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Estudiantes y docentes de universidades miembros del Consejo Nacional de Universidades unen esfuerzo para combatir los efectos del cambio climático y el riesgo de desastres en comunidades que comprenden el Corredor Seco en 27 municipios, a través de visitas para brindar capacitaciones, soluciones prácticas y acompañamiento para más de 13 mil personas.

La innovación y la generación de nuevo conocimiento es para las universidades un reto cada vez más necesario porque los estudiantes requieren comprender cuáles son los efectos del cambio climático y de otros desastres sobre el desarrollo, y las acciones que ellos pueden tomar para reducirlos. Los docentes deben proponer nuevas formas de enseñanza y aprendizaje para contribuir mejor a la formación y educación de las futuras generaciones para la adaptación al cambio climático, expresó Fabrizio Poretti, director adjunto y responsable de la Ayuda Humanitaria de la Cooperación Suiza (Cosude).

Poretti mencionó que Cosude apoya a 21 universidades públicas de Centroamérica, 5 de ellas en Nicaragua (UNA, UNI, UNAN-Managua, UNAN-Leon, UCA), para que adapten su currícula académica a los desafíos del cambio climático y los riesgos de desastres, mediante formación de docentes, investigaciones y trabajo conjunto de profesores y estudiantes, en las zonas más vulnerables de la región. 

Para Marta Isabel Díez, estudiante de cuarto año de Ingeniería en Calidad Ambiental de la Universidad Centroamericana (UCA), la universidad ha sido como una llave que ha abierto la puerta para comprender los efectos del cambio climático y entender sus causas, además que ha tocado su sensibilidad humana al acercarle a las problemáticas que enfrentan día a día los habitantes del Corredor Seco. Para Marta el conocimiento adquirido ha sido de utilidad para ella, y sobre todo para las comunidades en donde junto con otros estudiantes y docentes de la UCA realizan investigaciones para apoyar a la población vulnerable a poner en práctica técnicas innovadoras para resistir a la sequía y para el manejo racional del recurso hídrico en la cuenca.

Tarsilia Silva, decana de la Facultad de Ciencia, Tecnología y Ambiente comenta que la Universidad impulsa el proceso de formación y educación en Gestión de Riesgo de Desastres y cambio climático integrando estos temas de forma transversal en las diferentes asignaturas y carreras, además de ofertar asignaturas específicas con el fin de lograr una mayor sensibilización en la comunidad universitaria, y así poder contribuir a reducir la vulnerabilidad de la sociedad en general.

Silva, enfatiza que realizan actividades de investigación y extensión en comunidades pobres de Ciudad Darío, municipio que ha sido seleccionado por su alta vulnerabilidad debido a la fuerte deforestación, deslizamientos, sequías e incendios que enfrenta la población día a día, y que ha causado la reducción de la fertilidad de los suelos y de su capacidad productiva, lo cual se traduce en inseguridad alimentaria”, afirma la Decana.

En la UCA participan más de 400 estudiantes en las investigaciones y se brinda enseñanza sobre el tema a los estudiantes de todas las carreras que ofrece esta alma máter. “El lado humano es para nosotros también sumamente importante y nos unimos a esta población afectada al ofrecerles incluso ayuda sicológica porque la situación en el Corredor Seco es realmente crítica, no hay agua, no hay alimentos, el futuro de muchos niños es limitado, su máxima ambición es cumplir 14 años e irse como domésticas a la ciudad en caso de las niñas y los niños a trabajar en lo que sea; la situación de las madres es comprensible porque son quienes dirigen el hogar y al no tener nada van viviendo con muchos problemas sicológicos. Esta acción de servir a los más necesitados, caracteriza muy bien el perfil de un universitario con visión humanista y social”, argumentó Silva. 

Según Poretti los profesores de todas las universidades del CNU tienen un rol crucial: “Ahora ellos tienen las herramientas y el conocimiento necesario para transmitir mensajes sobre el cambio climático y reduccion de desastres a sus estudiantes”.

Es por ello que Sonia Tinoco, vicedecana de Facultad Regional Multidisciplinaria (FAREM-Estelí) de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN- Managua) comentó que todas las facultades cuentan con docentes capacitados tanto para enseñar sobre gestión de riesgo a los estudiantes, como para apoyar a las municipalidades y al Ministerio de Educación (Mined)  a mejorar su conocimiento de los riesgos  de desastres y cambio climático a través de capacitaciones y diplomados. Los maestros de primaria y secundaria son capaces luego de crear mecanismos de acción con sus estudiantes como simulacros, protección de fuentes de agua, cuido del ambiente, medidas de prevención contra deslizamientos, entre otros.

“Hay una orientación del Ministerio de Educación, de que todos los colegios públicos y privados tienen que crear planes de respuesta a desastre, nosotros desde la Universidad ayudamos a elaborarlos”, dice Tinoco.

La UNAN cuenta con el Instituto de Geología y Geofísica (IGG-Cigeo), que es un centro de investigación que contribuye a la capacitación del personal y trabaja en conjunto con el Sistema Nacional para la Prevención Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred) y la Cruz Roja Nicaragüense para hacer llegar el conocimiento a los más vulnerables. 

Los procesos de capacitación se realizan también mediante diplomados, charlas, talleres, seminarios, investigaciones e incluso una Maestría virtual regional en Pedagogía aplicada a la reducción del riesgo de desastres y adaptación al cambio climático en el caso de la UCA con la Universidad Rafael Landívar, de Guatemala y la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, de El Salvador. 

Armando Ugarte Solís, profesor de gestión de riesgo de desastres y adaptación al cambio climático de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) señala que la inclusión de los estudiantes en apoyo a las actividades de reducción de riesgos ante desastres y adaptación al cambio climático es innovador para las universidades. Por ejemplo, después del terremoto de abril 2014 en Mateare, cientos de estudiantes de las universidades realizaron evaluaciones de vulnerabilidad de las viviendas y edificios públicos en apoyo al Sinapred. Por ello, la UNI realiza cada mes capacitaciones sobre gestión de riesgo, orientada a los estudiantes y docentes universitarios, "lo que demuestra el interés prioritario que tenemos sobre esta temática y el interés que tenemos para que  nuestros estudiantes salgan graduados conociendo el tema", indicó Ugarte. 

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