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Líderes religiosos de Nicaragua expresaron que la secta que se hace llamar el “Cuerpo Místico de Jesús”, en la que sus seguidores han abandonado sus hogares para concentrarse en un campamento en la comunidad de Mechapa, en Chinandega, a la espera de un “rapto divino”, debe verse como un movimiento peligroso y piden a las autoridades investigar.

“Lo que están haciendo es llevar a la gente a un despeñadero”, afirmó el reverendo Omar Duarte, de la iglesia Ríos de Agua Viva.

Por su parte monseñor Silvio Fonseca, vicario de la Pastoral para la Familia, indicó que “esos mensajes apocalípticos son peligrosísimos, porque son llevados por falsos profetas que tienen la capacidad de lavar el cerebro a las personas, de manera que hipnotizan a la gente”.

La mayoría de familias que se han agrupado desde hace tres meses en el campamento de Chinandega se caracterizan por ser personas humildes, procedentes de diferentes zonas rurales de  la región centroamericana y nicaragüense, quienes vendieron sus pertenencias y entregaron el dinero a sus líderes, quienes los han convencido de que serán “arrebatados” de este mundo a más tardar en los primeros cuatro meses del próximo año.

“Quienes los siguen son gente sencilla, sus líderes conocen la debilidad de sus seguidores. Son lobos rapaces que nublan la mente de las personas”, afirma monseñor Fonseca.

Evangélicos aclaran

Las iglesias evangélicas fueron las primeras organizaciones religiosas en aclarar que la secta asentada en Chinandega no pertenece a ninguno de sus ministerios.

“Nosotros predicamos un mensaje de fe y amor. Estamos ante una situación que va más allá, esto no se trata de una vivencia religiosa, sino de una secta que está poniendo en peligro la integridad física de las personas”, considera Augusto César Marenco, del Ministerio Centro Apostolar Cristiano.

La semana pasada, el Gobierno calificó como “emergencia” la situación de estas familias, porque habitan en condiciones precarias y los adultos no permiten que los niños vayan a la escuela ni que reciban atención médica.

Esa situación ha llevado a algunas iglesias evangélicas a enviar a algunos de sus pastores a dicha comunidad para conocer in situ la situación de los miembros de la secta.

“Hemos enviado a un grupo de pastores a la zona, pero no queremos confrontaciones, porque estamos ante un grupo que está siendo manipulado, lo que debemos hacer es orientar a la gente”, sugiere Duarte.

Los líderes consultados coinciden en que este tipo de acciones deben ser estudiadas a detalle, pues todas las iglesias inscritas deben de rendir cuentas a los fieles y actuar de acuerdo con la ley.

“Nosotros no actuamos contra la ley, nos sometemos a las leyes de la tierra, no le vamos a pedir a nadie que vendan sus pertenencias y que nos sigan”, aclara Marenco.

Los líderes también instan al Gobierno a continuar con las investigaciones y una vez que estas concluyan, se pusieron a la orden para visitar la zona y tratar de dialogar con los miembros de la secta, siempre y cuando estos acepten recibirlos en el campamento.

  • 600 personas habitan aproximadamente en el campamento, de las cuales 330 son niños y niñas de meses de nacidos a 10 años de edad.
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