus decisiones. Esta política ha impactado positivamente en el trabajo conjunto entre las instituciones, es decir, los derechos de la primera infancia se ven de manera transversal. En el ámbito de legislación se ha avanzado en la creación del Código de la Familia, que constituye un hito histórico para el país. Este código es novedoso e implica un reto para el Estado de Nicaragua con todas sus instituciones y para todos los sectores de la sociedad, para que se cumpla con lo establecido por la ley en todos los ámbitos.

No puedo dejar de mencionar la Ley 779, la cual promueve una cultura del diálogo, nuevas relaciones de respeto y equidad entre hombres y mujeres, dentro y fuera de la familia.

Sin embargo, todavía hay desafíos, sobre todo en el acceso a los servicios básicos con calidad, especialmente en las poblaciones más distantes y vulnerables del país. La calidad de la educación es otro de los fuertes retos, para hacerle frente a los desafíos en materia de nuevas competencias y habilidades que requieren los adolescentes y jóvenes para enfrentar los desafíos que presenta el siglo XXI. Una educación inclusiva y de calidad, plurilingüe y multicultural.

Entre los retos, ¿cuál debe priorizarse: alimentación o educación? ¿Por dónde dar los primeros pasos en un país que sigue sufriendo hambre y que según cifras de Unicef tiene a 500,000 personas de entre 3 y 17 años fuera del sistema escolar?

No podemos escoger un derecho por encima del otro. Estos deben verse como un continuum. Por ejemplo, las mujeres embarazadas que reciben junto con su pareja o familia una buena consejería nutricional en lactancia materna y en estimulación temprana, sientan las bases para que sus niños y niñas tengan mayores oportunidades de crecer sanos y bien alimentados. En este orden hay grandes esfuerzos con el Modelo de Salud Familiar que implementa el gobierno con una amplia participación de la comunidad.

Usted ha impulsado el registro de la niñez menor de edad, ¿cuál es la nota que otorga a Nicaragua en ese tema?

Es complejo dar una calificación a este tema, porque no es fácil cuantificar todos los esfuerzos realizados para garantizar la inscripción de nacimiento de un niño o niña, que es un paso fundamental para su protección.

El nuevo Código de Familia y Niñez contribuye al proceso de inscripción de las niñas y los niños nicaragüenses, ya que estipula la inscripción gratuita hasta los 7 años de edad. Además, divide las responsabilidades entre las instituciones como el Registro del Estado Civil de Personas, las alcaldías municipales, Minsa, Mifan, entre otras. Con el fin de brindar un mejor servicio a la población, tomando en cuenta las dificultades que tienen los pobladores de comunidades alejadas para llegar a las cabeceras municipales para tramitar la inscripción de sus hijos e hijas.

Una buena práctica en este tema es que las instituciones del Estado sigan articulando el trabajo.

Un reto que aún queda pendiente es concluir el proceso de creación de una nueva Ley de Registro del Estado Civil de las Personas y su reglamento que sea actual, integral y eficiente.

El trabajo infantil en países pobres como Nicaragua sigue teniendo alta incidencia. Al 2005 se estimaba que había 240,000 menores de edad trabajando, ¿cuáles son las recomendaciones para erradicar esa práctica?

Es de vital importancia asegurar que el flagelo de la explotación laboral de la niñez y la adolescencia desaparezca. Es urgente proteger a las niñas y los niños frente a cualquier tipo de trabajo.

Muchas niñas y niños comienzan a trabajar a edad temprana y dejan la escuela para ir a trabajar y contribuir con el sustento familiar. En muchos casos se considera normal que los niños y las niñas trabajen largas horas antes o después de la escuela, o que trabajen todo el día y la noche y no asistan a la escuela.

En los cafetales se ha notado una disminución del trabajo infantil, ¿cómo extender esa experiencia a otros sectores?

Es posible encontrar a niños y niñas que trabajan en la agricultura, en el comercio, en fábricas, en la pesca, en mercados, en los hogares, cuidando a otros niños y niñas, en la artesanía, en restaurantes, en vertederos de basura y en las calles. La mayoría de los niños y las niñas que trabajan se dedica a la agricultura, un trabajo extremadamente peligroso, ya que puede consistir en trabajo manual arduo, que requiere largas jornadas y en el que se manipulan pesticidas y herramientas peligrosas.

Creo que la clave es la concientización tanto de padres y madres, así como de la empresa privada para desconstruir ciertas creencias que consideran el trabajo infantil como normal, educativo y formador.

Los planes gubernamentales para sacar a los niños de los semáforos, ¿cómo los valora?

La erradicación del trabajo infantil es una prioridad que han asumido diferentes instituciones del Estado como el Mifan, Mitrab y Mined; con el apoyo del Cosep, del Poder Judicial y líderes de las diferentes centrales sindicales de trabajadores. Desde el 2008, que se ejecuta el Programa Amor se establece que todas las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a crecer sin riesgo, estar en la escuela y a crecer bajo el cuidado de una familia. La estrategia de garantizar la permanencia de las niñas y los niños en la escuela, reduce la posibilidad que realice algún tipo trabajo.

Y en cuanto al trabajo infantil, ¿cómo está Nicaragua en comparación con el resto de los países vecinos?

