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En los últimos años, Panamá se ha convertido en uno de los principales destinos de los nicaragüenses que emigran en busca de mejores oportunidades laborales. Ese fue el caso de Martha Mendieta, quien siete meses atrás viajó al país canalero para trabajar como empleada doméstica, ganando US$400 al mes.

Mendieta regresó en agosto al país porque como todos los que emigran a esa nación por trabajo, no puede permanecer más de seis meses, pues entran como turistas. “Aún no sé si regresaré porque debo recoger dinero”, cuenta esta mujer de 50 años.

Durante su estadía, Mendieta logró enviar remesas al país. Cifras del Banco Central de Nicaragua (BCN) revelan que entre el primero y el segundo trimestre de este año el flujo de remesas procedentes de Panamá incrementó 34%, siendo en el primer período indicado de US$10.9 millones y en el segundo de US$14.6 millones.

Los resultados de la encuesta M&R de junio de 2015 indican que Panamá es el tercer destino de nicas que desean irse del país. Un 15.8% de los nicas que están dispuestos a emigrar tiene ese destino. En primer lugar continúa siendo Estados Unidos y en segundo Costa Rica.

Aquellos que estaban dispuestos a viajar a este último país bajaron en 3.35 puntos porcentuales, mientras quienes quieren ir a Panamá subieron 3.49 puntos porcentuales.

Los nicas que viajan a ese país se emplean sobre todo en el sector construcción y las mujeres como empleadas domésticas o cuidando niños. Datos oficiales revelan que la economía panameña creció 6.2% en 2014. Entre las actividades económicas que más crecieron está la pesca, la construcción y la minería.

OJO: OBSTÁCULOS

Según el Servicio Nacional de Migración de Panamá, en 2014 se extendieron 368 permisos de residencia a nicaragüenses. Un año antes esa cifra fue de 344 y en 2012 de 430.

De acuerdo con Martha Cran-shaw, coordinadora de la Red Nicas Migrantes, uno de los problemas a los cuales se enfrenta la población migrante nica que viaja a Panamá es que “las leyes panameñas establecen solo la posibilidad de sacar permiso de trabajo o residencia temporal en determinadas condiciones, por ejemplo hay profesionales a quienes no se les permite ingresar, como a los abogados”.

Cranshaw anota que otro obstáculo al que se enfrentan los nicas es que viajan como turistas.  “¿Y qué pasa? Que cuando viajás como turista estás obligado a presentar en frontera o ante migración una cantidad de dinero bastante alta, si digo que voy a estar 15 días debo presentar por lo menos 1,500 dólares”.

“Se van en buses turísticos y no llevan los recursos suficientes, ya sea en efectivo o en tarjeta”, indica Cranshaw.

“La segunda cosa que ocurre es que muchos se van a Panamá, porque oyen los rumores de que hay fuentes de empleo en el sector construcción y que en Panamá te va a ir bien y que bla, bla, bla, pero no han hecho de previo ningún tipo de enlace o vínculo, ni han confirmado si existen oportunidades de empleo para quién y en qué condiciones”, agrega.

Según Cranshaw, “la menor cantidad de migrantes son los que han establecido un vínculo formal con la empresa, la gran mayoría se guía por la opinión de terceros y con buena suerte algún familiar que le dice: sí, venite”.

Jorge Estrada Silva, de la Red Nicaragüense para las Migraciones, explica que para viajar a ese país se necesita una visa doble si se va por tierra debido a que hay que cruzar Costa Rica.

Cuando ya están allá, la mayoría de los migrantes “pide prestado para poder regularizarse, es muy caro, como US$1,000 pero el trámite no es tan engorroso, como en Costa Rica”.

VAN Y VIENEN

Sheyla Reyes, dirigente de Casa de la Mujer de Rivas, que es miembro de la Red de la Sociedad Civil para las Migraciones, expresa que en el caso de ese departamento, “el mayor flujo migratorio sigue siendo Costa Rica, pero como segunda opción está Panamá y en el caso de las mujeres sobre todo”.

“Hemos tenido comunidades donde hay mayor afluencia de mujeres menores de 30 hacia Panamá, y lo que hacen es el trabajo doméstico.

Dicen que hay mejores opciones de trabajo y mejor remuneración, aunque la vida también es cara en Panamá, pero trayendo acá dólares es mayor el ingreso y mayores son las remesas”, compara Reyes.

Reyes hace hincapié en que las condiciones para viajar son más complejas en el caso de Panamá. “De hecho, para poder viajar hacia Panamá la gente tiene que irse con sus documentos, los casos que nosotros tenemos se han ido con los documentos legales, pero para eso tienen que buscar sus documentos y tener ese dinero disponible para poderlo presentar cuando lleguen allá”.

De acuerdo con Reyes, las mujeres que emigran para trabajar en el país canalero “van y vienen, la mayoría porque pasa con visa de turista y tienen que estar saliendo cada seis meses”.

Ese es el caso de Martha Mendieta, quien ahora está recogiendo dinero para ingresar a ese país… nuevamente
como turista.

“Los nicas y panameños nos llevamos bien”

COINCIDENCIAS • Martha Cran-shaw, coordinadora de la Red Nicas Migrantes, identifica varias razones que contribuyen a que los nicas elijan Panamá como un destino para emigrar.

“Culturalmente hablando, los nicas se parecen a los panameños”, indica Cran-shaw. “Ellos son bastantes distintos al resto de Centroamérica, pareciera ser que nosotros somos más cercanos a esas características: lo alegre, lo bailadores, la buena comida, la cultura de cocina”.

Según esta defensora de derechos humanos, sus pares en el país canalero le han dicho que “el nicaragüense es bienvenido”.

“No hay xenofobia, nos quieren y nos aprecian; somos bienvenidos, adaptables, hacemos un buen clic”.

 

 

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