•   Managua y Chinandega  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

A sus 76 años de edad, de lunes a viernes Nieves Saballos se levanta a las 5:30 de la mañana y despierta a su nieta Marian para prepararla y enviarla al colegio en Managua. Ella misma se encarga de bañarla, vestirla, prepararle el desayuno y aliñarle algo de comer para el receso. Luego, en el resto del día, se encarga de cumplir con las funciones de cualquier ama de casa y además se dedica a la costura para ajustar con los gastos del hogar.

Desde hace dos años, Nieves se encarga de la crianza de su nieta, porque Lissette, su hija menor, tuvo que viajar a Panamá en busca de empleo. De ahí, Lissette envía una pequeña remesa cada mes, pero esto apenas alcanza para los gastos del colegio y manutención de la pequeña Marian.

Las abuelas están sometidas a estrés por la migración de sus hijos y la crianza de sus nietos, con la carga de responsabilidades que deben enfrentar a su avanzada edad.

Su nieta, confiesa Nieves, es su adoración. Sin embargo, ella cada día que pasa se siente más cansada. Hay días, dice, en los que el mal humor le gana la batalla por el constante estrés que el ser abuela-madre, costurera y ama de casa le está produciendo.Saballos adora a su nieta, pero a su edad la crianza es cansada.

“ABUELIZACIÓN”

Nieves no es la única abuela con esta rutina. Lo mismo le ocurre en Chinandega a Lilly Rodríguez Obando, quien a sus 77 años está al cuidado de sus nietos desde hace casi dos décadas que su hija Sabina viajó fuera del país a ganarse la vida.

Serena Crosgrove, profesora de la Universidad de Seatle, Estados Unidos, asegura que en Nicaragua se está viviendo una “abuelización silenciosa”, un término que ella utiliza para definir la situación de muchos abuelos que se quedan a cargo de sus nietos porque sus hijos tuvieron que emigrar del país en busca de trabajo.

Precisamente Cosgrove estudió este fenómeno en Chinandega, en el Occidente de Nicaragua. Su estudio, titulado: “Conversando con abuelas en Chinandega, Nicaragua: Una reflexión crítica sobre metodología de investigación y migración”, fue expuesto esta semana durante el II Seminario Internacional sobre Migraciones, realizado en la Universidad Centroamericana.

La investigación la realizó junto con estudiantes de la Universidad de Seattle y de la Universidad Centroamericana en junio de este año. En Chinandega, el equipo encontró que las abuelas que cuidan de sus nietos porque sus padres emigran están sometidas a un constante estrés, porque tienen que cargar con el peso del hogar, además de las enfermedades que el paso de los años causa en ellas.

Según Cosgrove, este desgaste no solo se debe a que las abuelas deben estar pensando en el bienestar económico de su hogar y familia, sino que también en muchas ocasiones el estrés se presenta por la preocupación sobre las condiciones de vida de su hijo o hija migrante.

Además, si sus hijos no logran conseguir trabajo o el pago por este no es suficiente, es a los abuelos, en su mayoría mujeres, a quienes les corresponde “reunir centavitos” para alimentar y mantener a los nietos.

Según datos de Index Mundi, actualmente tres de cada mil nicaragüenses emigran del país en busca de mejores condiciones de vida.

DIFICULTADES

En el barrio La Luz, de Managua, más de una vez Marian le ha dicho a su abuelita que tiene muchas granas de viajar a Panamá y ver a su mamá. Incluso quedarse a vivir. Cada vez que ella habla con su mamá la plática prácticamente es la misma: ella le dice a su hija lo mucho que la extraña y ella responde con la pregunta de cuándo la verá y la insistencia de reunirse pronto.

En Chinandega, los abuelos crian a los nietos.Otra investigadora estadounidense, Claire Rawson, estudiante de Cosgrove, realizó también un estudio sobre los efectos de las migraciones en la familia. Rawson, se basó principalmente en los efectos psicológicos que encontraron cuando conversaron con las abuelas de Chinandega.

Una de las consecuencias que encontraron es que muchos de los hijos de migrantes pierden el interés de estar en su casa y piensan en salir del país al igual que sus padres, al punto de que en algunos casos esto se vuelve una meta, restando interés a las consecuencias o sacrificios que esto representa y que ellos mismos padecen por estar lejos de sus padres.

La adolescencia es todo un reto

EDUCACIÓN• En muchas ocasiones, cuando los nietos crecen y llegan a la adolescencia tienden a rebelarse a los abuelos y esto dificulta su crianza y acarrea más problemas entre ellos. Algunos, por ejemplo, no desean seguir estudiando y buscan otras formas de llamar la atención empujados por el sentimiento de abandono que experimentan por la falta de cercanía de sus padres.

Otros también piensan en emigrar igual que los padres, en ser mano de obra barata en otro país y luego continuar sus estudios, por lo cual no le prestan mucho interés a estudiar ahora.

 

En muchos casos, igualmente, hay pérdida de comunicación entre padres e hijos, puesto que el hablar de vez en cuando por teléfono no ayuda a que la relación entre ellos fluya.

Un estudio realizado para identificar la percepción de los niños sobre la migración, a cargo de la Red Nicaragüense de la Sociedad Civil para las Migraciones, reveló que cuando se le indicaba a los niños que dibujaran lo que para ellos significa migrar, muchos dibujaron niños llorando, niños tristes, valijas e incluso casas vacías.

 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus