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Pese a que Nicaragua siempre se ha caracterizado por ser una nación rica en áreas verdes, en los últimos años la cobertura boscosa del país pasó de 8 millones a tan solo 3.2 millones en el 2007, destaca el ambientalista y presidente del Fondo Nacional de Reciclaje (Fonare), Kamilo Lara.

Aunque el país sigue teniendo un mayor número de hectáreas de bosques en comparación con otros países de la región, “se nos ha acabado un 59% del bosque natural producto de los incendios, falta de manejo correcto de cuencas y el avance de la frontera agrícola”, explicó Lara.

En zonas verdes como Ticuantepe, Nindirí, las partes altas de Las Sierritas y El Crucero, conocidas como la Cuenca Sur, solo existe el 1% de bosque natural.

Lara expresó que las razones de la casi desaparición de los bosques en esta zona está relacionado con la agricultura y los emprendimientos habitacionales, actividades que no han sido realizadas de forma adecuada.

Debe establecerse una ley de ordenamiento territorial para así respetar el uso del suelo, que tiene que ver con la agricultura, asentami-entos humanos, ganadería de acuerdo a la vocación de la tierra”.  Kamilo Lara, Fondo Nacional de Reciclaje.

Lara sugiere que para controlar la rápida desaparición de los bosques “debe establecerse una ley de ordenamiento territorial para así respetar el uso del suelo, que tiene que ver con la agricultura, asentamientos humanos, ganadería de acuerdo a la vocación de la tierra”.

Para conocer con seguridad cuánto se ha perdido de la cobertura boscosa, Velia Castillo, oficial de incidencia para temas forestales del Centro Humboldt, refirió que actualmente varios organismos e instituciones realizan la actualización del mapa de los suelos.

Sin embargo, para Kamilo Lara, con o sin mapas de suelos actualizados, es fundamental que “se ponga freno al avance de la frontera agrícola y que se reforesten algunas zonas de bosque que han sido utilizadas para fines productivos en los últimos años”.

Lo que nos queda

Las regiones autónomas del Caribe nicaragüense poseen el 62.7% del total de los bosques a nivel nacional, mientras que el Pacífico y centro del país tienen el 37.3% restante, según el Inventario Nacional Forestal 2007-2008 publicado por el Instituto Nacional Forestal (Inafor).

En cuanto a hectáreas, la Región Autónoma del Caribe Norte y la del Sur poseen 2,041,200, y el resto del país posee 1,212,945.

En el caso de Bosawas sobresale una afectación de aproximadamente 92,000 hectáreas en la zona núcleo, cuya principal causa son los incendios forestales. Ahí, indicó Lara, la zona de amortiguamiento ya fue ocupada por los pobladores.  La Reserva Indio Maíz es la segunda más afectada por el avance de la frontera agrícola, ocupación de colonos e incendios forestales.

Algunas acciones tanto de la sociedad civil como del Gobierno se han centrado en campañas y jornadas de reforestación, pero para Lara estas iniciativas no se realizan “de forma sostenida”.

Afectaciones

Uno de los efectos de la deforestación en zonas cercanas a fuentes de agua lo sufren pobladores de Bluefields, debido a que la reducción de dichas zonas y los problemas derivados a su accesibilidad obligan a las autoridades a distribuir el servicio en “muchas comunidades y barrios donde tiene que pasar por un proceso de desalinización, porque lo que les llega es agua de mar, lo que implica un gasto considerable para el Gobierno”, detalló Velia Castillo, quien ha realizado estudios sobre el proceso de deforestación en el Caribe.

 

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