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La Policía Nacional continuará hoy con las pesquisas sobre el paradero de los once pastores que lideraron el éxodo masivo de familias humildes originarias de cuatro países centroamericanos, que desde hace cuatro meses viven en champas en la comunidad de Mechapa, a 75 kilómetros de Chinandega, en espera de un rapto divino.

Las autoridades le dan seguimiento al comportamiento de este grupo de personas, integrantes del movimiento “Cuerpo Místico de Cristo”, integrado por más de 600 personas.

“No hay nadie detenido”, confirmó una fuente policial, sin embargo, agregó que la institución policial ha intensificado las investigaciones para conocer a quién se le atribuye la responsabilidad de movilizar a todas estas personas, que aseguran haber vendido sus propiedades y pertenencias y el dinero obtenido lo entregaron a los líderes religiosos de la secta.

ESTÁN LEGALES

Hasta el momento, se sabe que los guatemaltecos, salvadoreños y hondureños que se encuentran en el campamento están legales, porque su permiso de permanencia dura tres meses.

“Son familias enteras que están con su gusto en Venecia. Entonces, no podemos hablar que permanecen a la fuerza. Pero preocupa el estado de la niñez, hay menores de cinco años, algunos en estado de desnutrición, ellos se niegan a que se les brinde tratamiento y rechazan la atención médica ofrecida por el Gobierno”, dijo Alcides Altamirano, secretario político, del partido de Gobierno.

Altamirano dijo que el Ministerio de Salud atendió a un grupo de niños, de los cuales dos quedaron hospitalizados por su condición vulnerable, hay mujeres embarazadas que no llevan un control prenatal y esto nos preocupa, porque se vuelve un problema de salud y de la familia”, enfatizó Altamirano.

A las autoridades de Gobierno les llama la atención que para sostener este tipo de campamento son necesarios muchos recursos económicos, porque se trata de garantizar la alimentación diaria, tres veces al día, de más de 600 personas.

LLENOS DE “GOZO”

El estado de felicidad que muestran los rostros de las personas concentradas también desconcierta. El convencimiento de sus creencias no les permite reconocer que exista ninguno de los peligros advertidos por las autoridades políticas y sanitarias y más bien se animan entre ellos a perseverar y esperar el rapto divino, que aseguran puede ser en cualquier momento.

Julio Bustamante, originario de La Ceiba, Honduras, vino solo. Su familia se negó a acompañarlo en esta aventura porque no cree en ese mandato, al menos, como está planteado por el líder Javier Sánchez, actualmente desaparecido.

“Yo sigo la palabra. En mi ciudad no existe esta congregación. Yo sigo la profecía de William Branham”, afirma Bustamante.

Branham nació en Kentucky el 6 de abril de 1909, fue figura de un movimiento religioso posterior a la Segunda Guerra Mundial y murió el 24 de diciembre de 1941, en un accidente de tránsito, después de varios días de condición de salud deplorable.

LA COMIDA

En el campamento religioso hay comida para todos. El viernes a mediodía el menú fue arroz y espaguetis, con tortilla y fresco, mientras que la cena fue arroz y frijoles, en moderadas proporciones.

El dinero para comprar los alimentos para toda la gente “viene de la providencia, hermana”, aseguró Yerald Loza, sin explicar de dónde proceden los recursos con que se compran los víveres.

EXTRAÑA BLOQUERA

Algo que llama mucho la atención en el campamento son las instalaciones de una fábrica de bloques, con la cual se supone se construyeron las cuatro viviendas en las que vivían con cierta comodidad los pastores ahora desaparecidos, mientras que el resto de la población está en hacinamiento bajo champas de zinc y madera y duerme en hamacas.

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