El año pasado, Nicaragua firmó con la Organización Internacional del Trabajo la hoja de ruta para erradicar las peores formas de trabajo infantil para el 2016 y la totalidad del trabajo infantil para el 2020. Según este documento, Nicaragua será el último país de la región que termine con el trabajo infantil.

La educación obligatoria es una de las maneras más eficaces de la lucha contra el trabajo infantil. La estrategia más efectiva para erradicar el trabajo infantil es garantizar la educación de las niñas y los niños. Los niños que abandonan la escuela debido a normas culturales impulsadas por el ciclo de la pobreza, y la falta de oportunidades económicas hace que la escuela parezca inútil.

Hemos visto en los últimos meses a jóvenes y adolescentes involucrados en homicidios, ¿cómo amenaza esa situación el futuro de los niños?

Hay que recordar que detrás de cada adolescente o joven que está en riesgo o que entró en conflicto con la ley, existen historias complejas y donde posiblemente no le fueron cumplidos sus derechos y garantías por su entorno protector más cercano, es decir, su familia.

Aspectos fundamentales para la prevención de la violencia en sus diferentes manifestaciones, según el Estudio Mundial de Violencia realizado por las Naciones Unidas, es la promoción de la comunicación asertiva en la familia, la promoción de valores en la familia, la convivencia pacífica de toda la comunidad, entre otras estrategias.

Significa que en el modelo para la prevención de la violencia, como el acoso escolar, involucra tanto a los estudiantes como a los profesores, a consejeros escolares, funcionarios, padres, madres, líderes religiosos y comunitarios. Esto válido también para el tema del bullying o acoso escolar entre pares. Unicef apoya al Mined en el fortalecimiento de los consejeros escolares: espacio donde padres y madres de familia, estudiantes y docentes convergen, y dentro de los cuales vamos a trabajar con particular énfasis el tema de la violencia en las escuelas, incluido el acoso escolar sistemático entre pares.

Mi recomendación es seguir desarrollando el Sistema de Justicia Penal Especializado para Adolescentes, para que sea completo también en la práctica. Paralelamente hay que trabajar junto con los medios de comunicación, escuelas, familias, comunidades y autoridades para cambiar la percepción negativa hacia los adolescentes y jóvenes infractores. Para que la sociedad vea en ellos el recurso más importante que tiene el país, su niñez y adolescencia.

Unicef viene colaborando con la Dirección de Asuntos Juveniles de la Policía Nacional y la Dirección de Resolución Alterna de Conflictos de la Corte Suprema de Justicia, las Mesas Departamentales de Trata de Personas, con diversas iniciativas con adolescentes fuera de la escuela, logrando que muchos de ellos regresen a la escuela y hagan las paces con los adolescentes de otros grupos en riesgo.

Usted ha dicho que para las normas sociales de agresividad, es clave entablar un diálogo con los niños y no corregirlos a gritos, ¿cómo romper con una cultura que educa a gritos y hasta con golpes a los menores de edad?

Educar, sensibilizar y concientizar a los padres de familia, a docentes y a la comunidad en general contribuiría a una cultura del buen trato hacia la niñez y adolescencia. Estoy seguro que los padres y madres no quieren maltratar a sus hijos e hijas, pero ellos no han sido enseñados para educar con cariño y ternura. Disciplina no es sinónimo de golpe, maltrato o grito, entonces aquella frase de “te pego porque te quiero” es absolutamente intolerable.

¿Cómo valora la situación de la niñez nicaragüense con respecto al resto de Centroamérica, tomando en cuenta la violencia en el Triángulo del Norte, pero también los mejores niveles en el sur (Costa Rica y Panamá)?

La mayoría de las familias nicaragüenses tiene una gran fortaleza que se destaca y es el valor de la familia, y lo cultiva. La niñez nicaragüense cuenta con la riqueza de la solidaridad familiar.

A mí me parece que Nicaragua ha formado un escudo de protección ante el flagelo de la violencia y los retos de la globalización, al concertar el trabajo de los diferentes ministerios, incluyendo la Policía Nacional, para asegurar que la niñez --en particular-- goce de un ambiente armonioso en el cual pueda desarrollarse integralmente.

Al culminar su misión en Nicaragua, ¿cómo definiría la experiencia que ha tenido en este país?

Me llevo junto a mi esposa y mis hijos muchos recuerdos, sobre todo la calidez y solidaridad humana de su población; amistades que me han hecho sentir como en casa y sobre todo los rostros de niñas y niños y adolescentes que ahora gozan de vacunas, educación gratuita, inscripción de nacimientos, servicios de salud y casas maternas, iniciativas del Gobierno que Unicef apoya.

¿Qué es lo que más lo marcó en Nicaragua y qué extrañará más?

Muchas cosas. La gentileza y la gran diversidad de sus pueblos. Su inmensa cultura y su gallopinto…

El funcionario

Philippe Barragne-Bigot, Representante de Unicef en Nicaragua.

Tiene casi 19 años de pertenecer a la Unicef y se graduó por la Universidad de Bordeaux en 1983.

Habla cuatro idiomas: francés, portugués, inglés y español.

El funcionario muestra interés en la infancia, ayuda humanitaria, desastres naturales, entre otros.

 

 

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