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  • ACAN-EFE

El asesinato de un estudiante de secundaria a manos de otro adolescente del mismo colegio ha encendido la alarma en Nicaragua sobre el acoso escolar o bullying que sufren algunos niños en los colegios del país centroamericano.

Tras el ataque con arma blanca que causó la muerte del estudiante de 19 años el pasado 28 de agosto, el Gobierno inició una campaña para prevenir el acoso, una iniciativa que incluye jornadas de estudio, reflexión y aplicación de medidas prácticas.

La Arquidiócesis de Managua, Masaya y Carazo, en el Pacífico nicaragüense, ha comenzado también a celebrar congresos para debatir sobre el acoso escolar, dirigidos principalmente a los jóvenes.

Con el fin de combatir las “terribles” consecuencias del acoso escolar, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) ha recomendado a Nicaragua “hacer una medición objetiva de la situación de convivencia en cada una de las escuelas”.

Baños atemorizan

En Nicaragua, dos de cada tres niñas y adolescentes de entre 10 y 17 años de edad, sienten inseguridad al usar los baños en sus colegios, de acuerdo con el estudio “Situación de las niñas, adolescentes y mujeres jóvenes en Nicaragua”.

La causa es que ese lugar es visto por las niñas como el sitio donde hay “mayor posibilidades de ser abusadas sexualmente o ser maltratadas” física y psicológicamente, según el estudio realizado en 2014 por un equipo de investigación de la Universidad Centroamericana (UCA), junto con el organismo Plan Internacional Nicaragua y otras entidades de la sociedad civil.

Más de la mitad de las niñas encuestadas señaló que la inseguridad en los baños es generada por sus mismos compañeros de clase que, en muchos casos, “las graban con los teléfonos celulares o les levantan la falda cuando caminan hacia el baño”.

“En esos lugares (los baños) existe una mayor posibilidad que se dé el bullying, acoso o violencia, también la discriminación”, advierte el director de Plan Internacional Nicaragua, Patricio Lara.

Consecuencias

Para el todavía representante en Managua de Unicef, el francés Phillippe Barragne-Bigot, las consecuencias del acoso escolar son “terribles”, ya que provocan “destrucción psicológica” en las víctimas, y convierte en delincuentes en potencia a los agresores.

Los testigos del acoso también sufren secuelas en su autoestima, puesto que “van a tener miedo de transformarse en víctima o se va a transformar en victimario o victimaria”, dijo a Efe el diplomático.

La víctima, además de manifestar baja autoestima, también va “perdiendo su estímulo para progresar en la vida”, advirtió.

El acoso escolar trasciende las escuelas y repercute en la vida social y económica de un país, afirmó Barragne-Bigot. “La violencia en la escuela es un cáncer que realmente mata a fuego lento”, alertó.

Las manifestaciones de violencia escolar más comunes son los insultos, miradas de reprobación, golpes y burlas, de acuerdo con las autoridades.

Línea de emergencia

En su campaña, el Gobierno ha pedido una participación activa a los directores de colegios, docentes y padres de familia.

La idea es “profundizar esa promoción de valores y construir rutas de entendimiento que favorezcan la convivencia y armonía”, explicó la ministra nicaragüense de la Familia, Marcia Ramírez.

Las autoridades han habilitado una línea de emergencia, manejada por psicólogos, para informar, detectar y orientar a la población sobre la prevención del acoso escolar.

Para la ministra nicaragüense de la Educación, Miriam Raudez, el bullying es un problema que no solo se presenta en las escuelas, sino, en muchas ocasiones, tiene sus raíces en los hogares.

Allí, según la funcionaria, se acostumbra a poner sobrenombres o apodos a los niños, lo que ocasiona problemas de autoestima.

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