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Cada vez que regresa a Nicaragua procedente de El Salvador, Magda de Jesús Fernández Algaba se persigna y agradece por volver sana y salva, debido a la espiral de violencia en que las temidas y sanguinarias maras tienen sometido a ese país.

Fernández Algaba tiene 35 años de dedicarse al comercio y distribución de tamarindo y mango en la región centroamericana. Ha demostrado su preocupación por la ola de violencia que viven los salvadoreños.

“Sabemos que es un país muy peligroso; sin embargo, tomamos las medidas de precaución. No nos exponemos donde está el peligro, gracias a Dios hemos contado con su protección”, dijo Fernández Algaba, quien heredó el negocio de su mamá.

La entrevistada mencionó que hace unas semanas en la entrada de La Tiendona acribillaron a un muchacho: “Nosotros lo presenciamos, pues es algo que acá en Nicaragua no estamos acostumbrados a ver, porque gracias a Dios, contamos con un país seguro”.

Fuertes pérdidas

“Para la huelga de El Salvador no pudimos viajar, pues se paralizó completamente el transporte. Las pérdidas fueron de US$5,000, porque se vieron afectados tanto los acopiadores que nos entregan el mango, como los trabajadores que ayudan a cargar y el grupo que llevamos a trabajar para andar acompañado y a la vez nos ayude allá. Fue un círculo que causa pérdidas económicas”.

Lo anterior fue confirmado por Marvin Dávila, un acopiador de mango, quien expresó que las pérdidas estuvieron por los C$30,000, pues su producto no podía venderlo debido a que Fernández Algaba no podía ingresar al vecino país. “A ella le vendo el saco de mangos a C$600 y C$800, y es alarmante la situación de violencia que se vive en El Salvador, pues esto no favorece la economía de ese país, pero ahí vamos”, indicó Dávila.

Por su parte, Balford Trejos Ortega mencionó que tiene 4 años de trabajar con Fernández Algaba y mencionó que “los precios de venta varían en dependencia de la temporada, va de 700 a 1,000. Vendemos mango clases, mango liso y mango manzana. El mango viene de la isla de Ometepe”.

No les han pedido peaje

En cuanto a que si los mareros les han cobrado peaje, la exportadora dijo: “Hasta el momento no nos han pedido peaje, pero en el preciso momento que se acerque un marero, le he dicho a mi hijo que si le pide que no se niegue, porque son violentos y hasta nos pueden mandar a matar. Mejor hay que bailar al son que ellos dicen”.

La exportadora comentó que ellos acopian el tamarindo durante seis meses y que  lo exportan a Guatemala, El Salvador, Honduras y Costa Rica. Luego de esos seis meses que pasan, en agosto y septiembre comienzan a exportar el mango a El Salvador.

“En la época que no hay mango y entramos con ese producto, que es bien apetecido como es el mango de rosa y el mango pequeño verde, que los salvadoreños le dicen mango tulín. Allá lo venden peladito en bolsas, le echan pimienta y le echan chile. Se vende y uno se queda admirado al ver los puestecitos, y cómo ellos tienen la capacidad de adquisición. Te compran 20 sacos y realizan los pagos”, expresó la comerciante.

Acopio de productos

La capacidad de acopio con el tamarindo, en su mayor fuerza se llega hasta tener 2,000 quintales, cuyas ganancias rondan los US$6,000. En tanto, el mango como es semanal y es un producto que no dura, el corte es de un día; se corta de 100 a 180 sacos, que mueven unos US$3,000.

Fernández Algaba manifestó que su empresa genera alrededor de 100 empleos, cada cortador va en una camioneta y con él van de cinco a seis personas y un el equipo de 12. En El Salvador, dijo, también dan trabajos a quienes cargan los productos en el mercado.

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